Para que la ayuda sea efectiva, los donantes tienen que insistir para que Israel cambie su política hacia Palestina

“No es suficiente con invertir simplemente más dinero en Palestina. Los gobiernos participantes y la Autoridad Palestina deben aumentar la presión sobre el gobierno israelí para que levante el bloqueo a Gaza... ”
Jeremy Hobbs
Responsable de Oxfam Internacional
Publicado : 13 Diciembre 2007

Se han paralizado proyectos de ayuda por valor de 200 millones de dólares y se están disparando los costes de transporte. Las políticas israelíes hacia los Territorios Ocupados palestinos están provocando la pérdida de millones de euros en ayuda.

Los gobiernos donantes que se reúnen en Paris el próximo lunes para comprometer fondos para la Autoridad Palestina deben tener esto en cuenta y cuestionar dichas políticas, según la organización humanitaria Oxfam Internacional.
 

Jeremy Hobbs, responsable de Oxfam Internacional, explica: “No será eficaz aprobar más ayuda hasta que los gobiernos donantes insistan en un cambio rápido en las restricciones de movimientos impuestas por Israel en los Territorios Ocupados palestinos, y en el fin del bloqueo a la franja de Gaza. Muchos gobiernos del mundo son donantes generosos con los palestinos. Su ayuda es esencial para ayudar a construir la economía palestina y un Estado viable. Pero los gobiernos donantes no son lo suficientemente críticos con las políticas israelíes que arruinan los proyectos que financian. Están invirtiendo fondos de ayuda muy valiosos sin pedir cuentas a Israel por el hecho de que esa ayuda sea cada vez más ineficaz”.

“No es suficiente con invertir simplemente más dinero en Palestina. Los gobiernos participantes y la Autoridad Palestina deben aumentar la presión sobre el gobierno israelí para que levante el bloqueo a Gaza y posibilite que la población de Cisjordania continúe con su actividad económica. Es esencial si se quiere que funcione el proceso de paz de Annapolis”, añade.

Los gobiernos que se reunirán en París deben exigir a Israel cambios en sus políticas para que la ayuda contribuya a construir una economía palestina viable. Además, deben presionar a la Autoridad Palestina para que ponga de su parte para terminar con el aislamiento de Gaza, y para que hagan todo lo que puedan por prevenir los ataques contra Israel.

Entre los ejemplos de programas de ayuda perjudicados por las restricciones de movimientos y el bloqueo israelí, están:

  • El Programa Mundial de Alimentos ha gastado casi un millón de dólares en costes extraordinarios de transporte para ayuda alimentaria vital desde junio de este año.
  • Sólo en el mes de junio, la agencia de Naciones Unidas para los refugiados palestinos (UNRWA) ha tenido unos gastos extra en transporte de 250.000 euros.
  • Hasta un 40 por ciento de la ayuda de la Comisión Europea se gasta en costes de gestión.
  • Se han congelado proyectos del Banco Mundial, la UNRWA y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) por valor de más de 200 millones de dólares.
  • Están suspendidos programas de construcción de la UNRWA por valor de 93 millones de dólares. Con estos programas deberían haberse construido 3.500 casas y albergues para refugiados que habrían beneficiado a 27.000 personas. También se ha suspendido la construcción de tres escuelas y tres centros de salud.
  • Se ha paralizado ayuda francesa en forma de materiales de construcción por valor de 12 millones de dólares para ayudar a levantar una planta depuradora que aliviaría la presión sobre el lago de aguas residuales de Beit Lahia. Hay riesgo de rotura de los diques de ese lago, lo que pone en peligro a miles de palestinos de verse inundados con aguas residuales.

Maher al Najar, subdirector del servicio municipal de aguas de Gaza, explica: “Hay nueve pozos que no funcionan por la falta de repuestos o de combustible, así que 250.000 personas no tienen suministro de agua o sólo están teniendo suficiente para beber. Cuando no hay suficiente electricidad, las aguas residuales sin tratar se vierten directamente al mar. ¿Tenemos que esperar a que ocurra una catástrofe antes de que el ejército israelí permita la entrada de piezas de recambio?”.

Alrededor del 80 por ciento de los palestinos dependen de la ayuda humanitaria, lo que les sitúa entre las poblaciones más dependientes del mundo. Si continúa la situación actual, la ayuda que se apruebe en la Conferencia de París fracasará a la hora de construir una economía dinámica o el Estado futuro que describe el Plan Palestino de Reforma y Desarrollo remitido a la Conferencia de París.

Junto al impacto sobre los proyectos internacionales de ayuda, las restricciones de movimientos ha costado a los palestinos unas pérdidas en ingresos de 8,4 millones de dólares, según el Banco Mundial. Esto incluye una pérdida anual de entre el 2 y el 3 por ciento del PIB a causa del muro construido en Cisjordania.

Las fuertes restricciones israelíes a las exportaciones han sido devastadoras para los medios de vida de los agricultores de Gaza. Más de cuatro millones de flores y 150 toneladas de fresas destinadas a la exportación y producidas con la ayuda de un proyecto financiado por el gobierno holandés han sido destruidas a causa del régimen israelí de cierres. El reciente y limitado relajamiento de las exportaciones a través del paso de Kerem Shalom no es suficiente.

Suhaila Abu Fol, de 50 años, del campo de refugiados de Yabalia, en Gaza, explica: “Mis hijos sostenían a toda la familia pero han perdido sus empleos cuando las fábricas en las que trabajaban cerraron en junio. Hoy vivimos de la ayuda de Naciones Unidas, porque no tenemos ni un shekel. Resulta de verdad muy duro cuando viene un hijo y me pide dinero, porque no tengo nada que darle”.

La legítima preocupación de Israel por su seguridad no se ha visto satisfecha con el bloqueo de Gaza. Las restricciones sobre la ayuda humanitaria que constituye un castigo colectivo para 1,5 millones de habitantes de la Franja no han logrado detener a los grupos armados palestinos en el lanzamiento de cohetes contra Israel. Oxfam Internacional pide a los donantes que garanticen que las restricciones sobre la ayuda no son utilizadas como un arma contra los civiles palestinos.

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