Gaza acabará dependiendo totalmente de la ayuda humanitaria si sigue el cierre de las fronteras comerciales

“Una economía no puede sobrevivir sólo a base de medicinas y comida.”
Bassin Khoury
presidente de la Federación de Industrias Palestinas
Publicado : 16 julio 2007

Oxfam Internacional y la organización israelí de derechos humanos Gisha han advertido hoy de que habrá que hacer frente a graves consecuencias humanitarias si no se reabren las rutas comerciales con Gaza, y han pedido a Israel, a la comunidad internacional y a los líderes palestinos que cooperen para abrir las fronteras y permitir que Gaza reanude su actividad económica.


La casi completa parálisis en las importaciones y exportaciones ha provocado el inmediato cierre de gran parte de la industria palestina. Si no se adoptan medidas pronto, la onda expansiva del colapso económico y la pérdida de puestos de trabajo llevarán a la franja de Gaza a depender completamente de la ayuda humanitaria.


El cierre continuo del paso fronterizo de Karni, el principal punto de entrada y salida de mercancías en Gaza, está ahogando a 1,5 millones de palestinos que ya de por sí dependen en gran medida de la ayuda exterior para sobrevivir. Este cierre es una violación directa de un acuerdo firmado en 2005 entre el gobierno israelí y la Autoridad Palestina que identifica Karni como el principal paso fronterizo comercial.


Desde el comienzo de la actual crisis, sólo han entrado en Gaza suministros humanitarios básicos como comida y medicinas por los pasos fronterizos más pequeños de Sufa y Kerem Shalom, que no tienen capacidad suficiente para el tránsito de locamiones necesario para activar la vida económica. Todas las exportaciones continúan bloqueadas y no puede llegar a los mercados exteriores.


Desde el 12 de junio no se ha permitido la entrada en Gaza de materias primas, productos no humanitarios y equipos esenciales para las reparaciones urgentes de los sistemas de alcantarillado y la red de distribución de agua. Las autoridades aduaneras israelíes también han cancelado en sus bases de datos el código de aduanas de Gaza, lo que significa que los habitantes de la franja no pueden recibir bienes que hayan comprado en el exterior. La población tampoco puede vender sus productos en los mercados donde pueden obtener beneficios, en Israel, Cisjordania y el extranjero.


Según los datos que acaban de hacer públicos el Centro Palestino para el Comercio y la Federación de Industrias Palestinas, el 80 por ciento de los centros industriales ha cerrado temporalmente en el último mes, lo que ha dejado en la calle a 65.800 trabajadores. El resto de las industrias opera sólo al 60 por ciento de su capacidad.


Además de la paralización de los proyectos de construcción de la agencia de NNUU para los refugiados palestinos (UNRWA) –por valor de 160 millones de dólares-, se calculan que las pérdidas en el sector privado alcanzan los 20,6 millones de dólares. El resultado de estas enormes pérdidas, y de las que se prevén para el futuro, es un colapso casi total de la economía de Gaza y de los medios de vida de sus habitantes.


En rueda de prensa en la que han participado un residente de Gaza que ha viajado a Jerusalén para pedir la reapertura de las fronteras, y otros dos residentes que se han conectado por videoconferencia, Oxfam Internacional y Gisha han pedido a los líderes palestinos e israelíes la inmediata reapertura del paso de Karni. También han pedido a la secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice, a todos los miembros del Cuarteto para Oriente Próximo –la Unión Europea, EEUU, Rusia y NNUU- y a su enviado especial, Tony Blair, que coloquen la crisis económica en Gaza en lo más alto de su agenda durante la reunión que celebrarán en Portugal esta semana que entra.


El portavoz de Oxfam Internacional en Jerusalén, Michael Robin Bailey, explica: “Bajo la ocupación y las restricciones de movimiento que implica, la población de Gaza ha tenido que hacer frente al paro y al aplastamiento de su desarrollo durante años. Desde 2000, ha habido una tendencia creciente en la dependencia de la ayuda humanitaria, y ahora el 85 por ciento de la población necesita ayuda alimentaria para cubrir sus necesidades nutricionales básicas. Si no se vuelven a abrir las puertas de Karni y no se reinstalan los códigos aduaneros, la caída libre hacia la total dependencia de la ayuda para sobrevivir será rápida e inevitable. La continua, y real, preocupación israelí por la seguridad no debe resolverse de ninguna manera empujando a la población de Gaza a la total dependencia de la ayuda”.


