Yumirna Zega prepara comida en su próspero restaurante, equipado gracias a un préstamo de Oxfam. Autor: Dian Kartikasari/Oxfam
A medida que crece el negocio, puedo devolver los vasos y platos de plástico prestados y comprar mis propios utensilios de cocina

4º aniversario tsunami: un pequeño negocio contribuye a la recuperación de Nias

“Ahora sé si aumentan o no los ingresos mensuales, y a cuánto ascienden mis gastos e ingresos netos diarios”
Yumirna Zega

Doña Yumirna Zega se encuentra en la cocina de su restaurante, que ha evolucionado desde sus humildes comienzos como cafetería y puesto de venta de fideos hace tres años hasta convertirse en un próspero establecimiento situado en la aldea de Tetehosi en la isla de Nias, gracias a un préstamo de Oxfam de apoyo a los medios de vida sostenibles.


En 2006, Oxfam le concedió un préstamo de 3,2 millones de rupias (320 $) que invirtió en la compra de una cocina de gas, platos y una nevera.



“Con la nevera pude almacenar comida, y la cocina de gas me ha permitido cocinar como si estuviera en casa”, explicaba esta madre de seis niños. “El restaurante ha crecido en tamaño y ahora se sirve una selección más amplia de comidas y bebidas".



Pero la vida no siempre le sonrió: Yumirna, que ahora tiene 36 años, se vio obligada a abandonar su hogar en la aldea de Bozihona con otros siete miembros de su familia tras el terremoto que arrasó la isla Indonesia de Nias en marzo de 2005.



La noche en la que se produjo el terremoto, ella y su familia caminaron durante 12 kilómetros hasta campo abierto, y vivieron allí en una tienda de campaña durante tres meses.



Oxfam, fuertemente comprometida en la respuesta humanitaria tras el tsunami que había azotado Aceh tres meses antes, fue la primera agencia internacional en ofrecer ayuda de emergencia en Nias tras el terremoto. Sus esfuerzos por restablecer fuentes de agua potable y mejorar los medios de vida en la isla se han convertido en un importante elemento de su respuesta ante las consecuencias del tsunami.

 

A pesar de vivir en una tienda de campaña y depender de la ayuda humanitaria de emergencia, Yumirna estaba desesperada por enviar a su hijo al instituto, por lo que buscó un medio para generar ingresos.



Fue en ese momento cuando tomó prestados vasos, boles y sillas de plástico de sus familiares y abrió su cafetería y puesto de venta de fideos, frecuentado por el personal humanitario que trabajaba en las labores de recuperación tras el terremoto. Entre su clientela se contaba también el personal de Oxfam que iba a comer allí.



Oxfam, además de proporcionarle a Yumirna el capital necesario para hacer despegar su negocio, le ofreció en 2007 una formación en técnicas empresariales. Era la primera vez que oía hablar de contabilidad o teneduría de libros.



“Ahora sé si aumentan o no los ingresos mensuales, y a cuánto ascienden mis gastos e ingresos netos diarios”, explica. “De este modo, puedo programar con antelación cuándo comprar provisiones o si tengo que ahorrar un poco para el mes siguiente”.



A través de sus programas, Oxfam pretende apoyar a las mujeres de Nias poniendo a su disposición las competencias y conocimientos que necesitan para que tengan más confianza en sí mismas y sean conscientes de sus derechos. Asimismo, ha estado trabajando para aumentar los ingresos de las mujeres a través de proyectos de microempresas como la de Yumirna. Se espera que el hecho de potenciar los ingresos familiares ayude a fomentar el desarrollo económico de Nias, una de las áreas más pobres de Indonesia.



Otra muestra del cambio de actitudes ha tenido lugar recientemente, cuando la hija mayor de Yumirna recibió una beca para ir a la universidad, un gran paso en la sociedad de Nias si se tiene en cuenta que las mujeres a menudo son consideradas como inferiores a los hombres.



Antes de abrir su negocio en el campo de la restauración, Yumirna ganaba 100.000 rupias (9 $) al día. Ahora su negocio genera unos ingresos brutos de 400.000 rupias (36 $) al día.



Como ella misma señala, ha habido otros beneficios: “Los niños ahora comen comida más nutritiva como carne, pescado y verduras como las judías verdes largas, cosas que nunca antes habíamos comido. Hace unos años, nuestra dieta se limitaba a pescado y arroz”, confiesa Yumirna.



Antes de que Oxfam le proporcionara la formación en técnicas empresariales, Yumirna y su marido no tenían ahorros y preferían comprar joyas de oro por su potencial en la reventa.



Pero ahora han invertido sus beneficios en una plantación de cacao. El marido de Yumirna, Yasmin Harefah, de 50 años de edad, participó en el curso de formación sobre agricultura impartido por Oxfam en febrero de 2008.



Aun así, el restaurante sigue siendo su principal fuente de ingresos, y es todo un negocio familiar:



“Ahora tenemos un servicio de catering y aceptamos pedidos por teléfono. Entre nuestros clientes habituales se encuentran oficiales del gobierno y organizaciones”, se sonríe mientras enseña el teléfono móvil.



“Cuando hay muchos pedidos, los niños echan una mano. De ese modo yo me encargo de cocinar, de la contabilidad y de comprar provisiones, mi marido se ocupa del servicio de catering y por su parte mis hijos mayores ayudan lavando los platos”.