Credit: Gilvan Barreto/Oxfam
cuando el consumo disminuye, las mujeres y los niños son quienes más sufren

El incremento de los precios de los alimentos en 2011: Preguntas y Respuestas

Los precios de los alimentos aumentan una vez más, habiendo sobrepasando recientemente los precios alcanzados durante la crisis experimentada en los años 2007 y 2008. El pico registrado entonces provocó el aumento del número de personas que pasan hambre en el mundo, superando los mil millones de personas – una sexta parte de la población mundial. Así, las vidas de millones de personas están amenazadas.

Pregunta: ¿Cuál es el problema?

Respuesta. Los precios de los alimentos han superado recientemente los niveles alcanzados durante la crisis alimentaria de los años 2007 y 2008. Personas de todo el mundo están comenzando a sufrir los efectos de este incremento y en países como Túnez, Egipto o Argelia se suceden las revueltas causadas en parte por el incremento de los precios de los alimentos. Este inesperado aumento ha sumido a millones de personas en los países en desarrollo aún más en la pobreza y el hambre. Y los elevados precios de los alimentos no son el único problema. La evolución de los precios resulta impredecible, por lo que los consumidores no pueden contar con precios estables y los productores no pueden planificar sus inversiones con certeza.

P. ¿Cómo han aumentado los precios?

R. Desde julio de 2010, los precios de algunos productos agrícolas han aumentado de forma drástica. El precio del maíz se ha incrementado en un 74%; el del trigo en un 84%; el del azúcar en un 77% y los precios de los aceites y las grasas en un 57%. Afortunadamente, el precio del arroz permanece más o menos estable, habiéndose registrado en diciembre de 2010 un incremento menor a un 4% con respecto al año anterior. Los precios de la carne y los productos lácteos también se mantienen estables pero a unos niveles muy elevados.

P. ¿Cuál es la principal causa del incremento de los precios?

R. Las causas del incremento de los precios son varias y, aunque existe un fuerte debate en torno a la repercusión de los diferentes factores, las principales causas son:

  • La disminución de la producción agrícola debido a las malas condiciones meteorológicas, probablemente relacionadas con el cambio climático (por ejemplo, la sequía extrema o las inundaciones experimentadas en Australia o Rusia).
  • Las restricciones aplicadas a las exportaciones  y las compras descontroladas provocadas por el pánico – normalmente a consecuencia de fenómenos meteorológicos extremos.
  • El aumento de la demanda tanto de biocombustibles  – que además acapara la utilización de la tierra anteriormente destinada a la producción agrícola – y de los alimentos (especialmente, de la carne).
  • Causas económicas como la depreciación del dólar, los tipos de interés bajo y la especulación.
  • El aumento de los precios de los combustibles que incrementan el coste de elementos esenciales en la agricultura como los fertilizantes o el transporte.

P. ¿Quién sale ganando?

R. Las grandes empresas de comercio de alimentos han aumentado sus beneficios. También se benefician las cadenas de supermercados y a las empresas de semillas y fertilizantes. Otras empresas ligadas a la agricultura y que participan en la cadena de suministro han ocupado posiciones importantes en el mercado y desde ahí cosechan los beneficios de la subida de los precios. Existe además cierta controversia en torno al impacto del papel de grandes inversores institucionales que se han visto involucrados en la especulación con los precios de los alimentos – una actividad que exacerba el incremento de los precios y su volatilidad.

P. ¿Quién sale perdiendo?

R. Las personas más vulnerables de los países en desarrollo (al igual que los pobres de los países desarrollados) son los que acusan el impacto de forma más severa. Aquellos que ya se encuentran en una situación límite son especialmente vulnerables: quienes no poseen tierras, los habitantes de los barrios marginales y los trabajadores agrícolas. Además, cuando el consumo disminuye, las mujeres y los niños son quienes más sufren ya que, en la mayoría de los hogares, se tiende a priorizar a los hombres a la hora de racionar los alimentos.

P. ¿No deberían los agricultores pobres beneficiarse del incremento de los precios?

R. Mientras el incremento de los precios de los alimentos representa una clara amenaza para muchas personas pobres en los países en desarrollo, también podrían representar una oportunidad para aquellos que viven de la agricultura. Sin embargo, muchos agricultores pobres no pueden beneficiarse del incremento de los precios de los alimentos por varios motivos, como el acceso limitado a la tierra, el agua y consumibles esenciales como fertilizantes, o por el impacto de los desastres naturales o los conflictos. Muchos agricultores venden sus productos a través de un solo comprador, quien fija el precio. Son además especialmente vulnerables ante los cambios climáticos, no siempre disponen de los medios para almacenar sus productos y el mal estado de las carreteras e infraestructuras en general hace que no puedan acceder a los mercados. Los trabajadores agrícolas todavía tienen menos posibilidades de beneficiarse del aumento de los precios de los alimentos. Estas personas son vulnerables ya que suelen trabajar con contratos cortos y no disponen de una amplia cobertura de derechos laborales: están expuestas a la subida de precios como consumidores pero, al mismo tiempo, tienen pocas posibilidades de aumentar sus ingresos como consecuencia de la misma.

