Los promueven como una solución al cambio climático, como una forma de reducir nuestro insaciable deseo de petróleo. Pero este “combustible verde” hace mucho más daño de lo que ayuda.
En lugar de reducir las emisiones, en realidad la limpieza de terrenos para cultivar biocombustibles libera enormes cantidades de CO2.
Y lo peor de todo, es que la demanda de biocombustibles está generando más pobreza.
El mundo está en medio de una crisis por el actual precio de los alimentos. El coste de los alimentos básicos está en niveles nunca alcanzados, y los biocombustibles tienen parte de la culpa, ya que:
Aunque son promocionados como “verdes”, la producción de biocombustibles requiere talar grandes extensiones de terreno, lo que conlleva la destrucción de recursos hídricos y selvas que absorben, de modo natural, las emisiones de CO2.
Hay muchas otras formas más fáciles, baratas y seguras de afrontar el cambio climático y reducir la dependencia del petróleo.
A pesar de los serios problemas que acarrean los biocombustibles, la Unión Europea está estudiando introducir nuevas leyes que obliguen a los proveedores de combustible a cumplir unas metas de mezcla de biocombustibles con la gasolina y el gasóleo.
Esta legislación implicará que los conductores no tendrán otra opción que llenar el depósito de sus coches con un combustible que perjudica a la gente más pobre y empeora el cambio climático.
Cuando los países ricos se pelean por cumplir objetivos de producción de biocombustibles, se pisotean los derechos de las personas pobres. Hay muchos ejemplos de producción de biocombustibles que llevan a expropiaciones de terreno en las que se fuerza a las personas pobres a desplazarse, o se les niega el acceso a la tierra, un bien fundamental para su sustento.
Cuando la gente pierde la tierra, pierde su medio de vida, lo que les arrastra a una situación de mayor pobreza.
Los biocombustibles no tienen por qué suponer un desastre para los países pobres. Su producción podría ser una fuente valiosa de energía para las personas que viven en la pobreza. Sin embargo, se deben aplicar medidas para proteger a las personas pobres.
Oxfam Internacional pide:
Muchas personas, incluyendo economistas y científicos, hablan de los impactos negativos de los biocombustibles.
Es imprescindible que los que deciden se aseguren de que la producción de biocombustible no hunde más en la pobreza a las personas más vulnerables.