Sahel: imágenes de una crisis anunciada
En la región del Sahel, en África Occidental, la última temporada de lluvias no ha sido lo suficientemente larga e intensa para satisfacer las necesidades de los agricultores y pastores. Además de la sequía, las plagas han mermado aún más la producción de alimentos en algunas regiones.
Estas fotografías, sacadas a finales de 2011 en Burkina Faso, Mauritania y Chad, muestra el alcande de la crisis alimentaria que estas personas ya están sufriendo. El objetivo ahora es invertir en la capacidad de las poblaciones vulnerables para hacer frente a los peores impactos de la crisis, que aún se pueden evitar.
Oxfam pretende llegar a 700.000 personas en Burkina Faso, Chad, Malí, Mauritania y Níger proporcionando ayuda humanitaria.
Para saber más sobre la situación en la región del Sahel y cómo Oxfam está respondiendo, consulta la página especial dedicada a la crisis alimentaria en el Sahel.
Imágenes: Irina Fuhrmann/Oxfam
Las zonas de producción de cereales en el norte y centro del país no han recibido suficiente agua para permitir que los granos crecieran en condiciones. Las lluvias terminaron antes de lo previsto por lo que los campos se han secado y el grano no ha alcanzado su pleno crecimiento.
Este año, Soudre Amado tuvo que sembrar en cinco ocasiones, ya que la interrupción de las lluvias secó las semillas antes de que pudieran crecer. Finalmente, pudo cultivar sólo una pequeña parte de su campo de sorgo y en ella concentró todos los esfuerzos para obtener una mísera cosecha. Con ella tendrá que alimentar a sus diez hijos.
La agrupación de mujeres de la comunidad de Watigué, en el centro del país, plantó este año 17 hectàreas de arroz a partir de las semillas mejoradas que recibieron de Oxfam. Pero la falta de lluvia ha secado la cosecha y sólo servirá como pasto para los animales.
Las escasas lluvias que cayeron la temporada pasada en Mauritania están dificultando la vida de las comunidades, especialmente en las zonas rurales del sur del país. Serait Aliyin Eleiat, el jefe de un pueblo en la región de Gorgol muestra uno de los escasos pozos que todavía tienen algo de agua. Con ella tendrán que proveerse las 75 familias que viven en esta comunidad.
Algunos árboles silvestres como el “jujube”, cuyo fruto es muy apreciado por su aporte vitamínico, también se están viendo afectados por la escasez de lluvias. Este año, las mujeres del sur de Mauritania tampoco podrán contar con los pequeños ingresos que obtenían con la venta de los frutos silvestres.
Cheikh Tijani vive en el medio de un llano utilizado como lugar de pasto para el rebaño: “Están llegando pastores de otras regiones de Mauritania e incluso de países vecinos en búsqueda del poco pasto que queda. Pero la hierba ya está amarilla, y muchos pastores se han visto obligados a emprender la trashumancia cinco meses antes de lo previsto. Si no conseguimos comida para el ganado, vamos a perder nuestra única fuente de ingresos”.
Algunas comunidades situadas cerca del río emprenden con esfuerzo los cultivos contrapluviales. Pero la tierra está seca y la escasez de recursos dificulta el trabajo. En Oud Guedara, los habitantes tienen que dormir en los campos para evitar que el ganado que pasta libremente por la zona los invada.
El cauce del río Senegal, que forma la frontera natural entre Mauritania y Senegal, está demasiado bajo para la época. Normalmente, tras la estación de lluvias, los márgenes inundados permiten el cultivo de arroz y otros vegetales. Este año, sólo los perímetros que cuentan con una bomba de agua, pueden acceder a la irrigación.
Los habitantes de la aldea de Azoza, en la región de Guera, en Chad, han sido golpeados por la sequía. La temporada de lluvias llegó demasiado tarde, fue demasiado corta y no proporcionó suficiente agua para los cultivos. Las plagas de insectos y pájaros han causado daños importantes. Para sobrevivir, las mujeres excavan los hormigueros en busca de grano.
"Rebuscar grano en los hormigueros es sólo una solución temporal ya que no contienen suficiente grano para hacer frente a la escasez y esperar a la próxima cosecha, dice Mahamat, el jefe de la aldea de Azoza. Nuestra comunidad no había recurrido a esta práctica desde las hambrunas de 1984".
Además de la sequía, los cultivos fueron devastados por las aves, los saltamontes y otros insectos. En el centro de su campo de bérébéré (sorgo blanco), este agricultor trata de recuperar lo que puede.
Sin pastoreo, y afectados por la sequía, los pastores y agropastores luchan por alimentar a sus animales, que son su principal medio de subsistencia. Oxfam ha puesto en marcha un programa en la región de Bahr El Ghazal, Chad, centrado en la salud animal, para ayudar a los habitantes del pueblo a resistir mejor los golpes y responder a esta crisis.
Oxfam está ayudando las comunidades a identificar y a capacitar a los asistentes de "cría de animales", en particular a las mujeres, difundiendo buenas prácticas de cría, proporcionando pequeños equipos para su cuidado y organizando campañas de vacunación. Oxfam contribuye al desarrollo de técnicas agrícolas y de infraestructuras, así como al suministro de agua.