P. ¿Están teniendo un fuerte impacto los recientes fenómenos meteorológicos?

R. No es posible relacionar fenómenos meteorológicos concretos con el cambio climático. Sin embargo, la mayoría de los científicos se muestra de acuerdo al señalar que el mundo experimentará fenómenos meteorológicos más extremos e impredecibles a consecuencia del cambio climático. En el último año hemos sido testigos de los devastadores efectos de varios fenómenos meteorológicos que tuvieron un impacto dramático en la producción de alimentos. Durante los meses de julio y agosto de 2010, Rusia experimentó la peor sequía en décadas, que destruyó un 25% de la cosecha de trigo. Como consecuencia, se prohibieron las exportaciones lo que provocó la compra descontrolada y un incremento vertiginoso en el precio del trigo. Las inundaciones que azotaron Australia en enero de 2011 dañaron terriblemente la producción agrícola de Queensland, una región crítica en la producción mundial de trigo y azúcar.

P. ¿Cuál es la diferencia entre el reciente incremento de los precios y el registrado en los años 2007/2008?

R. Aún no nos encontramos en la situación de crisis vivida en los años 2007 y 2008. La situación actual es similar, pero existen varias diferencias:

  • El stock mundial de cereales es mucho mayor ahora que en 2007/2008.
  • El aumento de los precios no se está registrando, por el momento, a nivel mundial. En gran parte de África los precios permanecen estables gracias a las buenas cosechas.
  • No se están imponiendo restricciones a las exportaciones como las experimentadas en 2007/2008, una de las principales causas del incremento de los precios.
  • Los precios de los alimentos están aumentando de forma generalizada pero es importante destacar que el precio de los alimentos de base como los cereales, de los que las personas más pobres dependen para alimentarse, aún se mantiene por debajo del pico registrado en 2007/2008.

P. ¿Qué ocurrirá ahora?

R. Se prevé que los precios de los alimentos aumenten hasta mediados de este año a menos que los gobiernos intervengan. Cuanto más se incrementen los precios, más posibilidades existen de que la situación se convierta en una grave crisis alimentaria como la experimentada en 2007/2008, o incluso peor. Si las cosechas son buenas en algunos países, puede que el precio de los alimentos disminuya, pero la imprevisibilidad de los precios continuará siendo un problema.

P. ¿Qué deben hacer los gobiernos?

R. Los gobiernos tanto de los países desarrollados como de los países en desarrollo, deben actuar con rapidez para asegurarse de que el actual incremento de los precios no quede fuera de control. Los gobiernos deben:

  • Prevenir la actual volatilidad de los precios mediante medidas de apoyo (créditos para fertilizantes y semillas) e inversiones en la agricultura a pequeña escala para asegurar la producción de alimentos a lo largo de 2011.
  • Ayudar a las personas sumidas en la pobreza a lidiar con los efectos inmediatos del incremento y la volatilidad de los precios a través de programas de protección social.

A largo plazo, también se debe hacer frente a las causas más profundas del incremento de los precios de los alimentos proporcionando a los países en desarrollo el espacio necesario para la creación de políticas que promuevan la producción de alimentos a nivel nacional, la inversión en la agricultura – centrada principalmente en los pequeños agricultores y las mujeres – y asegurar que los productores a pequeña escala reciban el apoyo necesario para poder adaptarse al cambio climático. Los países ricos deben proporcionar financiación suficiente para abordar las necesidades a corto y largo plazo.

P. Oxfam hace un llamamiento para fortalecer la inversión en agricultura y protección social, pero teniendo en cuenta la limitada dotación presupuestaria de los gobiernos, ¿qué tipo de recortes tendrán que realizar para hacerlo posible?

R. En 2008, el porcentaje total de ayuda mundial destinado a la agricultura cayó de un 18% a tan sólo un 4%, a pesar de tener pruebas tangibles de que la inversión en agricultura compensa con creces, tanto reduciendo la pobreza y las desigualdades, como promoviendo un crecimiento sostenible y la protección del medioambiente. Oxfam cree firmemente que el gasto mundial dedicado a la ayuda de los más necesitados tiene que ir en aumento, y que ser coherente con las promesas realizadas por los países desarrollados. Esta ayuda debe estar mejor dirigida y gestionada, para poder optimizar su efectividad, como por ejemplo, recortando los gastos en consultores.

Más información

Lee el informe: Precios de doble filo – La crisis de precios de los alimentos: lecciones y 10 medidas para los países en desarrollo. (Octubre de 2008)

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