Níger: en el frente de la guerra contra el hambre
Debido a la intensa sequía, la producción de las cosechas de 2009 en Níger no alcanzaba ni para cubrir un cuarto de las necesidades del país. Esto supone que el intervalo de hambre (el periodo entre las cosechas) empezó este año en el mes de abril, en lugar de junio, como suele ser. Por lo que, actualmente, la mitad de los nigerinos se encuentran sin alimentos suficientes.
Una reciente encuesta nacional sobre seguridad alimentaria revelaba que 7,1 millones de personas, es decir, la mitad de la población del país sufre por la falta de abastecimiento de alimentos, y de ellos 3,3 millones padecen severas restricciones. Por otro lado, este estudio arrojaba que el estado nutricional infantil ha empeorado notablemente, y un 16,7% de la población infantil está malnutrida, lo que sobrepasa con creces los niveles de alerta máximos. Hay unos 455.000 niños que sufren una severa malnutrición, y de ellos 87.000 padecen de malnutrición aguda.
En el caso de los ganaderos, según un informe del Ministerio de Recursos Animales publicado a finales de 2009, los pastos tienen un déficit de 16 millones de toneladas o, lo que es lo mismo, un 67% de las necesidades del país que no están cubiertas. La situación, ya precaria de por sí, de los ganaderos en las regiones de Maradi, Tahoua y Zinder ha empeorado aun más debido al diezmo de su ganado que no consiguió sobrevivir ante la falta de agua y pasto. En la región Maradi, miles de animales debilitados debido a la falta de alimento fueron incapaces de sobrevivir a las lluvias que cayeron en el mes de junio, lo que redujo aun más el abastecimiento de alimentos de los ganaderos.
Para poder afrontar esta crisis alimentaria, Oxfam y sus socios han puesto en marcha un programa humanitario de "liquidación" de reses en las zonas de pastoreo y cultivo más vulnerables. Como parte de dicho programa, se compran animales debilitados por encima de su precio de mercado y luego se sacrifican para distribuir su carne entre los hogares con menos recursos.
La lucha por la supervivencia
En la zona de Tasha Ibrahim, cerca de Maradi (en la parte centro-oriental de Níger), las llanuras se extienden más allá de donde alcanza la vista pero sin gota de vegetación en ellas. El año pasado, la zona de pastoreo de Dakoro sufrió debido al retraso de la estación de las lluvias, tras 40 días prolongados de sequía.
A pesar de ello, Ibrahim Mangari y los que están a su lado no estaban preocupados. Para este pastor de la aldea de Tasha Ibrahim, de la que recibe su nombre, esperaba que el pasto, aunque se redujera, fuera suficiente para alimentar a sus animales. "Nunca pensamos que la situación llegara a ser tan extrema, ya que después de la estación de las lluvia había algunos pastos".
Pero una serie de circunstancias hicieron que la situación empeorara rápidamente. "En el mes de febrero, los animales del norte, de las regiones de Tahoua y Agadez, invadieron los pastos", explicaba Ardo Gnalaoudo Amadou. Este anciano de 78 años, jefe de su aldea de 200 habitantes, explicaba que "Nunca había visto nada como esto, ni siquiera a mis años. Había animales que habían venido de tan lejos como el Chad".
"Además de la rivalidad entre el ganado local y del de otras regiones, la gente recogía la paja en carretas e iba a venderla más al sur", explicaba Djahowa Boukari, un ganadero más joven de 47 años.
Normalmente, cuando las cosas se ponen difíciles en las zonas de pastoreo, el ganado de esa región se desplaza más al sur de Níger o hasta Nigeria. "Pero los pastos del año pasado fueron malos incluso en esas zonas", explicaba Mahamadou Diallo, coordinador de AREN, el socio del programa humanitario que desarrolla Oxfam en Níger.
Como consecuencia, los pastos se acabaron al final del mes de marzo. La paja recogida aquí y allí se vendió a 10.000 F (15,5€) el fardo, con lo que no se podía comprar ni un saco de 50 kg de mijo, ya que costaba 11.000 F (17€). Con esta situación los ganaderos se vieron obligados a retirarse a Gadabéji, una reserva donde sus animales pueden pastar durante el día, aunque no pernoctar.
Un momento crítico
El ganado se encuentra en un momento crítico actualmente, ya que ahora es la estación de las lluvias, la más complicada para los ganaderos. Los viejos pastos han desaparecido y los que están brotando no han crecido lo suficiente para servir de alimento. Alrededor de la aldea, las vacas intentan comer lo que pueden, pero acaban comiendo más tierra que forraje. "Las más afortunadas acaban con diarrea, lo que les ayuda expulsar toda la tierra que habían comido, ya que la arena ingerida les abre un agujero en el estómago y acaban muriendo", explicaba Ardo Gnalaoudo.
Y como la mala suerte nunca viene sola, las primeras e intensas lluvias acabaron con cientos de animales, y dejaron a mucho otros en un estado de debilidad. "Hace quince días, perdí trece vacas de una vez", confesaba Alhadi Gnalaoudo. Las segundas lluvias acabaron con la única vaca de Sidé Tounaou y con trece de sus ovejas.
