Estere Chiperenga tiene, para sorpresa de muchos, suficientes alimentos para su familia de ocho miembros. Autor: Malcolm G. Fleming/Oxfam
¿Qué se ha hecho para ayudar a familias como la de Estere a superar la crisis?

Malaui: luchando contra la crisis mundial alimentaria

Hoy en día, en países como Haití o Indonesia, las familias luchan, en muchos casos sin éxito, por tener comida que llevar a la mesa ante la escalofriante alza de los precios.  Sin embargo, Estere Chiperenga tiene, para sorpresa de muchos, suficientes alimentos para su familia de ocho miembros.


La abuela Estere, que está en la cuarentena, es una pequeña agricultora de Wruma, una zona rural del distrito de Phalombe, al sur de Malaui. La conocí hace unos días cuando visité su poblado para encontrarme con ella y con sus vecinos y charlar sobre la forma en que Malaui hace frente a la crisis mundial alimentaria.


La familia de Estere es una de las más pobres de una paupérrima comunidad rural perteneciente al decimotercer país más pobre del mundo. A pesar de la escasez que vivió en el pasado, este año ha sido capaz de reunir varios sacos de maíz (el alimento de base), que tiene almacenados en su casa y me enseña con orgullo.


Además, tiene más maíz que todavía no está metido en sacos en su pequeña despensa de ladrillo. Por lo general, ella y su marido son capaces de cosechar unos 4 o 5 sacos de maíz al año. Pero este año su previsión es de 15 sacos, y con ese excedente de alimentos está segura de que podrá alimentar a su familia además de quedarse con una parte para vender y con la que generar unos ingresos fundamentales para su familia.


Por tanto, ¿qué se ha hecho para ayudar a familias como la de Estere a estar en esta situación cuando en el resto del mundo se vive la peor crisis alimentaria de todos los tiempos? Hace tan solo algunos años, Malaui sufrió su propia crisis con sequías que llevaron al país al borde de la hambruna, hasta tal punto que el abastecimiento de alimentos por parte de Oxfam y otras agencias, como del Programa Mundial de Alimentos, fueron cruciales para la supervivencia de la población.


Ahora, aunque se continúa suministrando alimentos a los más vulnerables, cientos de miles de familias como la de Estere cuentan con reservas de alimentos para los meses venideros. Este cambio es el resultado de aportaciones a la agricultura a través de un programa puesto en marcha por el gobierno de Malaui, y que cuenta con contribuciones financieras de agencias, además del propio gobierno británico.


Uno de los pilares de este programa son subsidios para la compra de fertilizantes que permiten a los agricultores con pocos recursos, que trabajan pequeñas tierras de menos de media hectárea, comprar y utilizar fertilizantes que contribuyen enormemente a cultivar mejores cosechas. Hoy más de dos millones de familias ya se han beneficiado de este programa, que cuenta con un marco de seguridad alimentaria nacional, y otros países de Sudáfrica ya ven a Malaui como un ejemplo a seguir.


Si bien es cierto que todavía existen dificultades y que muchos tienen que seguir luchando para llevar comida a la mesa, un país que ha sabido hacer frente a estos problemas es sin duda un ejemplo de éxito y todavía más digno de mención si se tiene en cuenta la creciente crisis en el resto del mundo. Responder a la crisis era el objeto de la reunión de emergencia de las Naciones Unidas en Roma en junio de 2008.


Mientras políticos, diplomáticos y otros funcionarios del gobierno se reunían para abordar cuál sería la mejor respuesta para el problema, Oxfam hacía un llamamiento para que éstos pusieran en marcha un plan de acción mundial coordinado que cubriese las necesidades inmediatas de 300 millones de personas pobres en todo el mundo.


Una de las acciones que deben emprender los gobiernos es seguir el ejemplo de Malaui y dar su apoyo a los pequeños agricultores de los países en vías de desarrollo.


Tanto en Europa como en los Estados Unidos, los agricultores han disfrutado de importantes ayudas y subsidios durante décadas. En los países en vías de desarrollo, por ejemplo Malaui, se necesita muy poco para conseguir cambios sustanciales para familias como la de Estere Chiperenga.



Publicado originalmente por BBC News Online el 3 de junio de 2008