Hasta el límite

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En la región de Sahel, situada en el àfrica occidental, la trashumancia es ya de por sí una actividad poco rentable económicamente, pero la actual problemática alimentaria está llevando al borde de la extinción a doce siglos de cultura nómada.

En la región de Sahel, situada en el àfrica occidental, la trashumancia es ya de por sí una actividad poco rentable económicamente, pero la actual problemática alimentaria está llevando al borde de la extinción a doce siglos de cultura nómada.

Hamadou Bouraima es un trashumante de 59 años que viaja con su rebaño de vacas en busca de pastos verdes. Estuvimos hablando con él en junio de 2005, justo después de pasar de Malí al Níger, cuando la situación ya le obligaba a vender los mismos animales de los que su supervivencia depende.“Nos enfrentamos a muchas dificultades en nuestro camino. Para empezar, no hay suficientes tierras para apacentar al ganado, de modo que ahora estamos muy preocupados, porque no queda mucha hierba, nuestros rebaños están hambrientos y no sabemos cuándo encontraremos mejores pastos, ni tampoco cuántos animales morirán antes de encontrarlos.”“Además, no nos podemos permitir el lujo de comprar pienso, y tampoco hay agua suficiente, dos elementos vitales para un pastor trashumante. Este año, por ejemplo, tuve que pagar 40 bolsas de forraje, que valen 4.000 francos (unos 6'10 euros) cada una, y vender nueve vacas para alimentar al resto de mi rebaño, aunque estoy seguro de que venderé más de ser necesario. Sé de otros pastores que se han visto obligados a vender nada menos que 30 vacas para dar de comer al resto.” Peter Murphy/Oxfam“Vender una vaca me permite ganar lo suficiente como para alimentar a mi rebaño y a mi familia, pero ahora no consigo vender animales a un buen precio. Para que os hagáis una idea, antes con una vaca se podían obtener 100.000 francos (152'45 euros), pero este año no tengo más remedio que venderlas por la mitad, y lo mismo me pasa con las que en condiciones normales darían 50.000.”“Este año los precios se han disparado, tanto los del forraje como los de la comida para personas. Antes, vendiendo una vaca sacaba lo suficiente como para comprar cinco sacos de 100 kilos de mijo, pero ahora sólo me da para un saco.”“Los que más se benefician de esta situación son los intermediarios. Los vendedores siempre dicen que no piden mucho dinero por sus animales, y los compradores se quejan de que ganan poco.”“Por si fuera poco, necesitamos una serie de documentos para ir de país en país, así como cartillas de vacunación para las vacas. Algunas veces también tenemos problemas con agricultores, pero vigilo el rebaño en todo momento para evitar cosas así.”

Fuente: Oxfam Gran Bretaña, Agosto de 2005