Elham Sa'ah working in beehive. Credit: Caroline Berger
La cooperativa de Elham Sa’ah ha creado una empresa apícola

Cómo superan la pobreza las mujeres de Cisjordania

“Ahora tenemos más responsabilidades y soportamos una mayor presión, pero me he ganado el respeto de la comunidad”
Elham Sa’ah
Directora de la cooperativa

Mientras acaba la llamada a la oración del muecín al anochecer, un grupo de mujeres acude a la plaza mayor para vender manjares palestinos. Es el tiempo del ramadán, y la gente se apresura a hacer acopio de todo para la celebración. Aquí, a las afueras de Ramallah, un grupo de mujeres puso en marcha una próspera cooperativa y se convirtió en un modelo a seguir para las otras mujeres de su comunidad.

La tierra de la leche y la miel por excelencia

Llena de orgullo, Elham Sa’ah, quien dirige esta cooperativa, me invita a entrar en su modesto supermercado. Dentro aparecen tarros llenos de uvas pasas, tomillo, tomates secos y miel casera aromática poblando las estanterías, señal de que Palestina sigue siendo esa tierra legendaria de leche y miel.

Elham Sa’ah nos explica que fue capaz de poner en marcha su propio proyecto para conseguir unos pequeños ingresos a través del programa de desarrollo empresarial de Oxfam, gracias al que cinco cooperativas de Cisjordania reciben formación y asistencia en marketing. Desde que consiguió un préstamo de los socios de Oxfam, el Centro de Desarrollo Económico y Social de Palestina (ESDC, por sus siglas en inglés) y la New Farm Company, la cooperativa se ha desarrollado y hoy cuenta con más de veinte mujeres entre sus filas.

El pasado mes de marzo la cooperativa creó una empresa apícola con colmenas para la producción de miel. Elham Sa’ah comentaba: “La ESDC nos ofreció asistencia técnica y formación, desde cómo se fumigan las colmenas, a cómo cultivar el néctar con el que producir la miel o a empaquetarla”.

“Mi familia creía que estaba loca”

Para Elham Sa’ah la miel es un componente firmemente engarzado en sus recuerdos de la niñez. Cuando era niña veía cómo su padre se ocupaba de las colmenas de la familia, un oficio heredado de generación en generación durante los últimos 80 años. De sus recuerdos dice literalmente:

“Mi familia nunca esperó que yo aprendiese a cuidar de las abejas. Por desgracia mi padre murió antes de poderme ver hacerlo… sin embargo creo que estaría verdaderamente entusiasmado y sorprendido por este cambio”.

Elham Sa’ah se sonríe al recordar la reacción inicial de su marido.

“¡Mi familia creía que estaba loca y que las abejas me picarían! Al principio mi marido solía hacer chistes cuando yo iba a recibir la formación. Antes eran los hombres los que llevaban la batuta, pero ahora somos nosotras las que decimos qué se hace o qué no”.

Gracias a la asistencia en materia de marketing ofrecida por New Farm Company, entidad que compra los productos a precios asequibles y los vende a otros clientes, algunos de sus productos han llegado tan lejos como a Arabia Saudí, además de estar a la venta en 50 supermercados de Cisjordania.

Elham Sa'ah en su pequeño supermercado. Foto: Caroline BergerUna capacidad de recuperación y de aprovechamiento de recursos que se propaga

La mayor parte de las mujeres que participan en esta cooperativa trabajan media jornada para conseguir unos ingresos a mayores para sus familias. Sin embargo, para N’ama Ka’aga, una mujer de 62, este trabajo se ha convertido en la principal fuente de ingresos de su familia. Como ella misma explica:

“Antes de entrar en la cooperativa no teníamos ninguna otra fuente de ingresos, pero con la ayuda de Oxfam y de otras ONG locales ahora contamos con los medios para ofrecer una educación a nuestros hijos. Tengo siete hijos y gracias a esta aportación a mayores podremos pagarles el primer semestre en la universidad. Se trata de un medio que alivia con creces nuestra situación económica”.

Entre estas mujeres germina una capacidad de recuperación y de aprovechamiento de recursos que se propaga a otras. Y, a pesar de la oposición inicial de los hombres de la comunidad, estas mujeres están invirtiendo los roles de cada género y demostrando que tienen en sus manos la capacidad de hacer que cambien las cosas.

“Este trabajo no entra en conflicto con los quehaceres diarios que implica cualquier familia”, afirma Elham Sa’ah. “Ahora tenemos más responsabilidades y soportamos una mayor presión, pero al mismo tiempo me he ganado el respeto de la comunidad y eso sólo ya vale la pena. Ahora siento que tengo voz y voto dentro de mi comunidad”.

Texto, imágenes: Caroline Berger.
Publicado originalmente por  Oxfam GB.

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