Tras los titulares de desastres se esconden historias de gente abocada a la pobreza

El derecho a sobrevivir: casos reales

Shahia, presidenta de un grupo de preparación ante desastres apoyado por Oxfam en Bangladesh, 2007 (en la imagen superior)

"Cuando escuchamos el parte del tiempo, podemos avisar a la comunidad para que se prepare". Shahia, presidenta de un grupo de preparación ante desastres
apoyado por Oxfam Internacional en Bangladesh, escucha la radio atenta a las alertas sobre inundaciones.

Cuando aparecieron las inundaciones de 2007, las aldeas que contaban con comités de emergencia estaban mejor preparadas para afrontar el desastre. Se salvaron pertenencias y ganado y no hubo víctimas mortales.

Joshua, desplazado por la violencia electoral en Kenia en abril de 2008.

“Incluso si volviéramos, la gente de ahí no nos aceptaría. Cuando empezaron los problemas, perdimos todo lo que teníamos. En ese lugar teníamos nuestros medios de vida, nuestros trabajos, nuestros hogares, era donde criábamos a nuestros hijos. Durante años vivimos con esa gente como vecinos, creíamos que eran nuestros amigos. Pero ahora nos matarían. No podemos volver”.

Las disputadas elecciones en Kenia hicieron aflorar las tensiones políticas subyacentes y desataron un estallido de violencia que provocó la muerte de más de un millar de personas y el desplazamiento de al menos 500.000. Decenas de miles más buscaron asilo en los países vecinos. Este tipo de inestabilidades tienen un enorme impacto en las vidas de las personas afectadas, impacto que persiste mucho tiempo después de encabezar los titulares de los periódicos. Joshua, que tuvo que huir con su familia de la región de Nandi en Kenia, sabe que no podrá volver a casa en mucho tiempo.

Balkru Behera, Orissa, India, 2007

De repente escuchamos un ruido […] el dique se agrietó y las aguas avanzaron hacia nuestras casas. Nosotros nos salvamos, pero perdimos nuestras pertenencias y los animales […] el agua se lo llevó todo. Durante dos días vivimos atemorizados […] la brecha en la margen del río se hacía cada vez más grande, arrastrada por las aguas. Algunos aún teníamos lonas de plástico del gran ciclón [de 1999]; unas cuatro familias nos sentamos bajo una lona, sujetándola fuerte con nuestras manos mientras seguía lloviendo. Durante días no había comida. A los cuatro días llegó una organización local acompañada del ministro local y nos repartieron ayuda alimentaria."

Las lluvias torrenciales que devastaron gran parte de Orissa y Bengala Occidental en junio de 2007 se convirtieron en una amenaza para la vida y el hogar de Balkru, debido en gran medida a la vulnerabilidad de su comunidad ante las inundaciones. La pobreza hace que millones de personas como Balkru sufran mayor riesgo de morir o quedar en la indigencia como consecuencia de los desastres. Las personas pobres suelen vivir en zonas más densamente pobladas y en viviendas de baja calidad construidas en lugares inadecuados. Es más probable que sus tierras sean menos productivas, que carezcan de ahorros, que no tengan una propiedad segura de la tierra ni acceso sanitario. Las personas pobres tienen también mayor probabilidad de vivir en partes del mundo inmersas en conflictos..

Sri Haryani, beneficiaria de una donación en Indonesia, 2007

Tras las inundaciones que afectaron a Indonesia en 2007, Oxfam Internacional puso en marcha un programa de dinero por trabajo. Era un momento de enormes tensiones políticas debido a la campaña electoral en curso, y por tanto era de especial importancia que el dinero se repartiera con imparcialidad y transparencia.

Sri Haryania, una persona local beneficiaria del dinero, explicó: ‘Todos hemos visto el aviso [un acuerdo firmado entre la contraparte y Oxfam]; está expuesto en un lugar  visible para todos […] se colocó ahí en presencia de todos.’

La asignación de la ayuda en base a la necesidad, sin mediar intereses políticos, militares o de otra índole, resulta fundamental por dos motivos principales. En primer lugar, obviamente, porque así se conseguirá que la ayuda llegue a las personas que más la necesitan. En segundo lugar, porque reduce la probabilidad de que la ayuda genere resentimientos o acusaciones de parcialidad, y por ello riesgos tanto para la propia operación humanitaria como, en ocasiones, para la seguridad de los que participan en ella.

Hawa (80) refugiada de Darfur, 2004

Hawa, de 80 años de edad,  refugiada a causa del conflicto en Darfur, llegó a Chad en burro después de viajar durante 8 noches. No quiso hablar sobre el viaje, pero dijo ‘Las cosas van mejor ahora. Tenemos agua, y
las letrinas construidas por Oxfam nos hacen más fácil la vida. Antes, [las mujeres] teníamos que irnos lejos para
escondernos de los hombres’. Identificar y dar respuesta a vulnerabilidades y necesidades específicas por motivo de género y edad, entre otros, son responsabilidades básicas de las agencias humanitarias. 

Los riesgos a los que se enfrentan determinados grupos de personas son la suma de muchos de los factores mundiales que provocan vulnerabilidad. En un futuro caracterizado por un notable crecimiento del número de desastres naturales, será quiénes somos, dónde y cómo vivimos, lo que determinará si vivimos o morimos. En el resto de este capítulo se analizan los tres factores clave de la vulnerabilidad: densidad de población, medios de vida vulnerables y desplazamiento.

Más información: fotogalería de imágenes y el informe completo.