Filipinas: esperando un futuro bajo la lluvia

Comunidad de Barangay Magay después del paso tifón. Foto: Anne Wright/Oxfam
Estado en el que quedó la comunidad de Barangay Magay después del paso del tifón Haiyan.

Después de que el tifón Haiyan arrasara con todo lo que encontraba a su paso en la isla de Leyte, los habitantes de Barangay Magay, Tanauan, no tenían idea de lo que les estaba a punto de venir encima.

Se encontraban refugiados en sus pequeñas casas de madera mientras los fuertes vientos derribaban cocoteros, techos, paredes y hasta los muros de hormigón habían cedido a su fuerza. La mayor parte de estructuras estaban reducidas a escombros.

Por si esto aún no fuera poco, otra amenaza letal llegó al cabo de poco tiempo. Una ola de varios metros de altura envolvió al pequeño pueblo de 300 habitantes, levantó a su gente y se la llevó por delante.

Sus habitantes fueron literalmente barridos, arrastrados sin control en diferentes direcciones, y finalmente estrellados contra los escombros de lo que minutos antes habían sido sus casas, calles, y contra árboles caídos.

Los que sobrevivieron a la ola gigante se encontraron a más de un kilómetro de distancia de donde estaban inicialmente y vieron con estupor que bajo sus pies se alzaban las ruinas de un pueblo totalmente diferente.

Volvieron para comprobar qué quedaba de sus casas y, mientras regresaban, se daban cuenta de toda la gente que había muerto o se encontraba desaparecida. 80 personas en total. Todos amigos y familiares de la gente del pueblo. Encontraron 60 cadáveres entre los escombros. Aún están buscando al resto.

Residente Raynaldo Basibas"La ola nos lo arrebató todo"

Raynaldo Basibas, de 55 años, nos dijo que el pueblo tiene pocas esperanzas de recuperación sin el apoyo del gobierno y las agencias humanitarias, ya que su comunidad lo ha perdido todo. Su hermano, el hijo y el nieto de su segunda esposa perecieron.

“Las personas que vivían aquí fueron arrastradas por la tormenta hasta el próximo “barangay” (pueblo).  Es por eso que falta tanta gente aquí, pero con tantos escombros es muy complicado recuperar los cuerpos”, añadió.

"Nuestros medios de vida, nuestros trabajos se han esfumado y ahora dependemos completamente de la ayuda humanitaria para sobrevivir. Muchas personas en nuestra aldea vivían de la pesca y de la producción de cocos o de la extracción de su sabia, pero ahora todo está destruido y no tenemos ni redes ni utensilios para pescar. “

Mirando hacia adelante

A pesar de su trágica historia, los habitantes del pueblo de Barangay Magay tienen la determinación de recuperar sus vidas juntos.

Un buen ejemplo es la creación de un refugio improvisado con lonas, para que la larga espera para recibir los kits de agua e higiene de Oxfam bajo la lluvia sea más llevadera.

 

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