"Vendrán épocas mejores”: llevando agua a Hindeysa, Etiopia

Para un pueblo golpeado por la sequía en Etiopia, algo como un pozo de agua nuevo puede llegar a cambiar la vida de las personas. La enviada de Oxfam al país, Sophie McGrath informa desde el lugar

Hindeysa es una comunidad remota en la región somalí de Etiopia oriental. De hecho es tan remota que te pierdes mientras te mueves entre arboles dispersos buscando algún signo de vida entre la tierra arenosa de color rojo. Y eso no es lo único difícil de encontrar por aquí: con una sequía inusualmente perversa afectando a toda la región este año, el agua es un suministro aún más escaso.

Shamsedin Afen, de 20 años, nos cuenta lo que esto ha significado para su familia: sus padres, hermana y tres hermanos. “Nosotros cultivamos la tierra, producimos maíz y sorgo, y cuidamos a los animales. Teníamos cuarenta ovejas, cabras y vacas.” Pero sus cultivos se mueren sin lluvia y la familia depende de la comida que guardaron del año pasado para sobrevivir. Sus animales no fueron tan afortunados. “Este año no pudimos cultivar suficiente forraje para alimentarlos. Hemos perdido trece ovejas y cabras.”

La situación es aún peor para Hawa Abdulayi. “Yo solo tenía veinte ovejas y cabras, y la sequía ha matado a diez.” La sequía puede golpear especialmente duro a los hogares llevados por mujeres, pues estos tienden a ser más pobres y a tener menos animales.

La rutina también se resiente: “Perdemos seis horas de cada día, todos los días, dice Shamsedin. Eso es lo que  tardamos en recoger agua desde la fuente más cercana, que está en el pueblo de Dembel. No tenemos un sistema de almacenamiento, por lo que debemos ir cada día.” Lo que es peor es que el agua solo alcanza para que las personas beban. “La situación de los animales es muy diferente. No podemos darles agua a ellos también, así que solo podemos dejarlos y volver a la tarde.”

Una fuente de agua fiable

Pero esto cambiará en pocos días. Hace cinco meses Oxfam, con la ayuda de la comunidad, ha estado construyendo un pozo en este lugar y cuando se termine de dar los últimos retoques, estos habitantes tendrán una fuente de agua fiable y abundante, ya que proporcionará 5 litros por segundo. 

 Sophie McGrath/Oxfam

“El agua está en la primera línea de la vida,” dice Ali-Dahir Muhammed, un habitante de Hindeysa. “Ahora, esta es una línea que la gente aquí no tendrá que cruzar.”

“Vendrán épocas mejores,” dice confiado Shamsedin. “Esto beneficiará tanto a las personas como a los animales, no solo aquí, sino también en las comunidades cercanas.” Cree que este pozo mejorará la vida de 8.000 personas en total.

Confía en que no solo él y sus animales tendrán suficiente para beber o que ya no tendrá que hacer ese trayecto todos los días, sino también en la posibilidad de beneficios a largo plazo para sus cultivos de riego. “Tenemos muchos recursos que no podemos usar sin agua. Con agua, podemos finalmente aprovechar esos recursos. Podemos cultivar vegetales, patatas, tomates, sandías, papayas y guayabas.”

Para Hawa, la bomba de agua es sobre todo un salvavidas.  “Planeaba irme a otro lugar, pero esto ha revivido mi esperanza de quedarme aquí.”

La comunidad ha ayudado con la construcción como ha podido: cocinando y recogiendo agua desde Dembel para los trabajadores, y cortando árboles y despejando el área para hacerles refugios con ramas. Planean contribuir con dinero para mantener la bomba de agua y formar un comité que se asegure de mantenerla limpia, una vez se termine con su construcción.

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