Autor: Tom Pietrasik/Oxfam

Nepal: la nueva vida de Yema Gharti

Yema tiene 39 años y vive en Nepal. El hecho de que su marido la abandonara hace años y que tenga que hacerse cargo de su hijo con los pocos beneficios que da la tierra y siendo una mujer sola, hace que el rehacer su vida haya sido muy complicado. Nos cuenta su situación actual y cuáles son sus sueños.

"No he visto a mi marido desde hace 16 años. Él vive ahora en Surkhet con su nueva esposa. Cuando nos casamos solía emigrar allí para buscar trabajo, un año fue y ya no volvió nunca más.

Al principio, me pareció muy difícil sobrevivir por mi cuenta. Cuando una mujer se queda sola, sea cual sea la causa, es mal vista por la gente de su comunidad. Luchaba por encontrar suficiente comida para mi hijo y para mí, sin la ayuda de nadie. La mayoría de las mujeres sobreviven aquí porque sus maridos han emigrado para trabajar y cuando regresan traen de vuelta el dinero. Pero después de un tiempo me acostumbré a la nueva situación. Tuve que hacerle frente y trabajar más duro. No considero que estar sola sea un grave problema hoy.

La educación cambia vidas

Han pasado 12 años desde que mi hijo, Ishwar, vio por última vez a su padre. No le gusta hablar de él porque sabe lo que hizo. Nunca pregunta por él. Mi hijo es inteligente y amable. Siempre le ha ido bien en la escuela. Cuando tenía 7 u 8 años obtuvo una beca y pudo estudiar sin pagar. El año pasado Ishwar se trasladó al distrito Tangari para cursar los estudios superiores. Sentí que tenía que hacer algo para que mi hijo tuviera una educación. En realidad, él no puede trabajar mientras estudia, así que estoy pagando íntegramente sus estudios. Es difícil, pero me las voy arreglando. Por lo general, vendo mis cabras y cerdos para obtener lo suficiente para pagar los honorarios. Estoy muy orgullosa de él. Sé que mi hijo va a hacer algo realmente bueno con su vida. Aún no ha decido a que quiere dedicarse, pero dice que quiere contribuir a mejorar la vida de nuestra comunidad. Le gustaría tener un buen trabajo para poder asegurar nuestro futuro.

También tuve una hija dos años después de que naciera Ishwar, pero murió a los cuatro días de nacer. No llegué a ponerle un nombre. 

El poder de la alfabetización

Me encanta aprender cosas nuevas, así que voy a clases de capacitación cuando tengo ratos libres. Son clases muy participativas. Hablamos de los problemas a los que nos enfrentamos en nuestro día a día, como por ejemplo que el agua no llega a nuestras tierras y no podemos producir los alimentos que necesitamos. Realmente, el trabajo en los campos es muy duro, y sin el agua nuestras vidas se complican aún más. Si tuviéramos buenas cosechas en nuestros campos no necesitaríamos tanto dinero para comprar alimentos.

En estas clases he aprendido también a escribir mi nombre y a firmar. Ahora, cuando vamos a las reuniones ya podemos utilizar nuestra firma y no hace falta poner nuestra huella dactilar. Cuando puedes firmar sientes que eres alguien.

Adaptarse al cambio climático

He visto los cambios en el clima. El año pasado no llovió y no pudimos guardar excedentes de la cosecha. Cuando no nos sobra el grano, la única manera de sobrevivir entre cosecha y cosecha es vender nuestro ganado. Todo el mundo tiene el mismo problema, nadie tiene lo suficiente para alimentar a sus familias, por lo que ni siquiera se pueden ayudar mutuamente. Este año llovió un poco, por lo que logré ahorrar la mitad un cubo de grano. Este año me las he arreglado para cosechar 60 kg de trigo de con las semillas de calidad que hemos recibido. Esto parece bueno en principio, pero el problema es que aún no tengo un sistema de riego en mi tierra, por lo que no puedo producir tanto como querría. Una vez el sistema de riego se haya instalado y pueda regar mi tierra, voy a ser capaz de producir aún más.  Así tendré lo suficiente para alimentar a mi familia durante todo el año e incluso podré guardar algunas semillas para plantarlas al año siguiente. Será muy bueno."

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