La volatilidad de los precios de los alimentos provoca que miles de familias tengan problemas para alimentarse cada día.

Los precios de los alimentos

Después de décadas de progreso, nos encontramos con que cada vez son más las personas que no tienen suficiente para comer. Y dentro de poco podrían ser más de 1000 millones, lo que supondría que una de cada siete personas se levantaría por las mañanas y se iría a la cama por las noches con hambre. Y eso hoy en día; en pleno siglo XXI.

Las grandes subidas de los precios de los alimentos son en gran medida responsables de este problema, ya que, cuando uno gasta hasta el 80% de sus ingresos en comida, situación a la que se ven abocadas muchas familias pobres, incluso la subida más leve puede tener serias repercusiones.

¿Qué es lo que provoca el aumento de los precios de los alimentos?

La pérdida de las cosechas, en muchos casos provocada por las consecuencias del cambio climático, tiene un importante efecto en los precios de los alimentos. Al igual que las subidas del precio del crudo, que se emplea para los cultivos, como fertilizante y para transportar los alimentos.

Aunque también contribuyen las estrategias cortas de miras para la producción de biocombustibles, que le quitan la comida del plato a la gente para llenar el depósito de los vehículos. Asimismo, los disfuncionales mercados de bienes hacen que el precio de los alimentos aumente a un ritmo más elevado y por encima del nivel apropiado.

No obstante, a pesar de estas complejas causas, las consecuencias que tienen para las las personas con menos recursos son más bien simples: los padres de familia tienen que elegir entre alimentar a sus hijos o alimentarse ellos. Hay comunidades enteras que se enfrentan a un futuro incierto, porque en todo lo que la gente puede pensar es: ¿de dónde vendrá la próxima comida?

Por lo que ha llegado la hora de crecer a partir del aumento de los precios de los alimentos.

Cómo crecer

El aumento de los precios de los alimentos ocurre por causas como el cambio climático y la subida del precio del crudo, por lo que una gran parte de la solución radica en hacernos con el control de dichas causas de base.

No obstante, también es preciso conseguir una mejor y más efectiva gestión de las crisis de los precios de los alimentos en el momento en que ocurren. De esta manera, las familias más pobres tendrán un amparo al que aferrarse incluso cuando las cosas se ponga feas, y en aquellos momentos en que no puedan permitirse la más ínfima cantidad de alimentos, aunque sí podían comprarla una semana antes.

Si queremos seguir creciendo juntos en el mundo, es necesario hacernos con el control de las grandes subidas del precio de los alimentos.

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