Los efectos para el medio ambiente del cambio climático son de sobra conocidos. Pone en peligro la flora y la fauna, provoca el deshielo de los casquetes polares e incrementa el número de desastres naturales relacionados con las condiciones climatológicas.
Sin embargo, lo que no tiene tanto eco es cómo este cambio climático arrastra a las poblaciones más pobres del planeta al límite de la supervivencia.
Los impactos del cambio climático son variados y complejos. A veces se perciben de forma gradual y otras de forma inminente, pero siempre azotan con más contundencia a los más pobres.
El cambio climático está provocando el deshielo de los glaciares del Himalaya y si éstos desaparecen, la viabilidad de los cultivos por las extensas regiones del sur y este asiático se vería seriamente afectada. En el Pacífico, hay islas enteras que han tenido que ser evacuadas ante la subida del nivel del mar que contamina la tierra infiltrándola de agua salada. Los ganaderos africanos que crían ganado desde hace generaciones están abandonando sus medios de vida tradicionales dado que el cambio de los patrones climáticos hace casi imposible la cría de ganado.
Los científicos del mundo entero están de acuerdo en las causas, como es la quema de demasiado combustible fósil. Y algunos de sus impactos ya son evidentes, aunque los líderes mundiales aún no han demostrado la valentía ni la capacidad necesaria para avanzar hacia una solución.
Oxfam ha dado respuesta al creciente número de sequías e inundaciones severas de los últimos años. También hemos ayudado a comunidades pobres a adaptarse al cambio gracias a infraestructuras preventivas contra las inundaciones o con técnicas de cultivo resistentes a la sequía.
Hemos lanzado una campaña mundial, dada nuestra experiencia de trabajo con comunidades pobres en todo el mundo, porque sabemos que si no hacemos algo ahora, lo peor está por venir. Oxfam cree que el cambio climático es un problema mundial que requiere una solución a escala global: un acuerdo de las Naciones Unidas que sea justo tanto para los países ricos como para los pobres. Por ello hacemos un llamamiento para que los líderes mundiales se involucren en esta causa.
Es común sentirse abrumado por la envergadura del problema y preguntarse si una persona sola puede ayudar de alguna forma. Por ello, es fundamental tener presente que la suma de acciones individuales de un gran número de personas puede provocar una reacción por parte de los representantes políticos. Todos nos vemos afectados y todos podemos ser parte de la solución.
Oxfam realiza campañas en coalición con otras organizaciones en muchos países del mundo.
Oxfam reclamó la ayuda de los osos polares para “salvar también a los humanos” en una reunión importante de las Naciones Unidas en Bali el pasado diciembre. Esto ayudó a centrar la atención de los políticos en este problema y además fue bien acogido por la prensa, lo que siempre ayuda.
El cambio climático es una de las razones por las que los precios de los alimentos han subido hasta cotas alarmantes en los últimos meses. El paso de cultivar las tierras para conseguir combustible biológico en lugar de alimentos es otro problema añadido.