Haití: dos años después del terremoto
El enfoque de Oxfam en 2011 ha evolucionado en consonancia con la cambiante situación humanitaria, que ha experimentado una constante salida de personas de los campamentos temporales hacia emplazamientos más estables en barrios urbanos pobres y zonas rurales periféricas. Los informes más recientes indican que 40.000 personas al mes están saliendo de los campamentos, algunas voluntariamente y otras desalojadas a la fuerza.
Esto significa que Oxfam ha tenido que seguir facilitando agua y saneamiento de emergencia y realizando actividades de promoción de salud pública (WASH), pero en un nuevo contexto de trabajo con las comunidades y organizaciones locales para encontrar soluciones más a largo plazo.
El otro aspecto fundamental del trabajo de Oxfam en los dos últimos años (ya iniciado antes del terremoto) ha sido ayudar a las pequeñas empresas a prosperar tanto en la ciudad como en el campo. Oxfam se refiere a esta área de trabajo como “reconstrucción de los medios de vida”. Esto abarca desde otorgar una pequeña donación en efectivo a una familia pobre en un campamento de desplazados internos, hasta destinar una mayor inversión para que una pequeña empresa pueda ponerse en marcha o pueda contratar nuevo personal.
En 2011, Oxfam llegó a 532.000 personas beneficiarias. Para saber más: El trabajo de Oxfam en Haití
Elsin Belcombe, de 25 años, vive en el campamento de Corail con su hija de 2 años, su madre y un sobrino. Su marido murió durante el terremoto. Elsin preside un comité de gestión del agua en el campamento, que beneficia a unas 20.000 personas. Recibió formación en agua y saneamiento gracias a Oxfam. "Vivimos aquí. Esta es nuestra comunidad. Una persona externa no tiene el mismo interés en llevar a cabo estos temas."
Jocelyn Lemon (izquierda) se ha ofrecido para construir letrinas biodigestoras (que se utilizan para producir biogás) que beneficiarán a su comunidad. "Yo doy una mano en este proyecto. Estoy muy contento de que se construyan estas letrinas. Esta es la primera vez que veo algo así y creo que va a cambiar mi vida."
Elgo Maurine vende agua potable en un campamento de Haití. Con la transición de la emergencia a la reconstrucción, Oxfam y otras ONG han comenzado a cesar algunas actividades allí, con la excepción de los campamentos de Corail y Golf. Se formaron comités de gestión del agua para tratar directamente con los proveedores de agua. Compran el agua y la distribuyen en tiendas como hace Elgo Maurine a 0,12 dólares por cubo.
En 2011, las actividades en campamentos han ido cesando y Oxfam se centra en las zonas urbanas desfavorecidas y áreas rurales de las afueras de Puerto Príncipe, dando apoyo en saneamiento y gestión sostenible del agua. Antes del terremoto, sólo el 30% de la población tenía acceso regular a agua potable en Puerto Príncipe.
Renel Saint Just, panadero, ha recibido una subvención. "La gente se quejaba de que no tenía dónde comprar su pan en Corali. Como era panadero antes del terremoto, comencé este negocio. El dinero de Oxfam me ayudó a comprar un horno. En la actualidad emplea a 7 personas y con el horno va a contratar a cinco más: "¡Vamos a ser 12! Digo "nosotros" porque somos un equipo de verdad, no soy sólo yo."
Anna Cilia Jean-Pierre de 50 años, tiene una tienda de ropa y vestidos de novia, que quedó destruida por el terremoto. Con la ayuda de Oxfam, se formó para enseñar a leer, escribir y a llevar su negocio. "Antes de recibir esta ayuda, me levantaba por las mañanas sin saber cómo podría cuidar de mis hijos. Después del terremoto tuvieron que abandonar la escuela. Ahora, cuatro van a la universidad y el resto al colegio."
Dimy John tiene una barbería. Ha recibido una subvención de 620 dólares. "Me reembolsarán una cantidad cada mes y al final del año, este dinero se me entregará como una beca." "Cuando llegué al campamento en abril de 2010 no había trabajo. Me las arreglé para ahorrar algo y comencé a trabajar bajo lonas de plástico. Ahora tengo dos empleados y espero poder expandir el negocio."
Natasha Mytal ha recibido financiación a través de su teléfono móvil, como parte de un programa de Oxfam financiado por el Programa Mundial de Alimentas. Se transfierieron 3 pagos de 50 dólares cada uno a 4000 beneficiarios en situación precaria, a través de teléfonos móviles. Natasha se ocupa de sus tres hijos y dos huérfanos. Su casa fue destruida. El dinero le permitió comprar alimentos para sus hijos y los venden en la calle, su única fuente de ingresos desde el terremoto.
Como Natasha Mytal, Jacques Andreis Désir ha recibido financiación a través de su teléfono móvil, como parte de un programa de Oxfam financiado por el Programa Mundial de Alimentos (PMA), para poder comprar alimentos y artículos de primera necesidad para su familia.
Cherestal Jean Yves, comerciante, recibió un préstamo y una subvención. "Hay muchas organizaciones en Carrefour Feuilles, pero Oxfam es la número uno, ya que no sólo da, sino que nos muestra cómo usarlo. Hay un dicho que dice "Dale a un hombre un pez y comerá un día. Enséñale a pescar y comerá toda la vida. Oxfam no sólo nos dio dinero para comenzar, sino que también nos capacitó para gestionar ese dinero. "
