Con la inversión adecuada, la producción de las explotaciones agrícolas a pequeña escala podría elevarse.

La agricultura a pequeña escala

Después de un siglo de crecimiento, la producción de cultivos está estancada, ya que la agricultura intensiva sólo podía abocarnos a este destino. Por ello ha llegado la hora de centrarnos en el enorme y desperdiciado potencial de la agricultura a pequeña escala para los países en vías de desarrollo, y sobre todo para las mujeres, quienes suelen asumir la mayor carga de trabajo y apenas se ven recompensadas por ello.

De la manera que se presentan las cosas, la producción de cultivos está cayendo, dado que la tierra sólo es capaz de producir cierta cantidad de cultivos, independientemente del fertilizante empleado en los mismos. Y además dichos fertilizantes tienen una gran repercusión en términos del impacto de emisiones de carbono, debido a la energía necesaria para producirlos y a todos los nitratos que emanan de los mismos.

Pero, al mismo tiempo, 500.000 pequeños agricultores de todo el mundo están ayudando a llevar comida a la mesa de 2.000 millones de personas, lo que supone un tercio de la población de la tierra, además de reducir enormemente el efecto negativo sobre el planeta.

Contando con un respaldo efectivo y amplio por parte de los gobiernos, así como con la inversión adecuada por parte de empresas del sector privado, es posible hacer remontar la productividad del campo.

Por lo que ha llegado la hora de crecer a partir de la agricultura a pequeña escala.

Cómo crecer

Al respaldar a los pequeños agricultores aportándoles técnicas sostenibles de producción, como el uso de fertilizantes orgánicos y técnicas de irrigación por goteo, podemos ayudarles a producir alimentos suficientes para una población creciente, sin que por ello contribuyamos a un mayor descontrol climático.

El cambio ya está teniendo lugar. En Vietnam, por ejemplo, el número de personas hambrientas se ha reducido a la mitad en 12 años, gracias a una iniciativa gubernamental que prestaba su apoyo a los agricultores. Asimismo, en Brasil hay muchos menos millones de personas que se levantan por la mañana con retortijones por el hambre, gracias a un amplio respaldo gubernamental.

Pero si deseamos conseguir un cambio de mayor envergadura, es necesario propiciar mayores inversiones en agricultura para los países en vías de desarrollo. (En 1984 la agricultura suponía el 20% de la inversión de la ayuda extranjera, mientras que en 2006 no representaba más que el 3,7%).

Si queremos seguir creciendo juntos en el mundo, es necesario cambiar la mentalidad de la personas en torno a la agricultura.

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