Turkana de noche: Sueños del pasado y del futuro en Kenia

Alejandro Chaskielberg viajó con Oxfam a Turkana, Kenia, para fotografiar escenas de la vida diaria a la luz de la luna. Así conoció a Peter Abwell, un pastor que se convirtió en pescador antes de abrir su propio negocio.

Cuando llegamos, la tienda de Peter rebosa actividad. Es claramente uno de los lugares principales del pueblo y de la comunidad. Un grupo de hombres charla animadamente a la entrada mientras Peter habla de negocios con un pescador local en el interior de la tienda.

El equipo y yo nos presentamos y Peter no tarda en decirnos lo contento que está de tener visita de nuevo. “Ahora soy famoso en el pueblo”, ríe. “¿No sabéis que Scarlett Johansson estuvo aquí hace unas semanas?”.

Peter nos enseña su tienda. Las estanterías contienen de todo, desde harina de maíz a bolígrafos. Y colgando, en el centro de la pared, hay dos fotografías: una de Peter, con mirada severa y orgullosa, y otra del presidente de Kenia. Justo al lado está su tienda de pescado y, fuera, el secador solar instalado por Oxfam.

Conforme va oscureciendo nos preparamos para fotografiar a Peter. Debe haber al menos 50 personas observando en silencio, riendo por lo bajo y señalando a Peter con el dedo. Él, de pie, totalmente quieto, sostiene un pescado. Parecería estar congelado sino fuese porque, cada vez que tomamos una fotografía, nos sonríe en la oscuridad.

“Las personas de este pueblo me consideran un modelo a seguir. Fue a mí a quien se le ocurrió la idea de abrir aquí un comercio. Antes, no había ninguna tienda en el pueblo y, ahora, si miras alrededor puedes ver varias. Doce de las tiendas han abierto gracias a que les enseñado cómo hacerlo. Las personas me piden consejo continuamente y yo les ayudo. Soy un pionero y estoy orgulloso de haber ayudado a este pueblo a crecer. Soy feliz de saber que todo esto ha surgido de mi idea de tener un negocio propio”.

De pastor a pescador

“Nací en una familia pobre y crecí sin ir a la escuela. Todo lo que he aprendido lo he aprendido de otros. Mi familia eran pastores, y no siempre fueron pobres. Mis abuelos empezaron a tener dificultades cuando yo era joven. Muchos animales murieron y las personas comenzaron a empobrecerse. Empezaron a surgir conflictos entre los pastores y se convirtió en una forma de vida muy peligrosa. La forma de vida tradicional de los pastores ha ido desapareciendo poco a poco debido a las constantes sequías en la zona. Las personas se han visto obligadas a adaptarse”.

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#CCCCCC; border-style: solid; border-width: 0 1px 1px; padding: 9px; border-radius: 0 0 10px 10px;" class="figcaption">Pescadores en el lago Turkana. Foto: Alejandro Chaskielberg

“Empecé a soñar con tener mi propio negocio cuando era joven. Quería aprender un nuevo oficio y trasladarme al lago. Muchos pastores vinieron de las montañas y se instalaron aquí, cerca del lago Turkana. Al principio este era un pueblo pequeño pero, con el tiempo, creció y creció. Cuando llegué no tenía nada y no sabía pescar. Tuve que aprender de otros pescadores. Iba al lago y trabajaba en las barcas de otros pescadores. Me llevaban al lago y me enseñaban a pescar y a usar las redes. Finalmente conseguí ahorrar suficiente dinero para comprar mi propia barca y mis propias redes”.

“Normalmente los pescadores esperaban a conseguir tres cestos de pescado y luego los llevaban la pueblo. Recuerdo haber hecho esto nueve veces y ya casi tenía ahorrado dinero suficiente para abrir mi propio negocio y dejar de pescar. La décima vez que fui al pueblo estaba muy contento sabiendo que todo mi dinero me esperaba ahí. Dinero suficiente para abrir mi negocio. No podía parar de reír”.

Pero mi felicidad no duró mucho. De camino a casa unos ladrones me robaron todo mi dinero. Es la única vez que recuerdo haber reído y llorado tanto en un solo día. Lloré porque sabía que tendría que seguir pescando en el lago para volver a ahorrar dinero suficiente. Pero lo conseguí y abrí mi negocio”."

Aprender un nuevo oficio

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#CCCCCC; border-style: solid; border-width: 0 1px 1px; padding: 9px; border-radius: 0 0 10px 10px;" class="figcaption">Peter Abwell presta redes y barcas a los nuevos pescadores. Foto: Alejandro Chaskielberg

“Ahora quiero ayudar a otros a aprender un nuevo oficio. Presto a los nuevos pescadores redes y barcas para que puedan pescar en el lago. Familias de pastores vienen aquí y tienen que adaptarse a una nueva forma de vida. Pescan y aprenden nuevos oficios, y están empezando a comprender la importancia de recibir una educación. Envían a sus hijos e hijas a la escuela para que puedan tener una vida mejor”.

“Si mi mujer estuviera aquí, me apoyaría y me daría un montón de ideas. Era una mujer muy emprendedora. Me ayudó mucho al comienzo. Pusimos en marcha la tienda partiendo de cero”.

Menos pesadillas, pero las preocupaciones persisten

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#CCCCCC; border-style: solid; border-width: 0 1px 1px; padding: 9px; border-radius: 0 0 10px 10px;" class="figcaption">Peter Abwell con su secador solar instalado por Oxfam. Foto: Alejandro Chaskielberg

“Dos de mis hijos empezarán la escuela secundaria el próximo año y ya me estoy preparando para lo difícil que será encontrar el dinero para enviarlos a la universidad más tarde. No quiero que mis hijos sean comerciantes o pescadores. Fue lo mejor que yo pude lograr sin tener una educación, pero quiero que ellos tengan un buen trabajo y una buena vida”.

“Solía soñar que un pueblo enemigo llegaba desde la frontera y atacaba nuestra casa. En el sueño destrozaban la verja de mi casa y robaban todas mis cabras. Unos meses más tarde casi todas mis cabras murieron y me acordé de este sueño. Creo que fue un aviso de lo iba a sucederles a mis cabras. A veces sueño que cae un montón de lluvia y los torrentes se llevan todo por delante. Sueño que estoy en el lago Turkana y que el viento es tan fuerte que mi barca vuelca. Entonces me despierto con el corazón acelerado. Si sueño que el viento es tan fuerte, al día siguiente no salgo a pescar”.

“Ahora no tengo tantas pesadillas. Normalmente me despierto sin haber soñado nada. A veces sueño que pesco un montón de peces y sobre mi familia. Me preocupan mucho mis hijos y su futuro. Me preocupa que haya demasiados pescadores y los peces del lago se agoten”.

Pescado del lago Turkana: “Mejor que la carne de cabra”

“Antes, los comerciantes venían al lago a vender su pescado a precios muy elevados y, de repente, dejaron de venir. Fue entonces cuando Oxfam ayudó a estabilizar el mercado. Así, los precios se mantuvieron a niveles razonables. La labor de Oxfam ha fortalecido nuestra comunidad y me gustaría que continuara apoyándonos para que nosotros y nuestros comercios puedan desarrollarse”.

“Me encanta el pescado. Mi hijo me trae todos los días pescado fresco del lago. Es mucho mejor que la carne de cabra. Más fresco y sano”.

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