Joanna Manu. Crédito: Oxfam
Joanna Manu en una reunión de la comunidad en Dumasi

Ghana: Una activista trabaja para proteger a su comunidad

“Después de haber recibido la formación, veo a importancia que tiene la educación y por eso vuelvo a ir a la escuela”
Joanna Manu
Farmer

Joanna Manu no esperaba que la arrestaran cuando se puso a trabajar una buena mañana el año pasado. “Estaba en mis tierras, preparándolas para la siembra cuando el personal de seguridad de la mina y la policía vinieron a arrestarme por estar invadiendo sus tierras”, se trataba de una jugada agresiva para intimidar a los agricultores de la zona controlada por Golden Star Resources y la mina Bogoso. La mina necesita más tierras para instalar sus pozos y extraer el oro incrustado en vetas y minerales, así como más espacio para depositar la tierra y rocas que salen de los pozos.

A los agricultores de la zona se les informó de que el gobierno cedió sus tierras a la mina y que no podían hacer nada al respecto. Pero a Joanna no la engañaban, “Conozco mis derechos y sé que la ley seguirá su curso”, dijo ella.

Manu había asistido a una sesión formativa con el socio de Oxfam América, WACAM, y en ella aprendió que sólo se puede echar a los agricultores de sus tierras si se les ha compensado previamente por ello. “Le dije al juez que yo estaba aquí antes de que llegara la empresa minera y que no me habían compensado. Y por ello no tienen derecho a echarme de mis tierras”.

“Aún cultivo aquí la tierra”, dijo Manu sonriendo tímidamente. “Aprendí todo esto en la sesión formativa y gracias a este conocimiento puedo plantarle cara a esta situación”.

La formación ofrecida por WACAM ayudó a Manu a defender sus derechos y tierras, y desde entonces se ha convertido en una organizadora dentro de su comunidad, Dumasi, un arrabal de casas de arcilla y cemento acostadas en la loma de una colina al lado de la carretera que comunica dos ciudades mineras: Prestea y Tarkwa.

Los pozos de oro a cielo abierto conllevan toda una serie de efectos adversos que van desde el deterioro de las edificaciones próximas debido a las explosiones empleadas para abrir los pozos y encontrar vetas a tan sólo 275 metros de la aldea, a la polución que llega a la fuente de agua potable local, el río Aprepre, contaminado entre 2004 y 2006. Una vez más, con ayuda de la WACAM, Manu y sus vecinos pudieron presionar a la empresa minera para que respete sus derechos y cumpla con sus obligaciones.

Después de que la empresa vertiera cianuro al río en 2004, Manu y su padre empezaron a recoger muestras de agua y peces muertos y los enviaron a la WACAM y a la Agencia para la protección del medioambiente de Ghana, la EPA. “WACAM nos enseñó que el cianuro es especialmente venenoso pero que su exposición al sol reduce su toxicidad”, explicaba Manu. “Por lo general, cuando cursamos una denuncia y se envía a la EPA, ésta tarda unos 10 días en llegar aquí, por eso tenemos que hacernos con muestras en el momento en que vemos una infracción”. La WACAM ha proporcionado atenciones médicas a los aldeanos que han enfermado además de facilitar una conferencia de prensa con la que se ejerció más presión sobre la empresa minera para que arreglara el desastre y compensara a las personas afectadas por el veneno. La WACAM y otra organización legal de ayuda fundada por Oxfam América, CEPIL, ayudaron a los ciudadanos de Dumasi a llevar a esta empresa a juicio y aún esperan el veredicto.

Este tipo de esfuerzos han ayudado a los habitantes de Dumasi a obligar a la empresa a cesar las deflagraciones mientras ésta intenta relocalizar la aldea en otro punto. Pero para hacerlo, tendrán que negociar y llegar a acuerdos con un grupo de ciudadanos que no dejarán que el gobierno o que la empresa minera vuelvan a aprovecharse de ellos.

La formación ofrecida por la WACAM ha dotado a los habitantes de Dumasi de los medios para poder defender sus derechos. También ha hecho que cambie su forma de pensar sobre ellos mismos y sobre los demás. “Después de haber recibido la formación, veo a importancia que tiene la educación y por eso vuelvo a ir a la escuela”, afirmaba. “Quiero convertirme en un dirigente político o incluso en un miembro del parlamento”.

La motivación de Manu y su sentido de la responsabilidad va mucho más allá de los problemas de su aldea. “Veo a los otros seres humanos como me veo a mí misma, y si ellos no pueden defender sus derechos, entonces yo tengo que ayudarles a hacerlo”, concluía ella. “Se trata de salvar a la humanidad”.