Autora: Ami Vitale/Oxfam

Luchando contra las injusticias climáticas en la bahía de Bengala. La historia de Mamtaz

Mamtaz Begum, de 35 años, vive en South Tetulbaria, un pueblo cercano a la bahía de Bengala. Situado a la orilla del río Bishkhali, el pueblo vive de la pesca. Pero un clima cada vez más cambiante amenaza su modo de vida y, sin la pesca, queda poco que comer. En noviembre de 2010, Mamtaz, una joven viuda, se levantó y pidió justicia para las comunidades cercanas a la bahía de Bengala durante el “tribunal climático” celebrado en Dhaka.

Tras la muerte, en 1999, de su marido en el mar, Mamtaz se mudó junto a sus hijos a la casa de su madre y continuó luchando por poder proporcionarles ropa adecuada y comida. Trabajaba en las casas de sus vecinos y pescaba peces en el río. Pero a menudo no tenía suficiente comida con la que alimentar a sus hijos.

Y, entonces, Mamtaz perdió a su madre a causa del ciclón Sidr. Recuerda como su hermano gritó “¡Mirad el agua!” y, de repente, un gran torrente de agua les golpeó. “Todos intentamos luchar contra el agua. A mi me encontraron inconsciente en algún lugar, pero mi madre y mi tía murieron.”

Sus hijos sobrevivieron aferrándose a lo alto de los árboles y las farolas. “Todas las casas de todos los pueblos fueron destruidas por el agua. No quiero imaginar cómo esas personas murieron en el agua”, dice Mamtaz.

Su madre ayudaba a su familia con el dinero que había ganado como profesora. Pero ahora “todo lo que tengo son mis cuatro hijos. No me queda nadie más en el mundo. No hay nadie que pueda hacerse cargo de nosotros, tanto si vivimos como si morimos. El mar me lo ha quitado todo – primero, a mi marido y, luego, a mi madre. Ahora todo lo que tengo es hambre. Ni si quiera ropas con las que vestirme”, se lamenta Mamtaz.

Mamtaz no está sola. El 20% de las mujeres de su pueblo se han quedado viudas tras perder a sus maridos en el mar. Antes, los pescadores del pueblo eran autosuficientes. Antes incluso, en el año 2000, en el pueblo había hasta 40 barcas de pesca. Ahora sólo quedan 7 u 8. Muchas de las barcas se hundieron o fueron vendidas para poder pagar deudas.

Mamtaz está segura de que el clima, cada vez más cambiante, es el culpable de su situación actual. La pesca es cada vez más peligrosa. “Hoy en día el mar es más cruel. El tiempo empeora tan rápidamente que si la barca se adentra en el mar no le da tiempo a volver a tierra. Aquellos con la bendición de Dios vuelven. El resto muere en el mar.”

Pero Mamtaz no se va a quedar quieta, mirando como su vida y la de su comunidad es destruida. En noviembre de 2010 participó en el tribunal climático celebrado en Dhaka, la capital de Bangladesh.

Oxfam ha trabajado junto a socios en India y Bangladesh para organizar tribunales con el objetivo de difundir la idea de que los responsables del cambio climático pueden y deben legalmente hacerse cargo de las consecuencias de éste. En Bangladesh, el tribunal exigió que se tomen medidas a nivel nacional, como una legislación que proteja a las comunidades pesqueras, y que se establezca un tribunal internacional independiente para garantizar que los culpables del cambio climático se hagan responsables de sus efectos.

Mamtaz fue una de los cuatro testigos que ofreció al jurado presente su testimonio sobre cómo el cambio climático está afectando a sus vidas. Mamtaz fue la primera en hablar. En la sala había más de 1.200 personas. Parecía aterrorizada, pero resuelta.

Relataba como “en 1999 mi marido desapareció en el mar. Nunca volvió a casa. Yo tenía 24 años entonces.” Entonces hizo una pausa, y se desmoronó. Muchas personas en la sala se emocionaron. Finalmente, continuó: “No puedo alimentar a mis cuatro hijos”. Mamtaz contó como durante los diez años que han pasado desde que perdió a su marido, poco ha cambiado.

El tribunal fue considerado de tal importancia para el interés público que fue televisado íntegramente y en directo por un importante canal de televisión por satélite.

El tribunal concluyó que los impactos experimentados por las comunidades pesqueras de la costa de Bangladesh son una consecuencia directa del cambio climático e hizo una serie de recomendaciones para pasar a la acción, como que el gobierno de Bangladesh tome medidas inmediatas para reducir la vulnerabilidad de las comunidades ante los efectos previstos del cambio climático o proporcione asistencia financiera y una red de seguridad para aquellas personas que viven en zonas de riesgo.

El tribunal también reconoció que las mujeres son especialmente vulnerables ante los efectos del cambio climático, y que esta vulnerabilidad no es contemplada de forma adecuada en los mecanismos de gobernaza existentes a nivel global. Asimismo, el tribunal recomendó medidas de adaptación específicas, el establecimiento de mecanismos de apoyo financiero para las mujeres y que el gobierno de Bangladesh subraye la necesidad de hacer frente a estas cuestiones en las negociaciones internacionales en desarrollo.

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