Oxfam apoya el proyecto de permacultura que enseña técnicas sobre cómo producir cultivos libres de productos químicos. Autor: Jim Holmes/Oxfam
La permacultura enseña cómo producir cultivos libres de productos químicos

Indonesia: Mejorar la nutrición de una forma respetuosa con el medioambiente

“La gente tiene derecho a saber y a poder autoabastecerse a largo plazo”
Nurbaiti

Una escuela de permacultura (agricultura permanente) enseña a los lugareños cómo autoabastecerse y cómo mejorar su nutrición de una forma respetuosa con el medioambiente.

En la profundidad del valle rodeado de colinas, no muy lejos hacia el norte de Lhoogn, a lo largo de un camino de barro plagado de baches, se encuentra un campo verde. Enclavado entre uno de los bosques tropicales más viejos de Indonesia y un río de aguas claras, se encuentra Lamsujen. Este campo fue el frente de una guerra de independencia que duró 20 años entre el ejército indonesio y los separatistas de Aceh. Pero desde la instauración de la paz tras el tsunami, esta tierra fértil y tranquila se ha convertido en el hogar de la única escuela de permacultura de Aceh: GreenHand.


“Donde nos encontramos ahora solía ser un campo de batalla”, afirma Roberto Hutabarat de 36 años, un antiguo trabajador en derechos humanos de Medan y que trabaja para la Fundación Indonesia para el Desarrollo de la Educación y la Permacultura, que creó GreenHand en 2005.


La permacultura o la agricultura permanente empezó en los años setenta y se trata de una alternativa a la agricultura industrial considera por algunos expertos como responsable de la contaminación del medio y de la cadena alimentaria debido a los insecticidas y pesticidas químicos que emplea esta última. La permacultura consiste en el empleo de únicamente los recursos naturales locales para producir alimentos orgánicos, sanos y libres de componentes químicos además de contribuir al establecimiento de medios de vida sostenibles que protejan los ríos y los bosques. Pero lo más importante en Aceh es enseñar a la población a autoabastecerse y a mejorar su nutrición.


GreenHand acoge a gente de todas las profesiones y condiciones sociales, pero los excombatientes, los supervivientes del tsunami y los leñadores ilegales tienen prioridad, como es el caso de Muhammad Rahmi, de 23 años de edad y que tuvo mucha suerte. Él pudo sobrevivir al tsunami, aunque la mayor parte de su familia no corrió la misma suerte. En 2006 participó internado en el curso de nueve días de GreenHand sobre permacultura y más tarde en un curso de enseñanza intensiva para ser profesor de tres meses en la escuela.


Hoy Muhammad es un especialista en el reciclaje de aguas residuales domésticas e industriales. GreenHand le paga 200 dólares estadounidenses al mes (unos 228 dólares australianos), más del doble de lo que ganaría trabajando en una ciudad. “Esto es mucho mejor que ser leñador”, afirma. “Comparto el dinero con mi hermano menor para que reciba una buena educación”.
Desde que abrió la escuela, más de 800 personas finalizaron el curso y hay otras 200 que ya están recibiendo una formación para convertirse en profesores. En la escuela, los alumnos aprenden a desarrollar medios de vida alternativos.


El curso cuesta 2 millones de rupias indonesias por alumno (unos 240 dólares australianos) y con eso tienen cubierta la estancia, comida, formación, manuales, semillas y utillaje. Aunque el curso tiene mucha demanda, algunos alumnos no pueden pagar los costes. Para ayudarles, Oxfam ha aportado a GreenHand los fondos necesarios para cubrir los gastos de cientos de alumnos más, en especial los de aquellos afectados por el tsunami. Además la escuela, que antes alojaba entre 30 y 35 alumnos, ahora puede acoger a un grupo de 60.


Nurbaiti, de 24 años, graduada en agricultura en Kreung Kala, nunca había oído hablar de la permacultura hasta que sus amigos le hablaron de GreenHand. No podía costearse los gastos del curso, por lo que disfruta de una beca de Oxfam.


Nurbaiti piensa volver a su aldea y compartir sus recién adquiridos conocimientos. “Cuando haya una reunión en la aldea, les hablaré de la permacultura. La gente tiene derecho a saber y a poder autoabastecerse a largo plazo”.