"Estamos en la cuerda floja, ya que dependemos de nuestros animales para sobrevivir, ellos nos proporcionan leche, después vendemos parte de ella a un buen precio y así podemos comprar mijo. Y ahora nuestro ganado demacrado ya no es capaz de producir más leche, de hecho, en el mercado de ganado cerca de Sakabal, una vaca se vende por 14 000 CFA (21,5€), cuando, de hecho, ¡el precio de un saco de 100 kg de mijo vale el doble de eso!", puntualizaba Ibrahim Mangari.
En el campamento cercano de los hermanos Bougaou, Yaou ha tomado sus precauciones: vendió su único buey cuando todavía estaba en buena forma y podía sacar un buen precio por él. Con el dinero que consiguió por él, compró 5 sacos de mijo para alimentar a su familia de 15 miembros, asegurando así que habría un plato en la mesa para las tres comidas del día. Pero las existencias se diezmaron rápidamente y su familia apenas puede reunir lo suficiente para tener dos comidas al día, y claro, los niños son la prioridad.
Subvenciones y "liquidación" de reses
AREN y Oxfam han podido intervenir justo a tiempo, de manera que la aldea ha tenido acceso a tres ventas de mijo y ganado subvencionadas. Los hogares más vulnerables recibieron alimentos gratuitos y trigo para sus animales, operaciones en las que se distribuyeron 150 sacos de mijo y 420 sacos de trigo.
Al mismo tiempo, Oxfam y AREN están llevando a cabo una "liquidación" de animales debilitados por la falta de agua y alimento. Estos animales se compran por encima de su precio de mercado, de manera que los ganaderos consiguen dinero suficiente para cubrir las necesidades básicas. Después se sacrifican a los animales para distribuir su carne entre los hogares con menos recursos.
Esta intervención se puso en marcha en el periodo más duro del año para los ganaderos y sus animales. Los pastos que ahora crecen todavía necesitan más lluvia para poder enraizar, por lo que es posible que mejore la situación para los animales en las próximas dos semanas No obstante, todavía faltan varios meses hasta la próxima cosecha, momento en que la salud de las personas también empezará a mejorar.
El último reparto de alimentos y animales tuvo lugar a comienzos de julio, por lo que el ganado se habrá ido debilitando a lo largo de este mes. Los ganaderos de Tasha Ibrahim están resignados, de hecho dejan la vida de su ganado en manos de Dios. "Queremos alimentos para nosotros, para nuestro ganado, y el trigo sólo no es suficiente... los animales necesitan pasto para completar su alimentación".
Más información
Crisis alimentaria en el Sahel: la respuesta de Oxfam
Crisis alimentaria en Níger – Fotogalería
Las lluvias irregulares de 2009 han dado lugar a una grave falta de agua y a una pésima cosecha en Níger. Desde entonces, Oxfam está distribuyendo alimentos y utensilios de primera necesidad. También compra el ganado más débil a los pastores por encima del precio de mercado.
Varios hombres caminan con sus carros cargados de alimento para ganado. Cada uno vende el equivalente a la mitad de una bolsa de maíz, suficiente para alimentar a sus familias durante algo menos de una semana. A su regreso conseguirán más y harán otro viaje. ¿No hay animales en Simiri?, les preguntamos. "Sí, pero no hay dinero para comprar el pienso." responden.
Aissa Hassan (13) saca agua de un pozo en Niamey.
Vista aérea en la provincia de Maradi, Níger.
Debido a la escasez de alimentos para animales, muchos están desnutridos y su valor está disminuyendo rápidamente.
Muchos pastores emigran en busca de pastos para sus animales a lo largo de la carretera de Maradi de Dakoro.
Los pastores sacan agua de pozos profundos para su ganado en Amulesse cerca de Dakoro. Los niveles de agua son bajos y la gente espera que las lluvias lleguen pronto. Hassanne Baka, director de Aren, socio de Oxfam en la región, dice: "Si no conseguimos la ayuda que necesitamos vamos a perder 80% de los animales y habrá un gran movimiento de personas y eso significa muerte."
En Kakassi, la fuente del pueblo se ha quedado seca. Mujeres y los niños se acercan a la mitad del lecho seco del río todos los días para cavar en busca de agua. "No tenemos lugar para almacenar el agua en el pueblo por lo que vienen todos los días para encontrar agua para todas nuestras necesidades: cocinar, limpiar y beber. Todos se reúnen y hablan y hacen broma entre ellos. El río fluirá de nuevo durante la próxima estación de lluvias".
Los habitantes de Timbouloulag se han visto obligados por la escasez de alimentos a complementar su dieta con hojas recolectadas de la selva. Las hojas se remojan y se cocinan durante tres horas para romper las fibras y se mezclan con una consistencia de harina antes de comer.
"A veces si consigue suficientes hojas puedes venderlas en el mercado y comprar una pequeña cantidad de maíz con el dinero", dice Issibit Imissawa, uno de los aldeanos. "Pero la gente no siempre quiere comprar. Realmente no sé qué vamos a hacer", añade.
Niños compartiendo una comida.

