Jacoba Armoed, en el trabajo, en un campo de Rawsonville. Foto: Oxfam
Para hacer frente al cambio climático, las agricultoras plantan variedades de plantas más resistentes al frío.

Cómo las agricultoras de Sudáfrica se adaptan al cambio climático

En Cabo Occidental, Sudáfrica, el cambio climático y su impacto en la producción de alimentos ha obligado a las mujeres campesinas de la zona a que empiecen a comer cada vez menos o nada y a guardar lo poco que producen para alimentar a sus familias. A pesar de su voluntad de adaptarse, estas pequeñas productoras no tienen el apoyo suficiente para acceder a mercados, tierras y recursos debido a los mitos y creencias de que las granjas a pequeña escala son solo para consumo personal y subsistencia.

A sus 56 años y desde su hogar en Rawsonville, Jacoba Armoed, o Tía Jacoba como la conocen en la zona, afirma que no hay peor problema que no tener la comida suficiente para alimentar a su familia. Ella asegura que su comunidad es testigo del impacto que tiene el cambio climático en las cosechas que plantan y en la calidad de sus productos. “Definitivamente las cosas han cambiado.Debería ser invierno ahora pero lo único que recibimos es una semana de calor. Hemos plantado remolacha, espinaca y col; pero las plantas salieron demasiado pequeñas y eso es a causa de lo frío que se ha vuelto el clima”.

Técnicas sencillas para combatir el cambio climático

Las mujeres de la coopeartiva agrícola de Rawsonville, Sudáfrica, muestran la cosecha de hongosLas mujeres de la coopeartiva agrícola de Rawsonville, Sudáfrica, muestran la cosecha de hongos. Foto: Matthew Willman/Oxfam Australia

Con el objetivo de lidiar con estos cambios que afectan a su medio de vida, Tía Jacoba se convirtió en miembro de la Cooperativa Rawsonville, creada por la organización socia de Oxfam Women on Farms Project (WFP). Esta iniciativa busca ayudar a los trabajadores temporales o desempleados a incrementar sus ingresos. Como parte de la cooperativa se siembran hongos gourmet, que luego se venden a granjeros comerciales en Stellenbosch. Las mujeres reciben un salario de 500 rand (60 dólares).

Una lucha permanente

Tía Jacoba  afirma que sus cosechas fracasaron este año debido a lo frío del clima y a que “la tierra aún no había sido cultivada, por lo que el suelo no tenía el fertilizante necesario”. Las mujeres están empleando técnicas simples para adaptarse, como la plantación de cultivos que son más resistentes al nuevo clima frío”.

Las mujeres son más vulnerables a los impactos del cambio climático debido al rol que ejercen como proveedoras de alimentos para sus familias. Es especialmente difícil encontrar formas de enfrentarse al constante alza de precios de los alimentos junto a la creciente demanda de alimentos causada por el aumento de sus familias.

Su acceso a la posesión de tierras sigue representando un problema para ellas. A pesar de que la cooperativa ha logrado asegurarles acceso a tierras cedidas por el municipio, las mujeres plantan sus cosechas con miedo de que algún día les quiten dichas tierras, ya que su derecho a alquilarlas es reevaluado cada tres años.

Para saber más

Galería de imágenes: Cambio climático: la tierra es vida en Sudáfrica

Campaña: Es hora de CRECEr a partir del cambio climático

Informe (inglés) : Overcoming the Barriers: How to ensure future food production under climate change in Southern Africa

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