Niños y animales trabajan duro para poder sacar agua de los pozos en Tascha Ibrahim, en el norte de Dakoro. Autor: Oxfam
Muchos niños han abandonado la escuela ante la falta de agua y alimentos

La falta de agua hace aumentar la inseguridad alimentaria en Mali

“Si no se hace algo aquí en las próximas cuatro semanas, nuestro ganado morirá de hambre.”
Mohamed, jefe de la comunidad de Djibok

La falta de agua hace casi imposible que crezcan alimentos en Gao. Charles Bambara, oficial regional de medios para África Occidental, destaca la urgencia de actuar ya mismo para resolver la crisis alimentaria del Sahel.

La ciudad de Gao, sobre el río Níger, atrae cada vez a más arreadores y pastores desde regiones lejanas como la de Kidal, al norte, y de países circundantes como Níger.

Apenas a 40 km de Gao, en Echag, una aldea de acampada, el área es demasiado seca como para albergar árboles. Solo quedan unas pocas hojas en algunos arbustos por las que se baten en duelo las cabras y los camellos. La desolación es latente. Muchas familias han abandonado sus esperanzas de continuar en estas tierras ancestrales que las vieron nacer. Incluso así, varios clanes nómadas de la zona luchan contracorriente por continuar su vida aquí.

Gao market

Mercado de Gao, Mali. No hay agua para tanto ganado. Autor: Charles Mambara/Oxfam

Escasea el agua. "Si no se hace algo aquí en las próximas cuatro semanas, nuestro ganado morirá de hambre. Nos esforzamos por garantizar alimentos para nuestros niños y nuestras mujeres", dice Mohamed, uno de los jefes en Djibok, un gran campamento con varios pozos. Los pozos atraen a miles de personas con camellos, ovejas, cabras y burros sedientos.

El ganado viene de toda la región en busca de agua y pastizales, a veces desde más de 200 km de distancia. Nos sorprende ver a algunos jóvenes cavando nuevos pozos, ya que se arriesgan a que se sequen en unas pocas semanas. Muchos pastores no esperan poder mantener a sus rebaños más allá del final de abril. Pretenden ir más hacia el sur en busca de pastos verdes, pero son difíciles de encontrar debido a la alta concentración de ganado.

El tiempo se acaba

"Este es el tercer año consecutivo que llueve tan poco", dijo Wanalher Ag Alwaly, experto en seguridad alimentaria de Tassaght, un socio local de Oxfam. "La gravedad y la actual situación de alarma se deben principalmente al impacto ambiental del pasado que está culminando este año".

"La trashumancia (trasladarse a los pastos altos en verano y a los valles bajos en invierno) comenzó en enero, seis meses antes de lo normal", puntualizó Suleiman a Tuaregm, miembro de otra ONG local en Gao. "Tenemos cada vez más presión con el ganado y creemos que tendremos más problemas cuando lleguen nuevos pastores y arreadores".

Los precios de los cultivos suben continuamente. Antes, vendiendo una cabra sacabas suficiente dinero como para una bolsa de 50 kg de mijo. Ahora hacen falta dos cabras. Pero algunas cabras están tan flacas que nadie quiere comprarlas. Y Gao todavía está en las etapas iniciales de la crisis. "Si no se hace nada, en las próximas semanas ya será demasiado tarde", según los especialistas de Tassaght.

Son las vacaciones de Pascua de la escuela. Cada vez más niños abandonan los estudios. "Los estómagos vacíos no pueden aprender nada", dice el padre de un alumno, asomándose desde una tienda.

Las autoridades locales ya no ocultan el fenómeno de la inseguridad alimentaria en el norte de Mali. La mayor parte de las áreas afectadas del país recibirán unas 7000 toneladas de alimentos, según el gobierno. Pero hasta ahora no ha llegado nada. Se organizaron reuniones con ONG locales, internacionales y con la ONU para destacar la necesidad de actuar rápidamente. Estamos perdiendo la carrera contra el tiempo y no aparece nada concreto que satisfaga las necesidades de las personas.

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