La campaña busca asegurar que el maíz no sea usado en la producción de biocombustible

"Vamos al grano" en México

La campaña de Oxfam Internacional "Vamos al grano" se lanzó en México el 21 de abril de 2009. Los planteamientos para favorecer la seguridad y soberanía alimentaria son: 

  • Lograr que se publique el reglamento de la Ley de Promoción y Desarrollo de Bioenergéticos que establece en su artículo 11 que solamente se otorgarán permisos para la producción de bioenergéticos a partir del grano de maíz cuando existan inventarios excedentes de producción interna de maíz para satisfacer el consumo nacional.
  • Que se dé certidumbre a los pequeños productores con una Ley de Precios de Garantía que impulse la producción campesina, de manera que permanezcan haciendo productivo el campo mexicano.
  • Que se invierta en infraestructura hidráulica de manera que se haga un mejor aprovechameinto del agua y se facilite el acceso de los pequeños productores a este bien común para incrementar la productividad.

Tres etapas

La implementación de “Vamos al grano” en México estará dividida en tres etapas. Durante el primer periodo, la campaña se enfocará en asegurar que el maíz no sea usado en la producción de biocombustibles y para ello urgirá al Ejecutivo, con el apoyo de la sociedad civil, la publicación del Reglamento de la Ley de Promoción y Desarrollo de Bioenergéticos en 2009.

Dicha ley señala claramente que sólo se podrán obtener permisos para producir bioenergéticos a partir del maíz “siempre y cuando existan inventarios excedentes de producción interna de maíz para satisfacer el consumo nacional”, sin embargo, en 2007 México importó 8,53 millones de toneladas de maíz y la falta del Reglamento está dejando la ley a interpretaciones discrecionales, y por lo tanto, sin cumplir.

La segunda etapa tiene como objetivo impulsar el establecimiento de un sistema de precios de garantía que proteja a los campesinos y pequeños productores de las variaciones del mercado, además de apoyarlos con créditos y asistencia técnica.

La tercera etapa pretende posicionar la necesidad de incrementar la productividad de la agricultura en pequeña escala, pidiendo a las autoridades de los distintos órdenes de gobierno que inviertan en infraestructura que permita el acceso y mejor aprovechamiento de los recursos hídricos a los pequeños productores. Por la falta de mantenimiento del sistema de riego actual se desperdicia 40% del agua y la pequeña producción agrícola es la más afectada.