El objetivo de reducir las emisiones a corto plazo y la apropiada financiación para adaptarse al cambio climático son claves

“La promesa para el 2050 será tan sólo una ilusión si no se ve respaldada por acciones concretas año tras año”
Antonio Hill
Portavoz de Oxfam para Cambio Climático
Publicado : 9 julio 2008

A menos que los líderes del G8 tomen medidas inmediatas y adopten objetivos a medio plazo para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero para el año 2020, muchas promesas a largo plazo quedarán incumplidas, según ha declarado hoy en Japón la agencia internacional Oxfam. La agencia también ha pedido un aumento de la financiación prestada a los países en vías de desarrollo para la adaptación al cambio climático, que ha de ser mucho mayor a la prevista en los nuevos Fondos de Inversión para el Clima del G8.


“Para los millones de personas con escasos recursos que viven las desastrosas consecuencias del cambio climático, esta cumbre del G8 es una gran oportunidad que hay que aprovechar”, ha afirmado Antonio Hill, portavoz de Oxfam. “Tienen que dejar de darnos largas y escurrir el bulto. Necesitamos que se tomen medidas urgentes para reducir las emisiones en los próximos años. De no hacerlo, se perderán todos los avances conseguidos durante las últimas décadas en la lucha contra la pobreza”.


“Cualquier objetivo de reducción de las emisiones para el 2050 será tan sólo una ilusión si no se toman medidas concretas ya”, ha añadido Hill. “Los objetivos del 2020 dependen exclusivamente de Canadá, EE.UU. y Japón, y los más pobres sufren las consecuencias”. China, India y los demás países en vías de desarrollo ya se han comprometido en Bali a cumplir con su parte. Los países en vías de desarrollo más importantes y los cuatro miembros europeos del G8 coinciden al afirmar que los objetivos del 2020 son esenciales para el éxito de esta cumbre del G8.


Oxfam admitió que los nuevos Fondos de Inversión para el Clima podrían ayudar a los países pobres a adaptarse a los cambios que ya son inevitables, sin embargo afirmó que es una medida insuficiente ya que además los fondos se tomarán de la ayuda para financiar la sanidad y la educación. Según datos de la agencia, sólo las necesidades inmediatas de adaptación al cambio climático de Etiopía implicarían un gasto de 800 millones de dólares. Además de los nuevos fondos, los países ricos han prometido únicamente 170 millones de dólares para el fondo de adaptación de la ONU a repartir entre los 49 países menos desarrollados.


Oxfam ha condenado la abismal diferencia entre el fondo para tecnologías limpias (entre 4.000 y 5.000 millones de dólares) y el fondo de adaptación (500 millones de dólares). “Los países del G8 han confundido sus prioridades”, afirma Jeremy Hobbs, director general de Oxfam Internacional. “Dotan de miles de millones a sus propias empresas para financiar la tecnología y contribuyen a la adaptación al cambio climático de los países más pobres con una miseria. Prometen la reducción de las emisiones de gases contaminantes en un futuro incierto en lugar de tomar acciones en los próximos años que podrían ser concluyentes y realmente marcar una diferencia”.


Oxfam ha apuntado que el cambio climático está relacionado con la importante subida del precio de los alimentos durante el pasado año. Un informe obtenido del Banco Mundial sugiere que el alza en los precios de los alimentos es debido en un 75% a la producción de biocombustibles, en especial el etanol que se obtiene del maíz en los Estados Unidos y Canadá, y el biodiésel que se obtiene del aceite de palma en Europa. Los gobiernos los presentan como una solución al cambio climático, mientras que los últimos estudios revelan que podrían producir tantas emisiones como la gasolina.


“El mundo rico no puede consumir los recursos alimentarios mientras otros se mueren de hambre”, ha afirmado Hill. “Es más, los biocombustibles actuales nunca representarán más que una mínima parte del ahorro necesario de gases de efecto invernadero”.