Plantación en la que se usan biocombustibles. Foto: Pablo Tosco/Oxfam

Biocombustibles: preguntas y respuestas

¿Qué son los biocombustibles?  

Los biocombustibles son un tipo de combustible líquido, elaborados a partir de cultivos y que pueden ser mezclados con combustibles fósiles para impulsar coches. Por ejemplo, el etanol se produce a partir del maíz, el trigo, la caña de azúcar o la remolacha azucarera y el biodiesel a partir de semillas oleaginosas, como la colza o la soja, o del aceite de palma.

Entonces ¿cuál es el problema? 

En pocas palabras, nuestros escasos recursos naturales –como la tierra o el agua– están siendo utilizados para llenar tanques de combustible en lugar de para cultivar alimentos muy necesarios en un mundo en el que una de cada ocho personas se acuesta con hambre cada noche. A medida que los países ricos demandan más y más comida y combustible, los precios de los alimentos se disparan y millones de personas padecen hambre.

Además, las adquisiciones masivas de tierras a nivel mundial son, a menudo, acaparamientos de tierras en los que familias agricultoras se ven obligadas a abandonar sus hogares para dar paso a cultivos para producir más biocombustibles, destruyendo así sus medios de vida y agudizando aún más la pobreza y el hambre.

Utilizar biocombustibles ¿no ayuda a reducir las emisiones de carbono?

No. De hecho, algunos biocombustibles incluso aceleran el cambio climático a través de los que se conoce como "cambio indirecto del uso de la tierra". Incluso aunque los cultivos para producir biocombustibles se siembren en tierras arables disponibles, esto hace que se deban desarbolar áreas que funcionan como almacenes de carbono –como bosques o turberas– para cultivar alimentos. Como consecuencia, se liberan millones de toneladas de gases de efecto invernadero (generalmente, muchas más de las que generan los combustibles fósiles).

¿Por qué deberíamos creernos todo esto?

Un amplio abanico de expertos académicos independientes, centros de investigación, organizaciones internacionales  como el Banco Mundial o la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura (FAO) , grupos de la sociedad civil tanto del Norte como del Sur global, y empresas privadas como Unilever o Nestlé, respaldan nuestros argumentos.

Entonces ¿por qué algunos Gobiernos se resisten a cambiar?

Nuestros conocimientos sobre los biocombustibles y su impacto evolucionan rápidamente y muchos responsables políticos aún no han asimilado del todo toda esta información. Además, existen poderosos intereses –principalmente, lobbies agrícolas y de la industria– que se esfuerzan por mantener el actual sistema de subsidios para biocombustibles, del que se benefician en gran medida.

¿Qué propone Oxfam?

Oxfam hace un llamamiento a los Gobiernos para que deroguen las normas y leyes que despojan de alimentos a quienes más lo necesitan para llenar tanques de combustible. Nuestros líderes tienen que reconocer, de una vez por todas, cuál es el verdadero impacto de los biocombustibles tanto para el planeta como para las personas: el aumento de los precios de los alimentos, el acaparamiento de tierras y el cambio indirecto del uso de la tierra.

Existen estrategias más rentables y respetuosas con el medio ambiente para reducir las emisiones generadas por el transporte, como incrementar los estándares de eficiencia para coches o crear mejores sistemas de transporte.

Ahora los líderes europeos están debatiendo una posible reforma de las políticas de la UE sobre biocombustibles. Tienen una gran oportunidad para hacer lo correcto. Deben escucharnos.

Más información

Lee el informe: Las semillas del hambre. La lucha ya ha comenzado. Es hora de eliminar los mandatos de biocombustibles de la UE.


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