Oxfam en Gaza: “El trabajo más difícil que he hecho nunca”

Una niña transporta agua para su familia rodeada de escombros y edificios destruidos, Gaza.
Una niña transporta agua para su familia rodeada de escombros y edificios destruidos, Gaza.

La crisis en Gaza ha afectado enormemente a la población civil. El impacto es tan grande que a menudo, las mismas víctimas son, a la vez, las personas que acaban atendiendo a los afectados.

Es el caso de algunos trabajadores humanitarios de Oxfam, que trabajan en circunstancias muy difíciles y peligrosas para poder proporcionar agua potable y alimentos a miles de familias necesitadas. Muchos de ellos, como habitantes de la Franja de Gaza, también han vivido situaciones dramáticas: se han visto obligados a huir de sus casas con sus familias y temen por la seguridad y el futuro de sus hijos e hijas.

Waseem es Oficial de Seguridad Alimentaria y Medios de Vida de Oxfam en Gaza, donde alrededor de 450.000 personas han huido de sus hogares sin ningún lugar seguro a donde ir. Oxfam está allí proporcionar vales de agua y saneamiento, y de los alimentos vitales para ayudar a las personas a lidiar con la crisis.

“Tuve que huir de mi casa en Shujaiya al este de Gaza, dos días antes que la zona quedara destruida y muchas personas murieran. Recibí tres llamadas telefónicas de los militares israelíes alertándome para que abandonara la zona, pero no había ningún lugar seguro para ir en Gaza. Llevé a mi esposa, mis hijos, mi hermano y madre a la casa de un familiar”

“He estado trabajando con organizaciones locales para distribuir los vales de comida y nos hemos esforzado para entregar la ayuda a pesar del peligro. Este ha sido el trabajo más difícil que he hecho nunca. Es difícil estar en calles totalmente vacías escuchando sólo los sonidos de las explosiones por todas partes. Vi un proyectil caer sobre una casa y quemarla por completo. Mis pensamientos estaban divididos entre mi familia, que dejé atrás, y la gente que a quiénes distribuíamos la comida. Estamos hablando de los alimentos, la necesidad más básica para que la gente pueda sobrevivir con dignidad”.

Itaf, Asistente de Finanzas de Oxfam, también cuenta lo difícil que ha sido lidiar con el esfuerzo por sobrevivir y su trabajo.

“Lo que he pasado en dos días no me lo podía haber imaginado nunca. Cuando el bombardeo se intensificó, huí de mi casa con mi marido y mi hijo de dos años. Cientos de personas estaban corriendo en la calle. Nos encontramos atrapados entre dos tanques que comenzaron a disparar contra nosotros. Mi hermano estaba herido, así que tuvimos que regresar a nuestra casa. Vi una escena que nunca olvidaré: una niña bajo los escombros de su casa, aún con vida y llamando a sus padres. No podía dejar de ayudarla. Imagínese si mi hijo estaba en su lugar. Más tarde me enteré de que fue rescatada y ahora está en el hospital.

Esa noche fue aterradora y pasó muy lentamente. El bombardeo no se detuvo, y la gente no sabía si huir de sus hogares o quedarse. La muerte nos estaba esperando tanto dentro como fuera. Desde mi vi heridos y muertos en la calle”

Hubo una gran explosión junto a mi casa, se rompieron los cristales de las ventanas y me corté el brazo. Salimos a la calle sin ni siquiera pensar. Corrí durante unos tres kilómetros, sin zapatos, por las calles cubiertas de cristales y piedras. Encontré un trozo de tela blanca que levanté como una bandera blanca, y corrí detrás de mi marido, que llevaba a mi hijo. Pasamos a pocos metros de los tanques israelíes.

Finalmente llegamos a la casa de mi tía. Mi esposo tenía a mi hijo en sus brazos y gritó. Vimos la muerte en cada paso que dimos y todavía no puedo creer que esté viva”