Níger: alimentarse en época de hambruna

“Hemos organizado la venta de cereales a precios subvencionados y la distribución gratuita de productos alimenticios”
Amina Liman
Coordinadora de operaciones en Níger

Como resultado de la grave sequía, la cosecha de 2009 en Níger produjo menos de un cuarto de las necesidades anuales del país. Esto significó que el periodo conocido como la "brecha del hambre" - el tiempo entre las cosechas - comenzó en abril de este año, en lugar de en junio como suele ser habitual. Por consiguiente, ahora la mitad de los nigerianos no tiene alimentos suficientes.

Una encuesta nacional sobre seguridad alimentaria realizada recientemente sostiene que 7,1 millones de personas, o lo que es lo mismo, la mitad de la población, sufren de inseguridad alimentaria, de los cuales 3,3 millones lo hacen de manera grave. Otro estudio concluyó que el estado nutricional de los niños se ha deteriorado gravemente, el 16,7% son casos de desnutrición aguda, muy por encima de los niveles de alerta máxima. Hasta 455.000 niños sufren de malnutrición grave, de los cuales 87.000 de desnutrición aguda.

Para hacer frente a la crisis alimentaria, Oxfam y sus socios han puesto en marcha un programa en las zonas más vulnerables agro-pastorales y pastorales consistente en adquirir el ganado más débil a precios por encima del mercado. Esos animales se sacrifican después y su carne se distribuye a las familias más vulnerables. Por otro lado, los socios de Oxfam venden mijo y alimentos para animales a precios subvencionados.

Un año muy difícil

Doga, un pueblo de varios cientos de habitantes al sur de Maradi, parece desinflado y aplastado por el calor del mediodía. ¿Dónde ha ido la hiperactividad que caracteriza a esta parte del sur de Níger, una zona que limita con Nigeria y es conocida por su espíritu empresarial? El pueblo está prácticamente desierto y sólo algunas mujeres y niños están sentados a la sombra de los árboles.

Por el contrario, el movimiento es notorio en la leprosería de Sudan Mission Interior (SMI). Abdoulwahab Saleye ha estado aquí desde esta mañana. Él se ha curado de la lepra, tiene 45 años, pero parece mucho mayor. "Yo solía trabajar en la SMI, pero me despidieron. Ahora, mendigo para intentar alimentar a mi familia de cinco miembros".

"Ha sido muy difícil este año", dice con amargura. "He ido mendigando hasta el sur de Nigeria. Pero allí, las autoridades persiguen a los mendigos y me vi obligado a regresar."

El centro de distribución reparte mijo a los más necesitados. Pero es imposible satisfacer a todos. En ocasiones, es necesario ir y volver varias veces para lograr unos 2,5 kilos de mijo, lo suficiente para alimentar a una familia pequeña. Pero Haoua Mamane, de 50 años, dice que lo que se reparte no es suficiente para alimentar a su familia de siete miembros.

La cosecha del año pasado sólo duró un mes. Los campos en la zona se han convertido en terrenos cada vez más pequeños, ya que cada generación se divide la tierra a modo de herencia. La tierra es pobre. Los fertilizantes son necesarios pero los pequeños agricultores no pueden permitírselos. Además, no ha llovido lo suficiente. Resultado: mala cosecha y falta de alimentos suficientes para la gran mayoría de los habitantes. Tampoco los animales se han librado ya que no hay suficiente pasto.

El precio de 100 kilogramos de mijo se ha disparado hasta alcanzar los 22.000 CFA (34 €). Está fuera del alcance de las familias más necesitadas. "Hemos vendido los animales, principalmente las cabras", dice Haoua. "Ahora, no tenemos suficientes o se encuentran en un estado tan lamentable que no se venderían a buen precio", añade Haoua. "Un macho cabrío solía ser suficiente para comprar una bolsa de mijo, ahora esa misma bolsa se cambia por dos cabras macho".

Subsidiar las ventas de cereales

Haoua se ganaba la vida vendiendo utensilios de plástico y cuentas. Hoy, ella, junto con otras mujeres de Doga, sobrevive trabajando en labores domésticas para las familias en mejor situación o golpeando el mijo. "Muchas personas han dejado Nigeria. Muchos hombres se han ido, dejando el trabajo del campo para las mujeres y los niños", añade Abdoulwahab.

Abdoulwahab y Haoua trabajan con la Asociación para la Redynamisation de l'Elevage au Níger (AREN), socio de Oxfam para su respuesta humanitaria en la región de Maradi. "Hemos organizado la venta de cereales a precios subvencionados y la distribución gratuita de los productos alimenticios", dice Amina Liman, coordinadora de las operaciones de distribución de la organización.

Cerrar la brecha del hambre

Las familias vulnerables pueden comprar cereales a un precio subsidiado. Una bolsa de 100 kilogramos de mijo se puede comprar por 10.000 CFA (15,5 €). La distribución gratuita de alimentos es sólo para los hogares más vulnerables, que reciben un saco de mijo por familia. Una bolsa es suficiente para alimentar a una familia de siete miembros durante un mes.

La venta de alimentos para animales a precios subvencionados (F 3500 o 5,5 € por bolsa, a diferencia de 10 000 francos CFA en el mercado) y la distribución gratuita de alimentos para animales se hacen en función del número de animales que pose a una familia.

En el centro de distribución de Gabi, del que depende el pueblo de Doga, distribuyó durante dos días 160 sacos de mijo y 700 bolsas de trigo, que beneficiaron a 1.233 personas. Los beneficiarios se mostraron muy agradecidos. "Pero no es suficiente", dicen Adbouwahab y Haoua. "Pero tendrá que serlo al menos durante los tres meses antes de la próxima cosecha".

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Galería de fotos: crisis alimentaria en Níger

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