Patients waiting early in the morning outside the clinic, Zambia. Credit: Oxfam
Este año el gobierno japonés ha puesto la asistencia sanitaria en la agenda del G8.

¿Salud y Educación para todo el mundo?

En el 2005, y debido a una presión pública masiva, el G8 prometió sacar a millones de personas de la pobreza. Prometieron duplicar la ayuda para los países en desarrollo, cancelar la agobiante deuda de los países más pobres, y dar acceso a todas las personas a la prevención, cuidado, tratamiento y apoyo para el VIH.

Desde entonces, el G8 ha cumplido algunas de sus promesas, y canceló la deuda de 21 de los países más pobres. Gracias a esto, esos países pudieron invertir en educación y salud para sus ciudadanos.

Desde el 2005, 4 mil millones de dólares de alivio de la deuda permitieron que el gobierno de Zambia introdujera asistencia sanitaria gratuita en las zonas rurales. Así, médicos como Martin Mwalukanga, del Centro Rural para la Salud Ngwerere, pueden ofrecer cuidado médico a cuatro millones de personas que no podían pagarlo.


La mejora en la asistencia sanitaria se ha realizado gracias al alivio de la deuda, y millones de niñas y niños ahora también tienen acceso a la educación. Algunos  gobierno como los de Tanzania y Uganda han hecho gratuitas las matriculas escolares mientras que los maestros y las maestras de Benin, Burkina Faso y Madagascar ahora reciben más capacitación.


Sin embargo, todavía falta mucho por andar


El G8 todavía no ha entregado todo lo que prometió. A pesar de haber prometido 50 mil millones de dólares extra al año, los líderes del G8 todavía no han cumplido plenamente. Este año el nivel de la ayuda disminuyó por parte de Italia, Francia, Japón y el Reino Unido. Siguen siendo muy deficitarios los Fondos Globales para la Educación y para la Lucha contra el VIH y el Sida, la Tuberculosis y la Malaria.  


 Oxfam Además de entregar más ayuda, los países ricos también deben centrarse en la calidad de ésta y trabajar juntos para asegurarse de que ese dinero se use eficazmente. Esta financiación pagará la capacitación y el salario justo de los trabajadores y trabajadoras de la salud y de los maestros y maestras. En el mundo faltan dos millones de maestros y 4,25 millones de trabajadores de la salud, de los cuales un millón se necesita en África.


El mundo necesita más personas como Martin Mwalukanga. Las personas de los países en desarrollo están haciendo campañas a favor de la salud para todo el mundo, pero necesitan que los países ricos hagan su trabajo para que todas y todos tengan acceso a una asistencia sanitaria de calidad y una buena educación.