Autor: Jane Beesley/Oxfam

Pakistán: Dar apoyo a las mujeres tras las inundaciones

“Hemos pasado por un trauma muy fuerte y vemos que este trabajo nos ayuda.”
Mahran

Jane Beesley explica cómo Oxfam tiene en cuenta los roles, necesidades e intereses de las mujeres durante las respuestas a situaciones de emergencia.

En la mayoría de situaciones de emergencia, las mujeres se ven afectadas de manera más significativa  y en mayor número que los hombres. En nuestro trabajo reconocemos no sólo que el hombre y la mujer tienen papeles distintos en la mayoría de las sociedades, sino también que las mujeres son a menudo marginadas.

Oxfam cree que, en las respuestas ante una situación de emergencia, proporcionar ayuda, intervenir de manera urgente y elaborar estrategias de vital importancia tiene un mayor impacto cuando se toma en consideración y comprende los diferentes roles, necesidades, intereses, vulnerabilidades y capacidades existentes, así como las distintas maneras de hacer frente a situaciones concretas.

Equilibrio entre hombres y mujeres

El personal de campo tratará de mantener el equilibrio entre hombres y mujeres. El sexo de un entrevistador puede tener un importante efecto en la calidad de las respuestas. En algunas áreas, esto ha supuesto designar a una mujer para un puesto concreto por primera vez. Azra, técnico de programa de Lasoona, contraparte de Oxfam, afirma: “Las mujeres están al frente de todas las  actividades. Este es un cambio significativo tanto para las mujeres como para la organización.” Las entrevistas y las charlas se llevan a cabo de forma separada, en grupos de hombres o en grupos de mujeres a las que se dirigen otras mujeres empleadas por la organización. Así, las necesidades y perspectivas de las mujeres pueden ser incluidas de manera más efectiva en la respuesta de Oxfam, que es monitorizada y evaluada con regularidad.

En cualquier situación de emergencia, las necesidades higiénicas de la mujer deben de ser tenidas en cuenta y tratadas con ellas de forma delicada. Cuando las mujeres huyeron de las inundaciones no tuvieron tiempo de salvar nada excepto a sus hijos – muchas ni siquiera tuvieron tiempo de calzarse. Así, el kit higiénico que se distribuye incluye, entre otras cosas,  jabón para lavar la ropa, además de un paño higiénico como los que las mujeres usan tradicionalmente y que puede ser cortado en tiras. Ciertas cuestiones sanitarias se discuten en talleres de sensibilización que se llevan a cabo con grupos exclusivamente de mujeres.

“Antes no nos preocupábamos por los paños que usábamos. No entendíamos la importancia de lavarlos a conciencia, especialmente con jabón, pero ahora que lo hacemos estamos contentas de ver que las irritaciones que antes sufríamos han desaparecido. Por eso transmitimos esta información a todas las mujeres”, afirma Talemanan.

Privacidad

Si, normalmente, las mujeres suelen tener un lugar donde pueden asearse y lavar sus paños íntimos en privado, cuando han perdido sus casas y viven en campamentos esta privacidad se pierde. A la hora de diseñar letrinas y áreas de lavado, se intenta proporcionar a las mujeres un espacio extra que permita cubrir esta necesidad. “Antes no teníamos privacidad alguna. Teníamos que ponernos en círculo alrededor de cada una mientras se lavaba” nos cuenta Bakhtraga.

“Ahora estamos contentas de que estas letrinas sean sólo para el uso de los miembros de nuestra familia y podamos usarlas de manera privada, cuando queramos”, dice Solani.

Los voluntarios que trabajan en sus propias comunidades suelen llevar a cabo algunos de los trabajos esenciales que Oxfam realiza en materia sanitaria. Debido a las limitaciones culturales, en Swat las mujeres no pueden reunirse en público para discutir sobre cuestiones de salud pública. Para trabajar de acuerdo con estas limitaciones culturales, mujeres forman a voluntarias en una tienda de campaña a la que se puede acceder de manera fácil y discreta.

 “Ahora somos voluntarias en la comunidad en materia de salud”

“Antes sólo podíamos compartir nuestros problemas y preocupaciones con nuestra familia” afirma Talemanan. “Pero ahora somos voluntarias en la comunidad en materia de salud y podemos venir aquí y contar nuestros problemas. Hemos aprendido mucho sobre cuestiones de salud y ahora nos acercamos a las casas de otras mujeres o ellas vienen a nosotras para contarles lo que hemos aprendido.”

Habiendo perdido sus casas, medios de vida y recursos, una de las primeras acciones de Oxfam fue proporcionar dinero en efectivo a los hogares. Mientras los hombres podían participar en programas como “Dinero por Trabajo” construyendo carreteras o limpiando los canales de irrigación o el alcantarillado, las mujeres de Swat no. Pronto, las conversaciones con las mujeres dejaron entrever una serie de preocupaciones, entre ellas encontrar un trabajo que pudieran hacer desde sus casas, sin tener que reunirse en grupos numerosos, lo que podría suponer problemas de seguridad.

La solución ha sido emplear a las mujeres, haciendo uso de sus habilidades tradicionales tejiendo chales, jerseys y colchas. Muchas personas perdieron este tipo de artículos durante las inundaciones y, ahora que el invierno se acerca, existe una gran demanda a nivel local. Se proporciona a los mujeres los materiales necesarios y se les paga 5.600 rupias (aproximadamente 68 dólares), la misma cantidad que a los hombres. “No podemos salir fuera a trabajar y no tenemos una educación, así que estamos muy agradecidas de poder llevar a cabo estas actividades con la ONG, trabajando desde casa.” Cuando los artículos están acabados, Lasoona los recoge y distribuye entre aquellos que lo necesitan.

Beneficios psicológicos

Este trabajo tiene además beneficios psicológicos. “Hemos pasado por un trauma muy fuerte y vemos que este trabajo nos ayuda”, afirma Mahran. “Debemos concentrarnos en el trabajo ya que hay que fijarse en muchos detalles, y eso mantiene nuestra mente alejada de lo que ocurrió.”

Esta es la primera vez que muchas de estas mujeres realizan un trabajo remunerado. “Ya no siento que sólo sirvo para cocinar o lavar” dice Shaheen.

Y es también la primera vez para muchas de ellas que cuentan con su propio dinero. “No tenemos que pedir a nuestros padre so maridos dinero para ropa interior o para la ropa de los niños u otras cosas,” afirma Zahirat. “Me hace sentir que puedo valerme por mi misma, que no soy tan dependiente.”

Fotografías e historia: Jane Beesley/Oxfam

 

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