Dolores y Luis se han quedado sin tierra. Foto:Susana Arroyo/Oxfam

Pedimos tierra para los jóvenes de Curuguaty, Paraguay

Más de 260 jóvenes se han quedado sin tierras por culpa de un caso de acaparamiento. Pedimos al presidente de Paraguay, Horacio Cartes, que resuelva este caso y se comprometa con los jóvenes de su país.

En los últimos 10 años, el acaparamiento de tierra y la falta de apoyo estatal han expulsado del campo paraguayo a 585.000 jóvenes como Dolores y Luis, que se han quedado sin un lugar para cultivar y vivir en su comunidad, Curuguaty.  Ambos podrían construir su futuro en una propiedad pública de 2.000 hectáreas que hoy está en manos de una empresa que produce soja, un producto que genera grandes beneficios y que Europa y China importan para utilizarlo como agrocombustible, forraje para animales y consumo humano.

Oxfam, las comunidades afectadas y la Articulación Curuguaty, formada por más de 40 organizaciones de la sociedad civil paraguaya, lanzamos una campaña para que los jóvenes y las familias campesinas de Curuguaty que se han quedado sin tierra puedan tener un lugar donde cultivar, producir alimentos y construir su futuro.

¿Qué pasó en Curuguaty?

La empresa de un terrateniente. Familias campesinas sin tierra. Una tierra pública que los campesinos reclaman para poder trabajar y que el terrateniente asegura que es suya. Un desalojo violento. 17 personas muertas. Son algunos de los elementos que explican lo que pasó en Curuguaty, un pequeño municipio al este de Paraguay, cerca de la frontera con Brasil, una zona donde los campesinos están perdiendo tierras a gran velocidad debido a la expansión de cultivos como la soja. Este cultivo está libre de impuestos y asegura extraordinarios beneficios para los dueños de las plantaciones, que destinan ese y otros productos agrícolas a la exportación.

Éste podría ser un caso más de acaparamiento de tierras, pero no lo es. Hay varios factores que hacen excepcional lo que sucedió en Curuguaty:

  • Detrás de este caso está la lucha por la tierra, en un país donde el 1,6% los propietarios se reparten el 80% de la tierra agrícola y ganadera.
  • Élites políticas y económicas con gran influencia sobre Gobierno, tribunales y empresas que tienen intereses vinculados a este modelo de crecimiento económico.
  • En Paraguay abundan los casos de acaparamiento, en gran parte para el cultivo de soja, que ocupa 3,5 de los 3,8 millones de hectáreas de tierra cultivable del país.

Los jóvenes hacen oír su voz

Rodolfo Castro: “Valoramos la tierra porque ella es como nuestra madre, porque nos da la vida. Para quienes no comprendan esto, les decimos que la tierra es nuestra madre, porque nos da la vida y nos alimenta. Muchos jóvenes no tienen tierra, igual que nosotros, pero no piensa cómo tenerla si no que se van a vivir a las grandes ciudades".

Ramona González: “Le pido al presidente Horacio Cartes que nos otorgue la tierra que pedimos, porque sabemos que son tierras del Estado. Le diré más fuerte que nos dé la tierra, porque la queremos para trabajar. Porque con tierra podemos tener una vida mejor. No hay futuro posible sin tierra. También le pido que dé la libertad a mi marido, para poder trabajar la tierra".

Dolores Peralta: "Tengo 23 años y vine a Curuguaty hace 4, con Luis y con mi hijo. Nos dijeron que nos iban a dar ya la tierra, pero no fue así. Nosotros fuimos ahí para trabajar la tierra, eso es lo que queríamos hacer. Para los que no entiendan lo que les quiero explicar les digo: para nosotros la tierra es nuestra madre, porque nos da la vida. Si no tenemos tierra, no tenemos salida".

 

 

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