Haití, 3 años después del terremoto en imágenes
El 12 de enero de 2010, Haití fue azotado por el terremoto más devastador de los últimos 200 años en el país. Más de 220.000 personas perdieron la vida, 300.000 resultaron heridas y más de un millón se quedaron sin casa.
Tres años después, más de un millón de haitianos aún dependen de la ayuda humanitaria, según Naciones Unidas.
Durante el primer año de respuesta humanitaria, llegamos a 500.000 personas, suministrando agua potable y saneamiento a los campamentos de desplazados.
Paulatinamente, hemos estado trabajando en las comunidades en lugar de hacerlo en los campos, identificando y comprometiéndonos con las organizaciones haitianas y en iniciativas a largo plazo para fortalecer la sociedad civil. También trabajamos en la Reducción del Riesgo de Desastres capacitando a comités locales.
Esta galería es una muestra de cómo ha evolucionado la situación durante todo este tiempo.
Impacto del terremoto en Puerto Príncipe. Un hombre contempla el desastre en medio de los escombros. Se calcula que un millón de personas perdieron sus casas tras el terremoto. Marzo de 2010. Foto: Pablo Tosco/Oxfam
En pocas horas, Oxfam empaquetó y envió los primeros materiales de ayuda humanitaria en avión hacia Santo Domingo, en la República Dominicana. Una vez allí, fueron transportados en camiones hacia Puerto Príncipe. Durante el primer año suministramos materiales de primera necesidad a medio millón de personas. Foto: Ivan Muñoz/Oxfam
Campo de desplazados Delmas 42b, Haití. Enero de 2010. En el peor momento tras el terremoto, cerca de 1.5 millones de personas vivían en unos 1.500 campamentos de desplazados en la ciudad. A día de hoy, 358.000 personas aún viven allí. Foto: Pablo Tosco/Oxfam
Campo de desplazados de la Universite de Quisqueya en Puerto Príncipe, marzo de 2010. En 2011, hicimos la transición de la respuesta de emergencia a un programa de desarrollo y rehabilitación a largo plazo, reduciendo gradualmente la actividad en los más de 120 campamentos de refugiados internos donde habíamos estado trabajando. Foto: Pablo Tosco/Oxfam
Tanto el acceso a agua potable como a instalaciones de saneamiento son esenciales en cualquier situación de emergencia - sin ellos, las enfermedades se propagan rapidamente. Durante el primer año proporcionado agua potable y saneamiento a aproximadamente a medio millón de personas. Foto: Pablo Tosco/Oxfam
Punto de agua potable instalado por Oxfam. Mientras Haití se recuperaba lentamente de las consecuencias del terremoto y del brote de cólera que se inició en octubre de 2010, fue golpeado por dos tormentas tropicales en 2012. Las tormentas tropicales Isaac y Sandy agravaron la vulnerabilidad crónica de las personas que ya vivían en situación precaria.
Hilera de letrinas instaladas en Puerto Príncipe, Impasse Tranquile. En octubre de 2010 se registraron 632.000 casos de cólera, causando más de 7.600 muertes. Campañas para promover la utilización de agua potable, medidas higiénicas básicas y la construcción de instalaciones de saneamiento siguen desempeñando un papel vital para evitar su propagación. Foto: Pablo Tosco/Oxfam
Programa "Dinero por trabajo" en el campo de Tapis Rouge, Puerto Príncipe. Con el fin de facilitar que los hogares más vulnerables, donde hay individuos sanos, puedan cubrir sus necesidades básicas, Oxfam contrató a personas para que limpiaran las calles de escombros y así tuvieran unos ingresos mínimos. Foto: Ivan Muñoz/Oxfam
Construcción de letrinas y duchas en el campo de desplazados de Gressier. Dada la necesidad continua de Haití de servicios de agua y saneamiento más consistentes, especialmente con las constantes tormentas tropicales y el brote de cólera, una gran parte del trabajo de Oxfam durante el 2012 se centró en la construcción de estructuras permanentes como puntos de agua, letrinas, duchas y sistemas de saneamiento. Foto: Pablo Tosco/Oxfam
Un grupo de mujeres limpia las calles de escombros en Los Poetes, cerca de Belladere. Gracias a la determinación de los Haitianos y de su Gobierno, y a la generosidad y solidaridad de ciudadanos/as y de los gobiernos de todo el mundo, se han logrado avances tangibles. Sin embargo, a día de hoy, continúan existiendo retos considerables para reconstruir Haití tras el terremoto y tras décadas de abandono colectivo y gobernanza débil.
Un técnico comprueba la calidad del agua de un río, cerca de campo de desplazados de Gresier. En 2011, comenzamos a retirarnos de los campos de desplazados, encomendando la gestión del agua y saneamiento a los comités locales y estableciendo de nuevos mecanismos para garantizar la prestación de un servicio de calidad después de nuestra salida.
El trabajo de Oxfam en reducción de riesgos de desastres centrado en Artibonite y Les Palmes, fortaleció comités locales para que estuvieran preparados y respondieran a los desastres naturales. El proyecto pretendía reducir la exposición de los haitianos al riesgo y al impacto de desastres en sus medios de vida. Foto: Pablo Tosco/Oxfam
Marie Carole Boursiquot es una de las 56 mujeres a quien Oxfam confió la gestión de los primeros comedores comunitarios en Puerto Príncipe. La escasez de alimentos y el desempleo son dos de los principales obstáculos a los que se enfrentan las personas cuando empiezan a reconstruir sus vidas. Nuestro enfoque ha sido en la producción local y reforzando los vínculos entre productores y consumidores.
Jacques Andreis Desir recibió dinero a través de su teléfono móvil como parte de un programa de transferencias bancarias impulsado por Oxfam. 4000 personas en riesgo que recibieron teléfonos móviles han recibido tres transferencias de 50 dólares cada una, gracias a la financiación del Programa Mundial de Alimentos (PMA). Este dinero les ha permitido obtener alimentos y artículos de primera necesidad.
Esline Belcombe, 25 años, presidenta de un comité local de gestión del agua, Haití. La resiliencia y la determinación de la población haitiana es lo que nos ha conmovido desde un principio.
