“El año pasado las inundaciones acabaron con todas nuestras cosechas por lo que he tenido que empezar a comprar alimentos en el mercado." Victoria Asalyinga, Ghana. Autor: Alexander Woollcombe/Oxfam
Oxfam trabaja con las comunidades rurales para ayudarles a hacerle frente a la subida de los precios de los alimentos

Ghana: el impacto de los precios de los alimentos para los productores de arroz

El elevado precio de los alimentos ha llevado a millones de personas en países en vías de desarrollo a una situación más extrema de pobreza y hambruna. Éstos son algunos ejemplos recientes de cómo los agricultores tratan de hacerle frente y de lo que Oxfam está haciendo para ayudar.


La historia de Victoria


Victoria Asalyinga es una madre soltera con cuatro hijos de Bolgatanga, en la región nororiental de Ghana. Ella es una pequeña agricultora.


“El año pasado las inundaciones acabaron con todas nuestras cosechas por lo que he tenido que empezar a comprar alimentos en el mercado y cada semana son más caros”, afirma Victoria Asalyinga, una agricultora de arroz y madre soltera de cuatro hijos que vive en Bolgatanga, en la región nororiental de Ghana.


“Los fertilizantes valen el doble por lo que no he podido comprar ninguno y como consecuencia este año mi cosecha se verá mermada. Muchos agricultores toman prestado dinero de los comerciantes del mercado para comprar alimentos hasta que llegue el momento de recoger sus cosechas, pero al final no consiguen buenos precios por ellas”.


“Una parte de mi casa se vino abajo a causa de las inundaciones y no hemos podido repararla como corresponde. Hay que hacer de comer para los que vienen a reconstruirla y durante meses no hemos tenido comida que ofrecerles”.


Oxfam trabaja con las comunidades rurales y agricultores como Victoria para ayudarles a hacerle frente a la subida de los precios de los alimentos. En Bolgatanga, Oxfam ofrece su apoyo a un centro de madres solteras que contribuye a que los agricultores procesen el arroz a la vez que adquieren nuevas competencias para generar fuentes alternativas de ingresos.


“Vendo manteca de karité, hago cestería y trabajo en el centro de procesamiento de arroz para madres solteras para ayudar”, afirma Victoria. “Aun así no me resulta fácil alimentar a mi familia. A veces, cuando no hay suficiente para todos, yo como menos.
“Había un programa de alimentación en la escuela que les daba la comida a los niños a mediodía, pero ya se acabó. Ahora cruzo los dedos para tener algo que darles cuando vuelven de la escuela, aunque hay días que no tengo nada”.

 La historia de John


John Quaye dirige una empresa de venta de alimentos al por mayor en Sanya Beraku, un pueblo pesquero al oeste de Ghana.


“Hace cinco meses empezamos a notar la subida del precio de las importaciones”, afirma John Quaye, quien dirige una empresa de venta de alimentos al por mayor en Sanya Beraku, un pueblo pesquero al oeste de Ghana. “Los precios han ido aumentado cada varias semanas y todavía siguen al alza. En enero, 50 kilos de arroz importado valían 35 cedis (aproximadamente 32 $) y ahora valen 50 (unos 88 $). El aceite de cocina importado costaba 25 cedis (44 $) y ahora cuesta 48 (84 $)”.


“Los vendedores de alimentos dicen que ahora mucha menos gente compra comida cocinada. Los habitantes de Sanya Beraku no pueden permitirse los elevados precios de los alimentos pero no les queda otra alternativa. La situación se agrava dado que la única fuente de trabajo en el pueblo es la pesca y los precios del pescado no han cambiado. Además los pescadores traen cada vez menos pesca. Incluso en los mejores días, el precio del pescado se desploma dado que aquí no hay instalaciones para su almacenamiento”.


“El precio de la harina se ha duplicado. Nosotros hemos dejado de vender harina porque ya nadie la compra. En general ahora la gente compra menos, y nuestras ventas se han visto reducidas a la mitad. Ayer fue sábado, y debía haber sido el día más productivo de la semana, sin embargo sólo hicimos 95 cedis (86 $). Hace seis meses, en un sábado cualquiera hacíamos una caja de unos 500 cedis (438 $ aprox.). Hoy no he vendido nada, ésta ha sido la peor temporada para el negocio de los últimos 25 años”.


A pesar de la subida de los precios en todo el mundo, los pequeños agricultores en general no suelen sacar beneficios del alza de los precios. El efecto final en los países en vías de desarrollo ha sido extremadamente negativo. Oxfam hace un llamamiento a los gobiernos para realizar mayores inversiones en agricultura, apoyando en concreto a los pequeños agricultores y a las mujeres.