Testimonios: voces desde el campo de Mentao

Muchos malienses huyen hacia los campos de Burkina Faso. Foto: Pablo Tosco/Oxfam
Muchos malienses huyen hacia los campos de Burkina Faso

Burkina Faso es uno de los países vecinos de Malí que más refugiados está acogiendo. Más de 43.000 malienses viven en los campos de refugiados burkineses. 

Desde uno de ellos, Mentao, nos llegan los testimonios de Araoudat, Ould y Aichata. Han dejado atrás sus familias, sus casas, sus medios de vida... Su deseo: el cese del conflicto para volver a su Malí natal.

Estas son sus historias:

Araoudat Trima, 50 años, huyó desde Tombuctú con su familia.

"Acabo de llegar hoy a Burkina Faso con mi marido y mis hijas. Vengo de la región de Tombuctú. Hemos huido de Malí porque tenemos miedo. Tenemos miedo de cada una de las partes del conflicto".

"Hemos viajado durante tres días y en ese tiempo no pude comer porque tenía mucho miedo. Pero gracias a Dios, hemos llegado bien. Dejamos todo atrás: padres, vecinos, pastores, animales y nuestras propiedades. Mucha gente quiere salir de Malí pero lamentablemente no tienen dinero y tienen miedo de moverse (...). Los que se quedan en Malí están en peligro. Se ven obligados a vivir escondidos y no pueden conseguir víveres porque no hay mercado".

"Mi deseo es que esta guerra termine y podamos volver a Malí. No sabemos cuándo acabará pero mientras tanto tenemos que ayudar a nuestros hermanos que se han quedado atrás, hay que protegerlos y ayudarlos a escapar, si no lo hacemos tenemos que temer lo peor".

Ould Ahmed Ali, 33 años, casado y padre de un niño.

"Durante las rebeliones pasadas, las de 1991 y 1994, nunca nos fuimos de nuestro pueblo. Esta es la primera vez que salimos de nuestro país porque no podíamos estar más allí. Nuestro pueblo se ha convertido en un "santuario" de ciertos grupos. Cada día los niños (pastores) nos alertan de la presencia de coches con hombres armados en los alrededores de las aldeas. El miedo comenzó a instalarse en nuestro pueblo. Todo el mundo estaba preocupado".

"La intervención del ejército francés ha acelerado nuestra huida porque estamos convencidos de que los combatientes se retirarán a los pueblos y podrían matar a gente".

"Muchas personas ya han dejado el pueblo, pero otros esperan la llegada de un "transportista" para poder escapar. Están dispuestos a dar todo lo que tienen por salir de Malí, pero por desgracia no hay transporte. El conductor que nos llevó a Burkina Faso, se negó a regresar. Atravesamos montes para evitar ser capturados. Nuestro viaje duró dos días, llegamos cansados pero vivos".

Aichata Weillet Hamama, 16 años, huyó sin sus padres hace casi un año.

"Llevo casi un año en Burkina sin mis padres. Mi padre, mi madre, mis hermanos y hermanas se quedaron en casa, esperando a que la situación se calmara. Estoy aquí con mi tío. Desde hace tres días no he podido dormir".

"Con cada llegada de nuevos refugiados espero encontrar a mi familia. Todavía no han podido llegar y estoy muy preocupada. Sé que no tienen dinero para alquilar un vehículo como otras personas que están saliendo de Malí. Así que estoy muy preocupada. ¿Podrán salir de Malí?, ¿sobrevivirán? ¿habrá alguien dispuesto a ayudar paraque  salgan del país? Todas estas preguntas no me dejan dormir".

Fotografías: (c) Oxfam

Más información

Imágenes: refugiados malienses huyen a la castigada región del Sahel 

Vídeo: ¿Qué pasa en Malí?