Agua, sistemas de saneamiento y educación sobre higiene para Ghana oriental

“Ahora mis niños ya no enferman por el agua y no tienen diarrea.”
Nyama Akparibo
Habitante de la aldea Asamponbisi, en el distrito de Bolgatanga, Ghana

En Ghana, el acceso al agua y a las instalaciones de saneamiento es muy escaso sobre todo en las zonas rurales. Sólo el 50% de la población rural de Ghana tiene acceso al agua. El acceso a las instalaciones de saneamiento es tan escaso que sólo llega al 42% en zonas urbanas y al 11% en las zonas rurales.

Las principales fuentes tradicionales de agua en muchas zonas del medio rural de Ghana son pequeños estanques y pozos abiertos expuestos a la contaminación, lo que provoca enfermedades y el deterioro de la salud.

Oxfam a través de su programa “Water for Survival” (agua para sobrevivir) trabaja conjuntamente con el colaborador local Rural Aid y con la ONG WaterAid UK para cavar pozos a mano dotados de bombas de extracción de agua además de construir pozos negros ventilados.

Las iniciativas de suministro de agua y saneamiento se complementan con actividades educativas sobre la higiene que potencian al máximo los beneficios de un buen estado de salud para la comunidad.

“Ahora hay mucha agua”

Jon Spaull/WaterAid“Ahora hay mucha agua”, comenta Nyama Akparibo, de 28 años y habitante de la aldea Asamponbisi, en el distrito de Bolgatanga de Ghana oriental. Los socios de Oxfam, WaterAid y Rural Aid, ayudaron en la creación de un pozo en su aldea.

“He vivido aquí durante 15 años. Mi familia y yo nos vinimos aquí cuando era niña. Tengo tres hijos, de diez, ocho y seis años. La bomba de agua se instaló hace 3 años. Nuestra comunidad ayudó a la “gente del agua” (Rural Aid) a construir el pozo. Mientras los hombres cavaban, las mujeres recogíamos la tierra y las piedras, apartábamos la tierra mientras se cavaba el pozo y ayudábamos a llevar la argamasa para su construcción. Necesitábamos el pozo ya que al beber agua en mal estado caíamos enfermos, sobre todo los niños. Nos daba diarrea y dolor de estómago, y nos encontrábamos muy débiles. La diarrea estaba a la orden del día. Y claro, al no tener fuerza no podíamos trabajar. Nuestra principal ocupación es la cestería, pero cuando tienes diarrea te falta fuerza hasta para sentarte y hacer cestas.

En tres días puedo fabricar una cesta que se vende por 15.000 cedis (la vieja divisa ghanesa que equivale a 70 céntimos de euro). Me cuesta unos 13.000 cedis comprar el mimbre y demás materiales, por lo que gano unos 2.000 cedis. Esta comunidad es una sociedad donde se ejerce tradicionalmente la cestería, por lo que todos los que vienen aquí aprenden el oficio en una semana.

Yo solía recoger agua de un regato que había allí. Los animales también bebían allí pero el agua no era buena, no como la que tenemos ahora que está limpia y es potable. Cuando tuve a mi primer bebé utilizaba el agua del regato y tanto el bebé como yo estábamos siempre enfermos.

Ahora mis niños ya no enferman por el agua y no tienen diarrea. Tenemos agua suficiente para lavar a los niños antes de ir al colegio, prepararles la comida y hacer las tareas domésticas.

Solía llevarnos mucho tiempo recoger el agua del regato ya que siempre había gente y teníamos que hacer cola mientras los demás cogían agua hasta que llegaba nuestro turno. Ahora gracias a la bomba de extracción siempre hay agua en abundancia”.

Artículo publicado originalmente por Oxfam New Zealand.
Fotos: Jon Spaull/WaterAid
Notas: Libby Clarke y Anna March/WaterAid

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