Un año más en Gaza: viviendo en la incertidumbre

Un campesino palestino trabaja en su huerto. Autor: Oxfam
El bloqueo ha supuesto que el desarrollo en agricultura se destine a la ayuda de emergencia

Ya estamos a mediados de otro caluroso verano en la Franja de Gaza. Si echamos un vistazo a la intensidad de los últimos dos veranos en el frente político, el de 2008 parece mucho más tranquilo. Si bien es cierto que las negociaciones sobre una posible incursión israelí en la Franja provocan mucho estrés entre la población. Por otro lado, la reciente tregua acordada por Hamas e Israel se está manteniendo, a pesar de haber violaciones de la misma por ambos bandos, y este hecho trae la esperanza renovada de una vida normal para muchos.

Desde la toma de poder de la Franja de Gaza hace un año por parte de Hamas y de la consecuente decisión gubernamental de Israel de establecer un bloqueo, para 1,5 millones de personas de este minúsculo territorio la normalidad consiste en adaptarse y sobrevivir.

Cuando Oxfam se reunió con sus 4 socios de Gaza para entender en qué medida el bloqueo que duraba ya 12 meses había afectado a su trabajo, reforzó de forma inmediata el compromiso de continuar con su labor. Su mayor deseo es ver abiertos de nuevo los pasos fronterizos y la vuelta a la normalidad para sus habitantes. Su perseverancia y capacidad de recuperación son admirables.

Tratar a pacientes

Las estadísticas sanitarias de los últimos 12 meses muestran tendencias alarmantes, tal y como señala nuestro socio local, la Sociedad de Ayuda Médica Palestina (PMRS). Faltan muchos medicamentos y los niveles de anemia entre los más pequeños han aumentado de forma preocupante, por no hablar de que el nivel de vida en general ha caído en picado.

Abdel Hadi Abu Kussa ha estado trabajando con PMRS desde que se creó en 1979 para complementar la ruinosa y poco apropiada infraestructura sanitaria tras años de ocupación militar israelí. A lo largo de los años ha sido testigo de la creciente dificultad de la situación para la población de Gaza, y en especial desde el inicio del bloqueo en junio de 2007.

“Debido a la escalada de la pobreza y a la ausencia de financiación que impide que el gobierno emprenda acciones de carácter sanitario, la gente viene a nosotros en busca de atención médica”, afirmaba Abu Kussa. “Nosotros tenemos tarifas muy competitivas en los servicios que ofrecemos ya que los que vienen a nosotros son los más pobres. Pero últimamente hemos tenido que recortar nuestros precios ya que cada vez más pacientes no pueden pagar ni 5 NIS (1,50$) por sus medicinas. Ahora mismo, todos los medicamentos están disponibles por 2 NIS (0,65$), pero francamente, la mayor parte de ellos los damos gratis”.

Con la tasa de desempleo que alcanza casi el 40% en la Franja de Gaza  y el 50% de los hogares que viven por debajo del umbral de la pobreza , hay poco dinero disponible para los servicios de asistencia sanitaria y en muchos casos para comida.

Hacer más con menos

“Los habitantes de Gaza están confusos con respecto a la situación actual y ésta afecta a todos los aspectos de la vida”, afirmaba Fadi Al Hindi del Centro de desarrollo de Ma’an. “No podemos hacer planes con respecto a nada y la gente siente que ya no es dueña de su propio futuro”.

Para esta organización, el bloqueo ha supuesto que el desarrollo en agricultura se destine a la ayuda de emergencia. “Sólo podemos trabajar hasta donde nos lo permiten nuestros recursos. Se necesita más dinero para costear el combustible y otros materiales que no dejan de subir de precio, si es que están disponibles, y al final de cuentas, todo esto afecta al número limitado de beneficiarios a los que podemos ayudar”, puntualiza Fadi.

Otro de nuestros socios, los Comités Palestinos de Ayuda a la Agricultura (PARC), se ha enfrentando también a serios problemas a la hora de importar los materiales que necesitaba para la recuperación de caminos agrícolas y lindes de las tierras.

La voz del pueblo

Nada más sentarse a charlar con nosotros, Jaber Wishah estuvo de acuerdo en hacer pública la entrevista así como su nombre, a pesar de que la situación a veces es un poco tensa para él y para los trabajadores de su sector. Jaber trabaja para el Centro Palestino por los Derechos Humanos (PCHR). “La realidad de abusos de los derechos humanos que tiene lugar en Palestina tiene que hacerse pública y eso es justamente lo que hace el PCHR, sin importar qué bando comete la violación, ya sea Fatah, Hamas o Israel. A nosotros sólo nos importan las víctimas de los abusos”.

Para Jaber el mayor peligro al que se enfrenta Gaza hoy en día es la incertidumbre política, social y económica. “Para hacerle frente a la difícil situación que vive Gaza, es necesario adoptar el punto de vista de sus habitantes, tener en cuenta la incerteza en la viven e intentar, por todos los medios, darles esperanza. Necesitan saber que el próximo mes van a cobrar sus nóminas, que la semana que viene las escuelas estarán abiertas y que serán seguras”.

Los socios de Oxfam mantienen que todavía hay grandes esperanzas en Gaza de que se produzca una mejora de la situación pero, en palabras de Ahmad Sourani, “necesitamos convencer a los políticos de que son las necesidades de las personas las que deberían marcar la agenda y no al revés”.