CRECE: preguntas más frecuentes

¿Tienes una pregunta superimportante sobre la campaña CRECE de Oxfam? Consulta las respuestas a las preguntas más frecuentes (FAQ).

P1.- ¿En qué consiste la campaña CRECE de Oxfam?

Hoy en día, casi 1 de cada 7 personas pasa hambre con regularidad, una situación que resulta inaceptable. Esta campaña intenta transformar el manido sistema de provisión de alimentos de manera que sirva a todo el mundo hoy. También tiene como objetivo garantizar que dicho sistema es el adecuado para un futuro con restricción de fuentes de aprovisionamiento, desafíos medioambientales como los que provoca el cambio climático, y una población creciente que hará más difícil aún la provisión de alimentos para todas las personas. Tenemos que lidiar con estos retos ahora para minimizar sus repercusiones para las personas.

Le llamamos CRECE por los siguientes motivos:

  • Necesitamos cultivar (¡hacer crecer!) más alimentos. Esto supone capacitar a los pequeños productores  para que sean ellos quienes los cultiven, para así superar el desafío que supone alimentar a 9 mil millones de personas en  el año 2050.
  • Necesitamos  ayudar a nuestro planeta a regenerar sus recursos naturales: los bosques, la atmósfera, los peces, la tierra fértil, la fauna y la biodiversidad, para que éstos vuelvan a crecer.
  • Necesitamos salir de esta situación de crisis y hacer crecer la cooperación para construir un sistema de gobernanza de los alimentos a nivel mundial que permita hacer frente a las crisis alimentarias y de la volatilidad de los precios.
  • Necesitamos impulsar (¡crecer!) nuestras capacidades para compartir todo lo que este planeta nos ofrece. Como por ejemplo, repartir de forma justa la responsabilidad de reducir las emisiones contaminantes, compartir de forma equitativa el carbono atmosférico disponible así como otros recursos escasos.
  • Necesitamos cultivar y hacer crecer un movimiento mundial a favor del cambio, una llamada a la acción  para que el poder del pueblo guíe esa transformación.
  • Los países pobres necesitan crecimiento económico, e invertir en la agricultura a pequeña escala es clave para conseguirlo. 
  • Los gobiernos deben garantizar un acceso seguro a la tierra a los pequeños agricultores, sobre todo a las mujeres, que suelen enfrentarse a más dificultades para reclamar la tierra como propia.

P2.- ¿Por qué lanzar esta campaña ahora?

Hasta hace muy poco, estábamos consiguiendo verdaderos avances, ya que el número de personas que pasan hambre en el mundo estaba disminuyendo de forma lenta, pero constante.  Sin embargo, en la actualidad estos avances se han invertido y el número de personas que pasan hambre  ha alcanzado casi  los mil millones, una cifra sin precedentes. Si no se toman medidas urgentes, esta cifra seguirá aumentando, lo cual arruinará la vida de más millones de personas, debilitará el crecimiento económico de los países de todo el mundo, y aumentará la inseguridad en el mundo.  

Más en concreto, la amenaza inminente de que se produzca un cambio climático de efectos catastróficos, y la posibilidad de una segunda crisis del precio de los alimentos, acortan el tiempo de que disponen los gobiernos para abordar estas cuestiones y conducirnos hacia un futuro más seguro, próspero y sin hambre.

P3.- ¿Cómo conseguiremos alimentar un planeta en el que vivan 9.000 millones de personas?

La mayor parte del crecimiento demográfico que se registrará hasta el año 2050 se concentrará en los países más pobres y con mayor inseguridad alimentaria, lo cual supone todo un reto en la lucha contra el hambre. No obstante, lo más importante no es la cifra de personas, sino qué y cuánto consumen. Los actuales niveles de consumo, con una población de 7.000 millones de personas, ya son insostenibles.

