Descubre cómo puedes colaborar para que el Tratado Internacional sobre el Comercio de Armas sea una realidad.
Actualmente, no existen leyes internacionales jurídicamente vinculantes que regulen el comercio de armas. Los controles nacionales están plagados de vacíos y lagunas, lo que facilita que las armas acaben en manos de aquellos que las utilizan para violar los derechos humanos.
Este libre comercio de armas tiene consecuencias catastróficas:
Esta situación debe y puede cambiar.
A través de la campaña Armas bajo control que dirigimos en colaboración con la Red Internacional de Acción contra las Armas Ligeras (IANSA) y Amnistía Internacional, reclamamos un Tratado Internacional sobre el Comercio de Armas jurídicamente vinculante que ponga freno a este peligroso intercambio. Cerca de un millón de personas ya se han unido a nuestra petición "Un millón de rostros", que en 2006 presentamos ante el Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan. En 2008, hemos empezado en serio el trabajo para la creación de un tratado. En la actualidad, seguimos ejerciendo presión para que sea efectivo y ayude a salvar vidas.
La petición “Un millón de rostros” sigue creciendo gracias a que cada semana, cientos de personas añaden sus rostros en muestra de apoyo. Si deseas añadir el tuyo, visita la página www.controlarms.org y envía un mensaje a los líderes mundiales para que sepan que necesitamos de inmediato un Tratado Internacional sobre el Comercio de Armas efectivo.
En la Asamblea General de la ONU, que se celebró en diciembre de 2006, una mayoría aplastante de 153 gobiernos votó a favor de la creación de un Tratado Internacional sobre el Comercio de Armas. Al año siguiente, y ante la presión ejercida por Armas bajo control, cerca de 100 gobiernos respondieron a una consulta de la ONU en relación al Tratado Internacional sobre el Comercio de Armas. Se trata de un gran logro con la posibilidad de salvar millones de vidas en todo el mundo. Sin embargo, algunos gobiernos quieren restarle fuerza al tratado. Tenemos que mantener la presión para evitar que lo consigan.