“La producción agrícola es ya económicamente obsoleta porque los agricultores no pueden exportar sus cosechas. Los problemas de seguridad alimentaria por los cierres de Karni no son nuevos. Lo que es diferente ahora es que la política de cierres va a ser probablemente indefinida si no hay presión internacional sobre Israel y los líderes palestinos para que se reabra”, añade.


“El hecho de que se prohíban las exportaciones ha hecho que los mercados locales se hayan visto inundados de productos y que, como resultado, hayan caído los precios y el poder de compra de los agricultores. Muchos de ellos no tienen dinero para comprar los suministros que necesitan para plantar más cosechas. A largo plazo, sin un sector privado productivo, la población de Gaza dependerá enteramente de la ayuda alimentaria. Incluso si entran importaciones de alimentos, serán demasiado pobres como para comprarlos. Llevará años revertir esto efectos devastadores en la economía comercial y la autosuficiencia de Gaza”, explica Bailey.


“Una economía no puede sobrevivir sólo a base de medicinas y comida, sin materias primas para la industria y la construcción, y sin la posibilidad de exportar bienes. Si no se reabren los pasos fronterizos comerciales, la economía de Gaza morirá”, afirma el presidente de la Federación de Industrias Palestinas, Bassin Khoury.


Miles de negocios como al fábrica de galletas Al-Auda de Gaza han tenido que cerrar total o parcialmente sus puertas. Una empleada de la fábrica de la que dependen sus hermanos pequeños sólo puede trabajar ahora dos días en semana, con lo que no logra satisfacer las necesidades de la familia. El propietario, Mohamed Tilbani, dice que la fábrica, que normalmente funciona durante 26 días al mes empleando a 350 personas, sólo ha podido trabajar unos pocos días desde mediados de junio debido a la falta de la materias primas importadas que se necesitan para fabricar galletas.


 “Mi futuro como industrial es sombrío. Ya he perdido todos los clientes en Cisjordania, lo que supone el 50 por ciento de mi negocio. En Gaza, la gente mendiga trabajar por 10 shekels (2 dólares) al día, pero no puedo contratarles porque no tengo trabajo para ellos. Es un error pensar que asfixiar económicamente a Gaza funcionará contra Hamas. Al contrario, hace crecer el extremismo. En Gaza, la gente recibe ayuda alimentaria de Hamas, y culpa a Israel del cierre”, explica Mohamed Tilbani.


Gisha ha hecho público el informe ‘Bloqueo comercial: borrando del mapa la economía de Gaza’, en el que se advierte de que las fábricas de Gaza han quedado paralizadas por la escasez de materias primas, lo que ha dejado sin trabajo a decenas de miles de personas. (ver www.gisha.org).


“Negar a los residentes en Gaza la capacidad para vivir con dignidad, para llevar vidas normales y trabajar para ayudarse a sí mismos viola las obligaciones que Israel tiene en el marco del derecho internacional humanitario, los derechos humanos y su propia legislación nacional. Tener una vida normal no significa sólo tener agua y comida, sino una existencia digna y la posibilidad de que cada uno se gane la vida. Buscar el debilitamiento de Hamas mediante el castigo de 1,5 millones de personas es ilegal y contraproducente. Es la gente normal la que está sufriendo esta política de estrangulamiento económico”, explica Sari Bashi, Director of Gisha.


“Israel controla el espacio aéreo y las aguas territoriales de Gaza y ejerce un control significativo de su frontera con Egipto, por la que está prohibido el paso de productos. La única forma que tienen los habitantes de Gaza de enviar y recibir bienes es a través de la frontera con Israel. Israel tiene la obligación de reabrir los pasos comerciales, y los líderes palestinos deben cooperar en la coordinación de esa reapertura”, añade.
 

Contactar

Carmen Rodríguez, tel 91 204 67 20; 615 359 401 crodriguez@intermonoxfam.org
Jennifer Abrahamson, Oxfam Internacional Jerusalén, +972 (0) 57 5538537, jennifer.abrahamson@oxfaminternational.org