Necesitamos establecer modelos sostenibles tanto de producción como de consumo. Al abordar este problema, volveremos a situarnos dentro de los límites que tiene hoy nuestro planeta,  y generaremos las condiciones adecuadas para que las generaciones futuras puedan producir y consumir lo que en justicia les corresponde.

P4.- ¿Oxfam sugiere que los pequeños agricultores pueden sustituir a la agricultura industrial?

Alrededor de  500 millones de pequeñas explotaciones agrícolas en países en vías de desarrollo ya alimentan a casi 2.000 millones de personas, aproximadamente una tercera parte de la humanidad.

Las grandes explotaciones agrícolas industriales suelen obtener mejores rendimientos, pero esto no se debe a su extensión, sino a que tienen un mayor acceso a la tierra,  el agua, la financiación, las nuevas tecnologías y prácticas, la inversión y las subvenciones a través de fondos públicos. Cuando se consideran todos estos factores de productividad, las pequeñas explotaciones agrícolas suelen ser igual de eficientes, si no más.

P5.- ¿Pide Oxfam a la gente que cambie sus hábitos alimenticios, por ejemplo dejando de comer carne o reduciendo el consumo de alimentos?

Hoy en día, el aumento de los ingresos y la creciente urbanización  hace que las personas ingieran menos granos (cereales y legumbres) y más carne, productos lácteos, pescado, frutas y verduras.  Esta “dieta occidental” requiere un uso mayor de unos recursos que ya son escasos, como la tierra, el agua y la atmósfera; mientras, los consumidores de los países industrializados desperdician enormes cantidades de alimentos, probablemente hasta el  25%.

Es necesario transformar los patrones alimentarios  tanto en los países industrializados como en las economías emergentes, para que sean más sostenibles. No abogamos por el vegetarianismo, pero es evidente que la cantidad de carne roja que se consume en muchos países ricos tiene que reducirse.

P6.- Algunos lugares, como los muy calurosos y secos,  simplemente no son adecuados para cultivar alimentos, y eso no puede achacarse al cambio climático o a un sistema alimentario fallido.

Es evidente que algunos pequeños productores apenas logran sobrevivir, trabajan suelos muy degradados y es posible que nunca sean  capaces de producir suficientes alimentos para abastecer a sus comunidades o de generar unos ingresos dignos. Pero estos casos son excepciones,  no la regla. Oxfam propone un enfoque diferente para estos grupos, utilizando por ejemplo transferencias de dinero en efectivo y ayuda alimentaria, así como apoyando a estas personas para que encuentren otros medios de ganarse la vida.

El cambio climático y el agotamiento de los recursos suponen que, a menos que se tomen medidas urgentes, aumentará la superficie de tierra no apta para el cultivo.

P7.-    ¿Oxfam está a favor o en contra del crecimiento económico?

Las empresas, los gobiernos y las instituciones internacionales suelen  promover el crecimiento económico,  como la manera más eficaz de sacar a las personas de la pobreza. En el pasado, el crecimiento económico ha reducido la pobreza en los países en vías de desarrollo, pero al no considerar la cuestión  de la igualdad, ni los gobiernos de los países ricos ni los de los países pobres han conseguido maximizar los beneficios de ese crecimiento. En algunos casos, a pesar del crecimiento económico, la situación de las personas pobres ha empeorado.

Lo que proponemos es un  cambio radical en la forma de percibir el crecimiento económico. Tenemos que apartarnos de una concepción del crecimiento económico que únicamente considere la cantidad, para adoptar una visión que valore la calidad de dicho crecimiento.

P8.- ¿Cuál es la postura de Oxfam en relación al uso de  organismos modificados genéticamente (OMG)  en la agricultura y respecto a los alimentos que contienen OMG?

Hasta la fecha, los organismos modificados genéticamente no han conseguido satisfacer las expectativas iniciales de aumento del rendimiento de las cosechas, ni tampoco han logrado transformar la agricultura a pequeña escala. Algunos se han obsesionado con centrar los esfuerzos en “soluciones mágicas” y parches técnicos rápidos como los OMG que, aunque pueden  resultar atractivos para la agroindustria, ignoran problemas más complejos y mucho más importantes, como la sistemática falta de inversión y la marginación generalizada de la pequeña agricultura por parte de los gobiernos, las organizaciones  internacionales y el sector privado.

