Unos chicos cargan sacos de algodón en un camión. Autor: Helen Palmer/Oxfam
El algodón es con frecuencia la única fuente de ingresos para muchas familias

Burkina Faso: Historia sobre el algodón

“¿Cómo podemos solucionar este problema? Los precios del algodón son demasiado bajos y no podemos enviar a nuestros hijos a la escuela, comprar comida o pagar los cuidados sanitarios,”  Brahima Outtara, Burkina Faso.

El comercio internacional de algodón ofrece el mejor ejemplo de los efectos negativos de las subvenciones para la producción. Dado que los productores de algodón americanos reciben más ayudas nacionales cuanto mayor sea su producción, esto potencia la sobreproducción, y los excedentes se exportan al mercado internacional, lo que provoca una bajada de precios y afecta al medio de vida de millones de agricultores pobres en todo el mundo.

La reforma de subvenciones para el mercado del algodón podría mejorar sustancialmente la calidad de vida de un millón de hogares en el oeste africano, cerca de 10 millones de personas, al aumentar sus ingresos con la venta del algodón entre un 8 y 20 por ciento. Para unos agricultores que viven con menos de 1 dólar al día, esto implica disponer de más dinero para comida, medicamentos, matrículas escolares y fertilizantes. En resumen, más dinero para mejorar sus medios y condiciones de vida.

Un hogar productor de algodón típico de África Occidental está compuesto por una media de 10 miembros, con una esperanza de vida de alrededor de 48 años y una tasa de alfabetización de menos del 25% por ciento. El algodón es con frecuencia la única fuente de ingresos para estas familiar que subsisten con menos de 1 dólar por persona y por día. El incremento de los beneficios que generaría el aumento de los precios del algodón, supondría una gran diferencia.

Si desaparecieran las subvenciones del algodón que reciben los EE.UU., el precio mundial del algodón aumentaría entre un 6 y un 14%, y el precio que los agricultores de África Occidental reciben por sus producciones de algodón aumentaría entre un 5 y un 12%.

Para una familia de agricultores, esto implicaría un beneficio adicional suficiente para cubrir los gastos sanitarios de 4 a 10 de sus miembros durante todo un año, o los gastos de escolarización de 1 a 10 niños o un año de comida para 1 ó 2 niños.