Flor. Autor: Oxfam
Para miles de mujeres colombianas, las flores no simbolizan el amor sino una explotación masiva.

Historia de las trabajadoras de flores colombianas

“Las mujeres tienen que volver a los invernaderos justo después de haber rociado las flores con pesticidas. Algunas se marean o tiene problemas de presión sanguínea, e incluso en algunos casos sus hijos han nacido con problemas respiratorios”. - Dionise Trujillo, ex trabajadora de las flores, Colombia.


Para miles de mujeres del sector de las flores en Colombia, las flores no simbolizan el amor sino una explotación masiva. Es irónico que en un sector que genera tantos beneficios con la celebración del Día de la Madre, sea práctica habitual despedir a las mujeres en cuanto se quedan embarazadas.


Colombia es el segundo país después de Holanda en exportación de flores. Las mujeres representan el 70% de la mano de obra de este sector. Trabajan con contratos temporales que generalmente sólo son verbales.


En un día normal, una mujer recoge una media de 400 claveles. Ese número se duplica en fechas especiales, por ejemplo, en el periodo previo a San Valentín o el Día de la Madre. La venta en las calles de EE.UU. y Europa de las flores de todo un día de trabajo puede ascender a los 800 dólares, mientras que la trabajadora está cobrando un salario mínimo equivalente a menos de 2 dólares por día.


Y lo que es peor, los estudios médicos revelan que dos tercios de las trabajadoras en el sector de las flores en Colombia padecen problemas asociados a la exposición a los pesticidas, que van desde náuseas a abortos espontáneos.