Esto no implica que los OMG no vayan a cumplir nunca con las expectativas generadas, ni que no puedan desempeñar un papel. Sin embargo, debe darse prioridad a otras opciones que han demostrado ser capaces de aumentar la capacidad productiva de la pequeña agricultura.

P9.- ¿Defiende Oxfam la agricultura orgánica? Si no es el caso, ¿por qué no?

La agricultura orgánica es, sin duda, parte de la solución. Es posible reducir la presión  sobre la tierra, el agua y los ecosistemas a través de prácticas que mejoren significativamente el rendimiento, que utilicen la tierra y los recursos hídricos de manera más razonable y que reduzcan la dependencia de suministros externos – por ejemplo, las técnicas de la agricultura orgánica. Además esto podría reducir significativamente la huella de carbono de la agricultura.  

No obstante, la inversión en agricultura a pequeña escala debe adaptarse a las circunstancias concretas de de los productores. Por ejemplo, los fertilizantes químicos pueden ser adecuados en contextos en los que escaseen los fertilizantes orgánicos. Los programas de Oxfam en este sentido tienen dos vertientes: por un lado trabajamos con los agricultores para que aumenten el contenido en materia orgánica de sus tierras y así mejorar la calidad del suelo, y por otro facilitamos su acceso a  fertilizantes inorgánicos que proporcionen el resto de nutrientes necesarios para sus cosechas. El objetivo a la larga es que los agricultores reduzcan todo lo posible su dependencia de suministros externos sin que su productividad deje de aumentar.

P10.-  ¿Cuál es el papel que actualmente desempeñan las empresas de alimentación dentro del sistema alimentario?

Las empresas de alimentación establecen las reglas del sistema, normalmente a costa de los productores pobres. No puede obviarse la responsabilidad del sector privado a la hora de establecer los términos en los que las personas interactúan con los mercados. Hay entre 300 y 500 empresas (comercializadoras, transformadoras, productoras y minoristas) que controlan el 70 por ciento de las opciones y decisiones del sistema alimentario mundial, incluidas aquéllas relativas al control de recursos fundamentales como la tierra, el agua, las semillas, las tecnologías y las infraestructuras. Como determinan las reglas de las cadenas de suministro de alimentos que ellos mismos controlan (precios, costes y estándares),  pueden decidir dónde recaen la mayor parte de los costes y dónde se asumen la mayoría de los riesgos. Estas empresas retienen gran parte del valor a lo largo de la cadena de suministro, mientras que los costes y riesgos recaen en cascada sobre los eslabones más débiles – normalmente los agricultores y los trabajadores agrarios, que están al final de la cadena.

P11.- ¿Qué pide Oxfam al sector privado y a las empresas de alimentación?

Oxfam considera que el sector privado puede desempeñar un papel positivo a la hora de ayudar a superar la inseguridad alimentaria, y que puede obtener unos beneficios positivos al desarrollar soluciones a los retos a los que nos enfrentamos. Esto implica que deberían establecerse relaciones comerciales que resulten beneficiosas para las mujeres y los hombres más pobres, mediante acuerdos justos y estables sobre precios. Este tipo de relaciones deberían facilitar el acceso a la formación, el crédito y las infraestructuras necesarias, así como garantizar el cumplimiento de dichos estándares por parte de todos los integrantes de las cadenas de suministro que controlan. Esto también implica el apoyo a las medidas que pongan en marcha los gobiernos para acabar con la inseguridad alimentaria.

Oxfam está desarrollando un Índice de Justicia Alimentaria que evaluará la actuación de las empresas conforme a este estándar de responsabilidad, centrándose en las principales empresas que comercializan alimentos y bebidas. El Índice se publicará este año.

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