Todos estamos notando los apuros a medida que los precios de los alimentos básicos como el arroz, el grano y el trigo están alcanzando máximos históricos. Sin embargo, quienes más sufren son las poblaciones más pobres del planeta.
Los pequeños granjeros de los países en desarrollo no se han beneficiado del aumento de los precios de los alimentos, debido en parte a políticas agrícolas y comerciales injustas que los han hecho vulnerables y han debilitado su posición en los mercados.
El numero de personas con necesidad de ayuda urgente ha aumentado el 40 por ciento en Etiopía, de 4.6 millones en junio a 6.4 millones, según las últimas cifras oficiales de las Naciones Unidas y del gobierno etíope.
Cuando la crisis financiera amenaza con golpear de forma severa al mundo desarrollado, el Banco Mundial y el FMI deben proteger a los países frente a sus efectos, pero también afrontar los retos de los aumentos del precio de los alimentos y del petróleo.
Oxfam Internacional ha hecho un llamamiento a los líderes mundiales que se reunirán en Nueva York la próxima semana para que analicen el estado de la lucha mundial contra la pobreza.
Tres acciones que el G20 debe acometer ahora para proteger a los más pobres de la crisis económica y construir un un nuevo sistema de gobierno económico y político
La reciente y acusada subida de los precios de los alimentos debería haber reportado beneficios para millones de personas pobres que viven de la agricultura. ¿Por qué esto no está sucediendo?
La desigualdad en la distribución de tierras y el aumento de campesinos que no tienen terrenos para cultivar hace cada vez más difícil el acceso a los alimentos.
Los esfuerzos de Pascuala por reconstruir su vida tras el terremoto continúan, pero a su lucha se suma la necesidad de alimentar a su familia con alimentos cada día más caros.
En mayo de 2008, Malcolm Fleming, oficial de medios de Oxfam, viajó a Malaui donde habló con una familia pobre que había aprendido a gestionar sus reservas de alimentos gracias a un programa gubernamental.