Cisterna para recoger el agua de la lluvia en la región semiárida del noreste de Brasil. Crédito: Gilvan Barreto/Oxfam
Cisterna para recoger el agua de la lluvia en la región semiárida del noreste de Brasil

Brasil: Vida en el desierto

“Antes de que construyéramos el tanque, tenía que caminar hasta el regato y transportar pesados cubos de agua sobre la cabeza”
Josefa

El noreste de Brasil es la región semiárida más densamente poblada del mundo. Cerca de 11 millones de personas carecen de suministro permanente de agua potable apta para el consumo. La mayor parte de la población tiene que recorrer largas distancias en busca de abrevaderos de agua turbia contaminada por animales.

Agua sucia

Ana Patricia, de 15 años de edad, nos cuenta su experiencia. “Cuando me levanto por la mañana, lo primero que hago es coger agua del regato.

El agua está sucia y contiene grandes cantidades de manganeso, pero es todo lo que tenemos. La utilizo para limpiar y luego me preparo para ir a la escuela.

A veces, cuando no tenemos otra agua, nos vemos obligados a beberla. Sabe mal pero no cuando tienes sed y no hay otra opción, ¿qué otra cosa puedes hacer?”

Soluciones a largo plazo

Un millón de cisternas

Diaconia es una de las organizaciones socias de Oxfam que participa en el proyecto “Um Milhão de Cisternas” (Un millón de cisternas), ayudando a las comunidades en la construcción de tanques de cemento para recoger el agua llovediza que cae durante la época de lluvias.

Cada cisterna tiene capacidad para 16 000 litros, suficientes para abastecer a una familia de cinco miembros de agua para consumir, limpiar y cocinar el resto del año.

El proyecto “Un millón de cisternas” reúne por primera vez a un gran número de ONG regionales y nacionales de Brasil, ONG internacionales y al propio gobierno brasileño.

Apoyo a las comunidades

Diaconia ofrece formación, además de apoyo económico y técnico. Asimismo, enseña a diversificar y aumentar la producción de cosechas que es posible con un mejor suministro de agua.

La participación de la comunidad es esencial y la población local debe aprender oficios para poder construir sus propias cisternas. Cada familia a la que se le asigna una cisterna debe cavar los cimientos y facilitar la arena necesaria para su construcción.

Los grupos comunitarios se reúnen todos los meses con los miembros de Diaconia para discutir los problemas relacionados con el suministro de agua y para compartir las ideas destinadas a obtener la financiación del gobierno local y el apoyo para mejorar el suministro de agua en la zona.

Un nuevo mundo de posibilidades

Diaconia puso a disposición de la familia de Josefa el material necesario para construir una cisterna. También les ayudó con un sistema de riego y dándoles consejos para mejorar las cosechas.

“Cuando entró en juego Diaconia, se abrió ante nosotros un nuevo mundo de posibilidades. Diaconia nos ayudó con el suministro de agua. También nos dio más semillas para poder plantar una mayor variedad de frutas y hortalizas, y nos enseñó a cultivarlas.

Antes de que construyéramos el tanque, tenía que caminar hasta el regato y transportar pesados cubos de agua sobre la cabeza. Era un proceso lento y laborioso.

Ahora tenemos suficiente comida para toda la familia, e incluso vendemos parte de nuestra producción a otros miembros de la comunidad.

El dinero que ganamos lo utilizamos para comprar lo que necesitamos para estar sanos o lo invertimos en el futuro de nuestros hijos.

Además, esto nos permite comprar otros productos necesarios: café, azúcar, aceite y algo de carne. Por otra parte, podemos comprarles medicamentos a los niños cuando están enfermos, además de libros de texto, cuadernos y todo tipo de material escolar. Nos ha cambiado la vida”.