Emergencia en Siria

El aumento del acaparamiento de tierras ha traído consecuencias desastrosas para muchas comunidades.

El acaparamiento de tierras

No resulta estrictamente un problema el hecho de que las grandes multinacionales inviertan en tierras para la agricultura en países pobres con un fin comercial. Pero cuando se echa a las familias de sus tierras, o éstas producen menos alimentos como consecuencia de la especulación, entonces se convierte en un gran problema. Datos  recientes indican que se han identificado al menos 80 millones de hectáreas de tierra sujetas a transacciones comerciales desde 2001 – un área de 20 veces el tamaño de los Países Bajos.

Y desde que el precio de los alimentos se puso por las nubes en 2008, éste es un hecho que ocurre cada vez con mayor frecuencia.

La demanda de tierras se ha disparado como resultado de la adquisición de lugares donde cultivar alimentos, producir biocombustibles o simplemente especular con el valor de las mismas por parte de los inversores.

Pero en muchos casos, aquéllas tierras vendidas como terrenos "sin uso" o "sin explotar" son las que trabajan las familias pobres para cultivar sus alimentos. Y en un gran número de ocasiones se echan a estas familias de sus tierras por la fuerza, o se incumplen las promesas de compensarlas económicamente. A menudo las personas son desalojadas violentamente por matones a sueldo.

La tierra vale sólo 2.5 céntimos por hectárea en el sur de Sudán.

Ha llegado la hora de crecer y trabajar para regular el acaparamientode tierras.

Cómo crecer

Llegar a luchar contra el acaparamiento de tierras es factible, pero para que esto ocurra, es necesario emprender acciones internacionales y efectivas.

Los gobiernos tienen que ofrecer un acceso seguro a la tierra para los pequeños agricultores, y sobre todo a las mujeres, quienes, en la mayoría de los casos, asumen la mayor carga de trabajo en el campo, pero se encuentran con mayores impedimentos para reclamar lo que es suyo.

Las estrategias sobre la producción de biocombustibles deben ser reevaluadas, ya que cualquier plan de cultivo que le quite la comida del plato a la gente para llenar el depósito de los vehículos, desde luego hace aguas.

Además es necesario realizar inversiones en comunidades marginalizadas, en contraposición a pensar sólo en márgenes de beneficio.

Si queremos seguir creciendo juntos en el mundo, es necesario hacernos con el control de las apropiaciones de tierras.

Actualización de la campaña 

Febrero de 2013

Según un informe de Oxfam, el 75% de los países donde ha habido acaparamiento de tierras en la última década son países con gobiernos frágiles. Se trata de países que, según el Banco Mundial, están por debajo de la media en participación ciudadana y rendición de cuentas, Estado de derecho, calidad de la regulación del sector privado y control de la corrupción.

Esto puede suponer una catástrofe para las comunidades que, en ocasiones, se ven despojadas de sus hogares y medios e vida debido a acuerdos a los que no han dado su consentimiento y por los qué tampoco reciben compensaciones.

Para denunciar esta situación, el 7 de febrero de 2013 activistas de todo el mundo "acapararán" lugares emblemáticos de todo el planeta, como el Monumento a Lincoln de Washington o el Coliseo de Roma.

Con esta campaña, Oxfam hace un nuevo llamamiento al Banco Mundial para que suspenda de forma temporal sus inversiones en tierras para garantizar que sus políticas no fomentan el acaparamiento.

Más información

Descárgate el informe: Tierra y poder. El creciente escándalo en torno a una nueva oleada de inversiones en tierras

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