Biocombustibles: ¿oportunidad o amenaza?

“La UE estableció sus objetivos con los biocombustibles sin tener con cuenta el impacto en la gente y en el medio ambiente.”
Robert Bailey
Oxfam Internacional
Published: 29 October 2007

Oxfam Internacional denuncia que los planes de incremento en el uso de biocombustibles de la UE pueden aumentar la pobreza de los países en desarrollo.

Los planes de la UE para incrementar el uso de biocombustibles, podrían tener consecuencias muy negativas para algunos de los países más pobres del planeta según ha advertido hoy Oxfam Internacional en un informe.

Las propuestas de la UE obligarán a que el 10% de los carburantes para el transporte de vehículos de los países de la Unión provengan de biocombustibles en 2020. Para ser capaces de cumplir con este sustancial incremento de la demanda, que multiplicaría por diez el consumo actual, la UE tendrá que importar biocombustibles realizados con cultivos como la caña de azúcar y el aceite de palma de países en vías de desarrollo. Pero las prisas de grandes compañías y gobiernos como el de Indonesia, Colombia, Brasil, Tanzania y Malasia por conseguir un trozo de la tarta comunitaria de biocombustibles amenaza con desplazar a poblaciones pobres de sus tierras, destruir sus modos de vida, incrementa el riesgo de explotación de trabajadores y pone en duda la capacidad de estas poblaciones de producir o tener acceso a alimentos.

“En la escalada por suministrar a la UE y al resto del mundo biocombustibles, la gente pobre está siendo pisoteada. Las propuestas de la UE, tal como están, agravarán el problema. Es inaceptable que la gente pobre en los países en desarrollo deban pagar el coste de los intentos dudosos para reducir las emisiones en Europa”, ha declarado Robert Bailey, de Oxfam Internacional.

Los biocombustibles deben, en primer lugar, contribuir a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, sin embargo, Bailey señala “hablemos claramente, los biocombustibles no son la panacea. Incluso si la UE es capaz de alcanzar el objetivo del 10% de manera sostenible, y dudamos de que pueda, esto sólo recortará un pequeño porcentaje de emisiones de carbono de un crecimiento total continuado.”

Pero además, su uso debería ayudar a la reducción de la pobreza, creando puestos de trabajo y mercados para los pequeños productores, y suministrando energía renovable barata para uso local, como algunas iniciativas en brasil están logrando.  Sin embargo las enormes plantaciones que están surgiendo para suministrar energía a la UE suponen más amenazas que oportunidades para los países pobres. El problema empeorará a medida que la pelea por el suministro se intensifique a no ser que la UE introduzca salvaguardas para proteger los derechos sobre la tierra, los modos de vida, los derechos laborales y la seguridad alimentaria.

Los estados miembros de la UE han acordado que este objetivo del 10% tiene que ser alcanzado de manera sostenible, pero Oxfam Internacional alerta de que las propuestas actuales no incluyen criterios sobre el impacto social o humano.

“La UE estableció su objetivo de biocombustibles sin tener con cuenta el impacto en la gente y en el medio ambiente. La UE debe incluir salvaguardas para garantizar que se protegen los derechos y los modos de vida de la gente en los países productores. Sin estas salvaguardas debería descartarse el 10% de incremento en el uso de biocombustibles y la UE debería revisararlo” añade Bailey.

Algunos informes publicados muestran que 5,6 millones de kilómetros cuadrados de tierra –un área que corresponde a diez veces la superficie de Francia- podría utilizarse para la producción de biocombustibles dentro de 20 años en India, Brasil, Sudáfrica e Indonesia. La ONU estima que 60 millones de personas en todo el mundo se enfrentan a la posibilidad de ser expulsados de su tierra para convertirla en plantaciones de biocombustibles. Muchos acaban en suburbios a la búsqueda de trabajo, otros en las mismas plantaciones que los han desplazado con salarios muy bajos, condiciones miserables y sin derechos laborales. Se discrimina por sistema a las mujeres trabajadoras y a menudo se les paga menos que a los hombres.

En Indonesia, casi una tercera parte del aceite de palma es producido por pequeños productores, la mayoría de los cuales perdieron sus tierras por el avance de las plantaciones y fueron “compensados” con un terreno de dos hectáreas. Estos pequeños productores están atados a las compañías productoras de aceite de palma, que les proporcionan crédito, y están obligados a venderles a ellos su producción, lo que significa que no consiguen por el aceite el mejor precio.

Abet Nego Tarigan, director adjunto de Sawit Watch, que representa a comunidades agrícolas y a trabajadores de plantaciones afectadas por el desarrollo del aceite de palma en Indonesia dijo:

“Las decisiones sobre biocombustibles que se toman en Europa están afectando directamente a millones de personas en Indonesia. En la búsqueda implacable de la UE del “oro” biocombustible, grandes compañías productoras de aceite de palma están expulsando de manera desalmada a comunidades de las tierras que han cultivado durante generaciones, los trabajadores y los pequeños productores están siendo vergonzosamente explotados y estamos perdiendo tierra agrícola valiosa para cultivar lo que necesitamos para alimentarnos y para ganarnos la vida. La política propuesta por la UE sólo empeorará la situación, llevando más gente a la pobreza y concentrando la tierra en manos de unos pocos.”

 

Lee el informe. Amenaza Biocombustible.

 

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