Pasando página en China

En la nueva China globalizada, puede parecer difícil de imaginar que hoy en día existan pueblos donde ningún forastero haya puesto todavía los pies. Ni siquiera en la província de Guizhou, que desde hace tiempo es sinónimo de aislamiento y pobreza. Oxfam Australia está llevando a cabo allí un proyecto de reconstrucción de medios de vida rurales.

La remota comunidad montañosa de Jidao, en el sudoeste de China, se encuentra al borde de la miseria, como descubrió Mark Deasey en su última visita.

Casi toda la población es de étnia Miao - una de las más numerosas de las varias docenas de minorías que suelen habitar la más remota e inóspita de las tierras del sudoeste chino.

El paisaje es sorprendentemente bonito pero no es de belleza de lo que te alimentas. Desde tiempos remotos los habitantes del lugar podían construir sus viviendas con maderas. Esto se hacía a pequeña escala y con un bajo impacto en términos de la cobertura total de los bosques, pero después de las inundaciones del río Yangtze en 1.998, esto se prohibió para poder preservar la cuenca del río.

Al mismo tiempo, el gobierno nacional inició su campaña “Green for Grain” por medio de la cual las comunidades que habían perdido sus medios de vida al cumplir con la prohibición, tendrían garantizadas raciones de alimentos mientras encunentraran nuevas formas de generación de ingresos. Esto sirvió para evitar la miseria pero, para las comunidades que durante generaciones habían dependido de las cosntrucciones de madera y que tenían pequeños cultivos, las opciones disponibles eran bien pocas.

Aquí es donde entra Oxfam. En colaboración con Oxfam Hong Kong y el gobierno provincial, en Oxfam Australia iniciamos un proyecto para garantizar medios de vida sostenibles en su propio entorno incluso con acceso a madera. Las mejoras agrícolas a pequeña escala en las pocas tierras disponibles era complicada. Se amplió la ganadería en las tierras de pasto; y se complementó con apoyo a la educación primaria y la asistencia médica.

Nuestra visita llegó cuatro años después de completarse el proyecto y las aportaciones de Oxfam. Al igual que cualquier proyecto que se pone en manos de la comunidad, esta es la prueba de fuego para comprobar si las estructuras comunitarias que se han apoyado se han apropiado del proyecto y los habitantes han tenido otivación por darle continuidad.

Sobre la base de lo visto y vivído por nosotros, nuestro trabajo en Jidao pasó la prueba. El pastoreo se convirtió en uno de los medios principales de generar de ingresos. Tal vez ésta pueda resultar una estrategia arriesgada en este medio natural pero nosotros no encontramos ningún signo de erosión ni degradación; las medidas comunitarias de protección del medio ambiente se han seguido cuidadosamente y todas las familias que han trabajado en ello han podido obtener ingresos estables.

En las escasas porciones de tierra fértil las producciones de arroz y patata han prosperado hasta el punto de que la escasez anual de alimentos existente se ha reducido de forma considerable.

Nuestro apoyo se ha extendido a la escuela del pueblo asegurando un fondo común de servicios y materiales básicos para que las familias pobres puedan acceder a la educación a pesar de sus escasos medios. Muchos hombres y mujeres que participan en la organización de la comunidad pueden acceder a cursos de cálculo, administración de empresa y negocios.

Este proyecto no respondió a todas las necesidades de la antigua comunidad Miao, como la degradación ambiental y la supervivencia de gente muy marginada en economía cambiante, pero los pobladores con los que hablamos nos aclararon que éste había sido el factor crucial para que ellos tomaran el control de su nueva situación y la cambiaran.

Texto original: Oxfam Australia