En imágenes: refugiados malienses huyen a la castigada región del Sahel
El recrudecimiento de los combates en Malí, donde han intervenido las fuerzas militares francesas, está provocando una nueva ola de refugiados que tienen que huir del país a causa de la violencia. Se calcula que, debido a los recientes combates, 30.000 personas han abandonado sus hogares, sumándose a las 345.000 personas desplazadas internas y refugiadas en el extranjero a lo largo del último año.
Ante esta situación, Oxfam hace un llamamiento a todas las fuerzas beligerantes en el país para que respecten los derechos humanos y las vidas de civiles y para qué garanticen el acceso de las organizaciones humanitarias. Actualmente, Oxfam proporciona asistencia en la región de Gao, al norte de Mali, así como en los campos de refugiados de Níger, Burkina Faso y Mauritania.
Este es un hospital de campaña de Medicos del Mundo en el campamento de refugiados de Mentao, en Burkina Faso. Oxfam ha instalado letrinas y punto de distribución de agua para la asistencia de las personas que se encuentran ingresadas allí. Foto: Pablo Tosco/Oxfam
Paciente del hospital de campaña del campo de Mentao, en Burkina Faso. Oxfam está proporcionando alimentos básicos, agua salubre y asistencia sanitaria en los campos de refugiados de Burkina, Níger y Mauritania. Foto: Pablo Tosco/Oxfam
Ali Cassoum es uno de los refugiados malinenses que actualmente vive en el campo de Mentao, en Burkina Faso. Se calcula que unas 30.000 personas han abandonado sus hogares, en Mali, debido a los últimos combates. El último año, la cifra de desplazados llegó a las 345.000 personas. Foto: Pablo Tosco/Oxfam.
Oxfam trata de llegar a más de 290.000 personas en Burkina Faso, incluidos unos 77.000 refugiados. Nuestros programas allí se centran en la distribución de agua, actividades de salud pública y asistencia a los refugiados de Mali. Foto: Pablo Tosco/Oxfam.
Punto de distribución de agua potable en el campo de refugiados malineses de Mentao, en Burkina Faso. Oxfam proporciona el agua a las famílias que viven en este campamento. Foto: Pablo Tosco/Oxfam
Este grupo de niños y niñas participa en un taller de formación en higiene personal y sanidad comunitaria en el campo de refugiados malienses de Mentao, en Burkina Faso. Foto: Pablo Tosco/Oxfam
Uno de los objetivos de Oxfam es proporcionar asistencia sanitaria y servicios básicos a los refugiados de Mali que viven actualmente en los campos de Burkina Faso, Níger y Mauritania. Formar a los niños y niñas en higiene y salud es una de las tareas . Foto: Pablo Tosco/Oxfam.
La población de Mali huye hacia Gao, al norte del país o hacia países vecinos como Níger, Mauritania y Burkina Faso. El objetivo de los programas de Oxfam es llegar a 59.250 personas en Gao, y a más de 147.000 refugiados y personas de las comunidades de acogida. Foto: Pablo Tosco/Oxfam
Fanka Goumani dejó Tumbuctú a principios de agosto y llegó a Burkina Faso. Milicias islamistas arrasaron su casa y tuvo que huir de nuevo. Ahora vive en el campo de refugiados malineses de Mentao. Foto: Pablo Tosco/Oxfam
Fatimata Djénébou, procedente de Mali, vive ahora en esta cabaña en el campamento de refugiados de Mentao, en Burkina faso. Foto: Pablo Tosco/Oxfam
Bintou Walet Mohamed Ali es una estudiante de Mali que actualmente vive refugiada en el campamento de Mentao, en Burkina Faso. Foto: Yaye Fatou Marone/Oxfam
A parte de la asistencia a los refugiados de Mali en campos como el de Mentao, en Burkina Faso también trabajamos en programas como el de Dinero por Trabajo, sanidad animal y programas de alimentos para las comunidades de pastores. Foto: Pablo Tosco/Oxfam
Estas mujeres cogen agua potable proporcionada por Oxfam en el campamento de refugiados de Damba, en Burkina Faso. Foto: Yaye Fatou Marone/Oxfam
Los refugiados de Mali conviven, en los países de acogida como Burkina Faso, con una población que aún se está recuperando de la crisis alimentaria que afectó a toda la región y que les ha dejado escasez de agua y de alimentos. Foto: Pablo Tosco/Oxfam.
Mariam Mamadou, a quien vemos moliendo sorgo para la comida, se desplazó con sus tres hijos desde Tumbuctú hasta el campo de refugiados de Mentao, en Burkina Faso. Foto: Pablo Tosco/Oxfam
