Foto del pozo recuperado en la aldea de Barbara. Crédito: Oxfam
Foto del pozo recuperado en la aldea de Barbara, perteneciente a la comuna de Radhi

Mauritania: Construyendo pozos en Hodh El Gharby

“Antes de llevarse a cabo la recuperación de este pozo, teníamos que caminar entre 3 y 5 quilómetros cada mañana para conseguir agua”
Salma Mint

La aldea de Barbara se encuentra situada al norte de la región de Hodh El Gharby, a unos 800 Km. de Nouakchott, donde estuve hace dos semanas.

En una zona propensa a la sequía como Mauritania, el problema del acceso al agua, tanto en cantidad como en calidad, supone un gran desafío. El programa para la creación de medios de vida de Oxfam trabaja para ayudar a las comunidades a tener acceso al agua.

Este proyecto se encarga de la recuperación de los pozos tradicionales existentes creando un muro de hormigón alrededor de los mismos para evitar que el agua se estanque y haciéndolos más profundos.

Además de las infraestructuras, el equipo de Oxfam ha creado un comité, en cada una de las aldeas que reciben su ayuda, encargado de la promoción de la higiene y del agua para el saneamiento. Estos comités dirigidos por mujeres son los responsables de la distribución del agua además de ayudar a promocionar buenas prácticas higiénicas a nivel doméstico.

La persona encargada de limpiar la estructura superior del pozo es Salma Mint. Ella vive en Barbara con su anciana madre, está casada y tiene 4 hijos. En esta zona la gente dependía de la agricultura pero hoy en día, el agua de la lluvia no es suficiente para las cosechas. La mayor parte de los hombres emigraron y dejaron atrás a sus mujeres, niños y personas mayores.

Salma Mint, igual que muchas otras mujeres que viven en áreas rurales, desempeña las labores domésticas (cuidar de los niños, ir a por agua, cocinar, etc.) y además produce algún dinero con otras actividades como comerciando algunos productos y plantando vegetales para así poder satisfacer las necesidades primarias de su familia.

Dice literalmente: “Antes de llevarse a cabo la recuperación de este pozo, teníamos que caminar entre 3 y 5 quilómetros cada mañana para conseguir agua. Ahora, gracias a Dios y a Oxfam, tenemos agua cerca de nuestra aldea. Nuestras familias y animales pueden beber y también podemos cosechar vegetales, lo que antes no era posible”.

La cooperativa de mujeres de la aldea de Barbara también utiliza el agua para la cosecha de vegetales en su recién plantada huerta.