Emilien, doctor en Malí
Emilien, doctor en Malí

Emilien, doctor en Malí

Este es  Emilien. Es doctor en el hospital del distrito de Ansongo en Malí. Emilien es una especie de médico milagroso ya que desde su llegada a este hospital rural ha logrado grandes avances con algunos graves problemas de salud, a pesar de tener que enfrentarse a una carencia permanente de personal, fondos insuficientes, falta de agua y a un suministro eléctrico deficiente.

Como él mismo explica: “Hemos erradicado la meningitis y la tos ferina en mi pueblo.” Además añade: “Ahora puedes contar con los dedos de la mano los casos de sarampión; yo se que el cambio es posible, eso es lo que me motiva y me da esperanza.”

Emilien decidió ser medico cuando era un niño, después de observar a un auxiliar médico coser los puntos en una herida en la pierna de su hermana. Emilien estudió en la capital, Bamako, pero a diferencia de la mayoría de los doctores que se graduaron con él, decidió aceptar un puesto en una zona rural de Malí. “Estoy aquí para servir a la gente,” dice: “Mientras sea joven y tenga la energía y el entusiasmo que me dan fuerzas, estoy preparado para trabajar sin comodidades, estoy listo para ir a dondequiera que el trabajo me lleve.”

Inicialmente fue enviado a la pequeña aldea de Menaka, y luego al hospital del distrito en Ansongo. Este es el hospital principal de la región, y recibe pacientes de 11 centros de salud distintos. Sin embargo, el número de empleados está muy lejos de ser el adecuado.

“Hay dos doctores, incluyéndome a mí,” explica Emilien: “Imagínate, solo dos doctores para 11 centros. Existen pocas enfermeras que tengan el nivel requerido para un hospital de este nivel; realmente, necesitamos enfermeras. No existen doctores o enfermeras con especializaciones como la radiología. Y el problema más grave es encontrar enfermeras obstetras que puedan cuidar de las madres y los niños.”

Además continúa Emilien: “El trabajo en pueblos aislados también tiene sus retos. Muchos de los habitantes son pastores  (agricultores nómadas que llevan el ganado a pastar y que se desplazan frecuentemente para darle la oportunidad a la tierra de recuperarse).  Para atender a la población nómada uno tiene que acudir a ellos, pero nosotros sólo tenemos dos carros y poco personal, mucho del cual no está bien formado. También muchos nómadas tienen percepciones peculiares sobre las enfermedades y desconfían de los centros de salud por lo que uno tiene que ser paciente, muy paciente.”

“Uno de los más problemas más graves de salud en esta parte del país es la lombriz de Guinea. Esta es una enfermedad que puede ser fácilmente erradicada, ya que es sólo cuestión de cambiar el comportamiento de las personas. Hemos comenzado a reducir el número de casos mediante campañas educativas. Y es a través de nuestros esfuerzos por educar a la población que también hemos logrado erradicar la meningitis, y la tos ferina.”

El progreso requiere tiempo, admite Emilien, pero él está lógicamente orgulloso de lo que se ha logrado: “Es un sentimiento fabuloso cambiar la salud de un pueblo. Esto me motiva diariamente a trabajar duro por la gente y sólo me puede inspirar para continuar trabajando.”

El apoyo del Gobierno se ha incrementado recientemente, dice: “Actualmente las cesáreas son gratis, los mosquiteros están disponibles sin coste alguno, las pastillas contra la malaria próximamente serán gratuitas para los niños menores a cinco años y el precio de los medicamentos esenciales está bajando”.

Pero Emilien aún tiene que enfrentarse a  un gran número de obstáculos; por lo que el progreso logrado – que sería  asombroso en cualquier parte – es realmente increíble. “Estoy muy orgulloso de ser doctor y amo mi trabajo,” dice sonriendo y añade: “A pesar de todas las dificultades, aún tengo esperanza para el futuro.”

Si una persona puede lograr cambios, imagina lo que seis millones pueden hacer.