"Este negocio huele mal", uno de los lemas de la campaña Sin Miedo Contra la Corriente

Crisis en la industria del salmón chilena

Leticia tiene 42 años, y trabaja desde los 17 en las pesqueras del sur de Chile. Toda una vida en la industria del salmón y ahora su perspectiva como dirigenta sindical le permite mirar a este exitoso sector exportador con ojos más críticos.

Trabaja en una empresa hace 10 años y su salario líquido mensual no supera los 170 mil pesos (377 dólares). Un panorama que no es distinto al de la mayoría de los trabajadores de la salmonicultura. Los bajos salarios, ponen en la línea de la pobreza a las familias de la Región de Los Lagos y su dependencia de los bonos de producción es uno de los temas en que se centra la campaña “Sin miedo contra la corriente” de Oxfam en Chile y su organización aliada Fundación Terram.

“Como he trabajado tanto tiempo (en la empresa) tengo que prácticamente hacer y saber  de todo. He trabajado en guardarropía, cortando cabezas de salmones, calibrando su peso; en la plata de fileteo, y ahora estoy trabajando en un plan de sanidad donde manejo productos químicos y rotulo los  productos (...) Una vive más en la planta que con su familia”, relata Leticia.

A inicio de este año, Oxfam dio a conocer esta campaña y denunció la crisis sanitaria que estaba afectando a la industria producto del Virus ISA que provoca la muerte y el bajo peso de los salmones. Parte del salario de las y los trabajadores depende justamente de un bono de producción que varía según los kilos de salmones que se extraigan de las jaulas de cultivo. Producto de esta epidemia, se ha despedido a más de 2.000 trabajadores, afectando el sustento y la calidad de vida de cientos de familias de la región de Los Lagos.

Para Cecilia Millán directora de Oxfam en Chile la continuación de la campaña “Sin miedo contra la corriente” pretende ser un signo de alarma sobre lo que está sucediendo en el sur del país con la industria salmonera. “Queremos informar a las personas sobre la grave crisis que se está desatando producto de los despidos de trabajadores y trabajadoras de la industria del salmón. Buscamos un pronunciamiento de las autoridades, quienes deben responsabilizarse también por lo que está sucediendo”, sostiene Millán.

La salmonicultura chilena tiene la segunda tasa de accidentes más alta a nivel nacional. Las condiciones de higiene y seguridad son las materias más sancionadas por las autoridades fiscalizadoras. El trabajo en los centros de cultivo y en las plantas de procesamiento es duro, y particularmente delicado para la salud de las mujeres.

En las plantas de proceso, por ejemplo, el trabajo se caracteriza por movimientos repetitivos, a bajas temperaturas y en líneas de procesamiento bajo un modelo “fordista” que favorece la emergencia de enfermedades, especialmente musculares. En las actuales condiciones en las que se encuentra la industria, el trabajo está demandando el sobreesfuerzo de todos sus trabajadores de planta para conseguir los bonos de productividad a costa del desmedro de su salud física.

Pese a esta crisis y a los despidos que ella ha provocado, la industria pretende expandirse al extremo sur de Chile, a las regiones de Aysén y Magallanes; zonas donde la industria busca asentarse, trasladando sus malas prácticas laborales y ambientales, bajos salarios y una crisis sanitaria que no da tregua.